8 consejos de pareja que recomiendan los terapeutas para fortalecer la relación
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Cada relación es única: un ecosistema delicado influenciado por el pasado, las preferencias y las peculiaridades de cada miembro de la pareja. Y sin embargo, los terapeutas que pasan sus días hablando con parejas dicen que tienden a ver y escuchar los mismos problemas una y otra vez: parejas que luchan por reconectarse después de discutir; que pierden su sentido del humor y del juego; o que caen en patrones sin tomarse el tiempo de entenderlos.
Con eso en mente, nos comunicamos con varios terapeutas de pareja para preguntarles: ¿Cuál es ese consejo que repetís siempre? ¿Cuál es esa verdad que desearías que más parejas comprendieran?
Esto fue lo que nos respondieron.
1. Manejar las diferencias es crucialMuchos factores determinan si una pareja es feliz, pero la tarea central de una relación es aprender a manejar las diferencias, según Anthony Chambers, psicólogo y director académico del Family Institute de la Universidad Northwestern.
Chambers cree que ser bueno en manejar diferencias —ya sea por molestias cotidianas, grandes expectativas, deseos o estilos de comunicación— se reduce a tres cosas: flexibilidad, curiosidad y humildad.
Las parejas flexibles “no abordan las interacciones con la intención de demostrar que tienen razón y su pareja está equivocada, sino con la mentalidad de que hay múltiples formas de abordar nuestras diferencias”, dijo Chambers, y agregó que las parejas “deben recordar que hay una baja correlación entre tener razón y ser feliz”.
Las parejas que saben manejar sus diferencias inevitables tienden a tener mayor satisfacción en la relación, dijo. Las que no, sufren. No es material de tarjetas románticas, pero es fundamental.
2. Reponerse es una habilidadLas parejas que discuten pueden seguir siendo felices y estar conectadas si son buenas en el “reparar”, o reconectarse después del conflicto, dijo Lauren Fogel Mersy, psicóloga y terapeuta sexual en Minnesota, y coautora de Desire: An Inclusive Guide to Navigating Libido Differences in Relationships.
Reparar se trata de procesar lo que pasó y recuperarse de forma saludable y efectiva, explicó. Sus pacientes suelen asumir que son buenos en eso, pero en realidad es una habilidad que se aprende.
Cada persona tiene formas distintas de reagruparse tras una discusión. ¿Tendés a necesitar un descanso para calmarte? ¿El contacto físico ayuda o empeora las cosas? ¿Tus disculpas son genuinas?
Tal vez no necesiten el mismo tipo de reparación, pero hablar de sus preferencias en momentos tranquilos puede ayudar a entenderse mejor cuando surjan conflictos.
3. Sentimientos más que hechosDemostrar que tenés razón puede parecer una meta valiosa en medio de una discusión. Pero las parejas que se enfocan demasiado en los hechos pueden quedar atrapadas en un patrón de ataque-defensa, dijo Alexandra Solomon, psicóloga en Illinois y autora de Loving Bravely.
Lo que más beneficia a la relación es indagar en lo que tu pareja está sintiendo y por qué podría ver la situación de forma tan distinta a vos.
“Cuando nos enfocamos en los hechos, estamos listos para debatir: es yo contra vos”, explicó Solomon. “Cuando nos enfocamos en los sentimientos, estamos listos para dialogar.”
4. Turnarse es una habilidad olvidadaPadres y maestros dedican mucho tiempo a enseñar a los niños a tomar turnos al jugar o conversar, pero las parejas suelen olvidar esa habilidad básica, dijo Julie Menanno, terapeuta familiar en Montana y autora de Secure Love.
Suena simple, pero las parejas que no se turnan tienden a interrumpirse, dijo Menanno. “Nadie está siendo escuchado. Nadie escucha. Todos quieren el micrófono”, y agregó que “quedan atrapados en quién tiene más derecho a ser escuchado o quién sufre más”.
Todas las parejas con las que trabaja tienen que aprender —o reaprender— a turnarse. Algunas claves:
hablar cuando estén tranquilosescuchar con atención y parafrasear lo que escucharon preguntando si su pareja quiere profundizar.5. Deslizarse y decidir no son lo mismoGalena Rhoades, psicóloga y profesora investigadora en la Universidad de Denver y coautora de Fighting For Your Marriage (cuarta edición), recuerda a las parejas que hay una gran diferencia entre “deslizarse” pasivamente hacia circunstancias —desde la frecuencia sexual hasta dónde vivir— y decidir activamente lo que es mejor para la relación.
Comprender esa diferencia puede empoderar: es un recordatorio de que pueden ser más deliberados, incluso si llevan años haciendo las cosas de cierta manera.
“No tienen que quedarse en ese piloto automático en el que simplemente se deslizan por la vida”, dijo. “Pueden cambiar su enfoque y ser más intencionales”.
6. Las parejas felices nunca dejan de jugarJugar y reír juntos calma el sistema nervioso, ayuda a afrontar el estrés y a ofrecer lo mejor de uno mismo a la relación.
Eso, con el tiempo, puede diluirse, dijo Stephen Mitchell, psicoterapeuta en Denver y coautor de Too Tired to Fight.
“La gente subestima el poder del humor para conectar y atravesar momentos difíciles”, dijo Mitchell.
Suele alentar a sus pacientes a buscar con intención formas de divertirse juntos. No tienen que ser grandes cosas: un mensaje tonto, un chiste interno, una cita sorpresa.
7. Probablemente ya sabés lo que tenés que hacerSi conectás con tus verdaderos deseos y necesidades, quizás encuentres las claves para mejorar tu relación, aunque hace falta coraje para actuar.
Jeff Guenther, consejero profesional en Portland y creador de la cuenta TherapyJeff, dice que muchas veces su trabajo es simplemente confirmar a la gente que ya sabe lo que necesita saber.
“Sabés si está funcionando o no”, dijo. “Sabés qué conversaciones estás evitando. Sabés qué estás tolerando.”
Puede ayudar preguntarte: Si mi mejor amiga o mi hija estuvieran en mi situación, ¿qué les aconsejaría? A veces, dice, la respuesta es: “Andá a terapia de pareja”.
8. Trabajar en tu propio estrés también ayuda a tu parejaPasar por una mala racha en tu relación probablemente aumente tu estrés. Pero también ocurre al revés: si no manejás tu estrés, seguramente se está filtrando en la relación.
Elizabeth Earnshaw, terapeuta de pareja en Filadelfia y autora de ’Til Stress Do Us Part, dijo que no mitigar el estrés propio puede generar desconexión. Te volvés irritable, evasivo, cortante. Eso puede desencadenar más discusiones o generar distancia emocional.
Ella enseña un sistema llamado “derrame del estrés”: juntos, hacen una lista de estresores y los dividen en tres categorías: los que se pueden eliminar, los que se pueden prevenir (planificando mejor), y los que no se pueden evitar y con los que hay que aprender a adaptarse.
“Cuando alguien no maneja bien su estrés, tiende a volverse ‘autoenfocado’, lo que significa que piensa más en sus propias necesidades y agenda que en las de su pareja”, explicó.