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A 40 km del glaciar Perito Moreno: comenzó la cosecha del trigo más austral del mundo con un rinde muy prometedor

ESTANCIA ALICE, Santa Cruz.- A unos 40 kilómetros del glaciar Perito Moreno, en el límite que marca la estepa y el bosque andino-patagónico, comenzó la cosecha de trigo y avena en secano, una e...

A 40 km del glaciar Perito Moreno: comenzó la cosecha del trigo más austral del mundo con un rinde muy prometedor

ESTANCIA ALICE, Santa Cruz.- A unos 40 kilómetros del glaciar Perito Moreno, en el límite que marca la estepa y el bosque andino-patagónico, comenzó la cosecha de trigo y avena en secano, una e...

ESTANCIA ALICE, Santa Cruz.- A unos 40 kilómetros del glaciar Perito Moreno, en el límite que marca la estepa y el bosque andino-patagónico, comenzó la cosecha de trigo y avena en secano, una experiencia agroproductiva inédita para la región con rindes que, para ser el primer año a gran escala, son buenos y cercanos a los mejores en las principales regionales agrícolas del país. En total, sobre unas 370 hectáreas, se espera obtener entre 600 y 700 toneladas de grano, que tendrán como destino principal una planta de alimento balanceado en Río Gallegos.

El proyecto combina esfuerzos públicos y privados. Las hectáreas donde se producen es parte de la Estancia Alice de Alejandro Bárcena, mientras la empresa estatal provincial Santa Cruz Puede aporta maquinaria, equipamiento y costos operativos, AgroCalafate, una firma joven integrada por tres profesionales, brinda la asistencia técnica tanto en el desarrollo de los cultivos como en el armado de la Planta de Alimento Balanceado en Río Gallegos.

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Esta planta, prevé producir unas 1200 toneladas de alimento balanceado al final de la temporada, que se nutrirá de las 700 toneladas de trigo y avena provenientes de este campo ubicado entre El Calafate y el Parque Nacional Los Glaciares, lo que representará cerca del 70% del insumo total que necesitará la misma.

LA NACION compartió horas de una ardua jornada de cosecha en la Estancia Alice, una siesta de sol y de temperaturas que tocaron los 25 grados poco habituales en la zona. La estancia combina la actividad productiva con la turística, así los vehículos que pasan por los caminos internos de ripio que transportan pasajeros para realizar actividades de aventura, se cruzan con los tractores y cosechadoras. Una postal poco frecuente en la región.

“En el lote más flojo de avena estamos en 1200 kilos por hectárea, pero los que están más adentro superarán los 2000 kilos en avena para grano, lo cual es un rendimiento muy bueno para ser el primer año, e incluso hay lotes que podrían superarlo”, explicó a LA NACION Tomás Ciurlanti de AgroCalafate. El promedio nacional de avena ronda los 3000 kilos por hectárea, por lo que, según remarcó, “quedar cerca del promedio de la zona núcleo productiva del país es bastante satisfactorio”.

En el caso del trigo, los resultados también sorprenden. Los lotes más importantes rondan los 2000 kilos por hectárea, pero en las zonas de mayor humedad los rindes oscilan entre los 2800 y 3200 kilos. “Es muy bueno si se tiene en cuenta que el rendimiento promedio del trigo en la Argentina está cerca de los 3200 kilos por hectárea. Para un primer año de producción a gran escala, acercarnos tanto a esos valores es muy alentador”, señaló Cirulanti.

A Ciurlanti le falta poco para recibirse de ingeniero agrónomo, reparte su vida entre Santa Cruz y Santa Fe. Entre estudios y trabajo fundó AgroCalafate junto a Nicolás Zuber, -doctor en microbiología agrícola – y el ingeniero agrónomo Ricardo Coggiola. Juntos trabajan en potenciar los sistemas productivos con asistencia tanto técnica como mecánica en varias provincias.

Los tres coinciden por estas horas en El Calafate, en un verano más tórrido de lo habitual. La cosecha que se inició esta semana, se extenderá durante febrero. Ellos no solo sacan los cálculos técnicos, hacen las evaluaciones y diseñan la estrategia de siembra, sino que también conducen las máquinas y realizan la cosecha, que por la proyección es histórica en Santa Cruz.

Con prestancia operan la cosechadora, el tractor con la tolva autodescargable, el tractor con el rastrillo y la rotoenfardadora. Para luego concluir el proceso con el acopio del grano en la silobolsa, que luego será extraído y trasladado en camiones a la planta de alimento balanceado en Río Gallegos para el procesamiento final.

Mientras operan las máquinas, la cordillera con cumbres nevadas se eleva de fondo y detrás, la tarde de cielo despejado, revela el perfil de las Torres del Paine, del otro lado de la cordillera.

Producir en la Patagonia tiene sus particularidades, de acuerdo a lo ya probado en Estancia Alice. La preparación de la cama de siembra la realizaron en otoño, durante el invierno el suelo se recargó con agua del deshielo, de modo que la siembra se realizó en primavera. Las semillas sembradas de avena son variedades Inta Cristal e Inta Calen, comercializadas por Guasch Semillas, en tanto que de trigo sembraron la variedad Pretal de Buck Semillas y el trigo Ceibo de Don Mario.

Según la descripción realizada por los agrónomos, el suelo en esa zona es franco arenoso, su característica más extraordinaria es el contenido de materia orgánica que se encuentra por encima del 9%. No usan riego, el cultivo completa su ciclo en secano y a diferencia de la región núcleo aquí trabajan en contraestación.

“No se puede sembrar en la fecha que se hacen en zona núcleo porque el suelo está congelado, una vez que tenemos la temperatura necesaria para que germine la semilla iniciamos la siembra”, detalló a LA NACION Ricardo Coggiola en un alto que realizan en la cosecha. Por su parte, Tomás Ciurlanti agrega que la ventana de trabajo en esta región es muy corta: “Venimos del deshielo del invierno y partimos con una condición de humedad muy buena para la siembra, y si en lugar de hacer las labranzas en otoño, la hacemos en primavera, perdemos la humedad que es la ventaja del manejo de esta zona, con la escala nos manejamos muy bien, por ser el primer año, estamos muy satisfechos con el trabajo que hicimos”.

A su lado, Nicolás Zuber considera que para crecer en producción es necesario que los procesos naturales se den y agrega “que los lotes se sigan trabajando, que haya manejo de la rotación de cultivos y otros indicadores, lleva a que el suelo mejore sus cualidades químicas y físicas y termine decantando en un mejor rendimiento”.

Los tres jóvenes agrónomos consideran que es fundamental que más productores se sumen a la iniciativa de sembrar en escala en los campos de Santa Cruz. “Con la apertura de la planta de alimento balanceado se abre un nuevo canal comercial, y genera un nuevo nicho económico para el productor; estamos a disposición para asesorar, para trabajar y sumar hectáreas darle esa vuelta de tuerca productiva a la provincia que tanto bien le hace”, detalló Zuber.

Además de las hectáreas en producción están realizando ensayos con otros cultivos para ver cuáles se adaptan mejor para sumar la proteína necesaria al alimento balanceado, por eso realizan ensayos con arvejas verdes y amarillas, con lino, que se suman a otras pruebas que ya realizaron con camelinas, pruebas que les suma para generar información de base y después poder escalar.

“La verdad que nos sentimos parte de un cambio muy grande, muy lindo, de mostrar que en la Patagonia se puede, hay potencial”, afirmó Zuber y agregó: “Este desarrollo que estamos llevando a cabo propone nuevos desafíos, hemos tenido que atravesar un montón de ellos, incluso aprender nuevas cosas y entre aciertos y errores fuimos llevándolo a cabo y estamos más que satisfechos con lo que se ha podido lograr”.

Por su parte Coggiola, quien tiene su trayectoria de trabajo más extensa en Entre Ríos, destacó las condiciones favorables del suelo. “Acá tenemos un suelo espectacular, materia orgánica altísima, la textura es muy buena, pero poca agua”, dijo. Agregó que otro desafío que enfrentan es el de los días de verano tan extensos, “al tener tantas horas de luz la demanda atmosférica es muy grande así que tenemos que buscar cultivos que cubran bien el suelo para disminuir la evapotranspiración”.

El inicio de cosecha contó con la presencia del gobernador Claudio Vidal, uno de los principales impulsores de la iniciativa; el presidente de la empresa estatal Santa Cruz Puede, Gustavo Sívori, el presidente de la Federación de Instituciones Agropecuarias (FIAS) de Santa Cruz, Enrique Jamieson, y productores locales que siguen el proceso con expectativa.

”Soy de los que cree que tenemos que recuperar nuestros campos, pero acá vamos a producir alimento en Santa Cruz, generando mano de obra y recuperando lo que nos enseñaron los primeros pobladores en esta provincia. Les pido a los santacruceños que recuperemos y abracemos la cultura de trabajo”, afirmó Vidal durante el acto realizado en la estancia la semana pasada en que simbólicamente se inició la cosecha.

“Son más de 300 hectáreas. Es la primera vez que lo hacemos, así que el resultado es excelente y seguramente en la próxima temporada van a ser muchas más hectáreas. Quizás lo vamos a poder hacer también en otros lugares. Vamos a seguir trabajando y aportando a la producción”, concluyó Vidal.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/a-40-km-del-glaciar-perito-moreno-comenzo-la-cosecha-del-trigo-mas-austral-del-mundo-con-un-rinde-nid03022026/

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