Adiós Gavin Newsom: conflicto inesperado entre los demócratas en California y por qué podrían perder la elección en 2026
A pocos meses de la primaria que definirá quiénes competirán ...
A pocos meses de la primaria que definirá quiénes competirán por la gobernación de California, el Partido Demócrata enfrenta una tensión interna que amenaza con alterar el mapa político de uno de los estados más azules del país. Lo que comenzó como una contienda amplia y diversa se transformó en un debate áspero sobre estrategia electoral, representación y riesgos reales de una derrota inesperada frente a los republicanos en 2026.
El llamado del Partido Demócrata para sus candidatos: bajarse si no dan las encuestasSegún informó el diario LA Times, el presidente del Partido Demócrata de California, Rusty Hicks, emitió una carta abierta dirigida a los aspirantes demócratas a la gobernación. En ella, les pidió que evalúen con honestidad sus posibilidades y, en caso de no contar con un camino viable hacia la victoria, abandonen la carrera antes de la fecha límite de inscripción.
El objetivo es evitar que la fragmentación del voto en la primaria de junio abra la puerta a un escenario impensado: que dos republicanos avancen a la elección general de noviembre.
En su mensaje, Hicks reconoció que su sugerencia podría resultar incómoda o incluso ser vista como excesiva. “Es imperativo que cada candidato evalúe honestamente la viabilidad de su candidatura y campaña”, escribió. Aunque no mencionó nombres específicos, su advertencia fue interpretada por LA Times como un mensaje para quienes aparecen rezagados en las encuestas.
El trasfondo de su preocupación es el sistema de primarias “top-two” de California, bajo el cual los dos candidatos más votados en junio avanzan a noviembre, sin importar su afiliación partidaria. En un escenario con nueve demócratas en competencia, el voto progresista podría dispersarse de tal manera que los dos republicanos mejor posicionados terminen por ocupar los primeros lugares.
Hicks fue enfático al advertir que, aunque las probabilidades de que un republicano gane la gobernación son bajas en un estado donde los demócratas superan a los republicanos casi dos a uno en registro partidario, el riesgo no puede ignorarse.
Con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, sostuvo que “hay demasiado en juego” a nivel nacional como para permitir un error estratégico en California.
El temor de una boleta sin demócratas en CaliforniaEl impacto de un eventual enfrentamiento entre dos republicanos en noviembre sería profundo, explicaron desde LA Times. No solo implicaría la posibilidad de que el estado cambie de signo político en la gobernación por primera vez en dos décadas —ningún representante del partido rojo gana una elección estatal desde 2006—, sino que además podría afectar la participación del electorado demócrata y perjudicar candidaturas clave al Congreso.
En su carta, Hicks advirtió que un resultado de ese tipo pondría en riesgo la posibilidad de recuperar los escaños necesarios para retomar el control de la Cámara de Representantes y limitar el mandato de Trump. “Simplemente no podemos permitir que eso suceda”, escribió, al subrayar que el liderazgo de California en el escenario nacional e internacional sería “significativamente más difícil” si no se elige a un demócrata como próximo gobernador.
Las encuestas y el tablero fragmentado en California: ¿Republicanos arriba?Un sondeo reciente del Public Policy Institute of California, citado por LA Times, mostró que cinco aspirantes encabezan la contienda: los demócratas Katie Porter, Eric Swalwell y el empresario Tom Steyer, junto a los republicanos Steve Hilton y Chad Bianco. Otros relevamientos de los últimos meses incluso ubicaron a estos últimos dos al frente del pelotón.
Ninguno de los demás candidatos supera el 5% de intención de voto entre los electores probables, lo que refuerza el argumento de la conducción partidaria acerca de la dispersión del sufragio. La preocupación aumentó aún más cuando el empresario de Silicon Valley Jon Slavet anunció su retiro de la carrera republicana, lo que consolidó el respaldo conservador en torno a menos nombres.