AFAGate: el extraño robo que puso en jaque el sistema de bolsos con dinero y un chat sugestivo sobre Mahiques
28 de abril de 2021. ...
28 de abril de 2021. Juan Pablo Beacon, por entonces mano derecha de Pablo Toviggino, circula en un auto junto a uno de sus laderos, Bruno Seguel, por el barrio de Recoleta. Trasladan bolsos con dinero. En la esquina de la avenida Alvear y Parera, dos motochorros los sorprenden. Rompen uno de los vidrios, se roban una mochila y escapan sin dejar rastros. Cerca del mediodía, Beacon se encarga de llamar a su jefe para darle la noticia. “O estaban mal dateados o estamos jugados. Ayer fui con 300 !!”, le cuenta por WhatsApp. El poderoso tesorero de la AFA reacciona impactado: “La concha de su madre!!!”. El episodio, según registros judiciales a los que accedió LA NACION, puso en jaque el sistema de bolsos y mochilas con dinero negro de la AFA.
Beacon y Seguel habían partido esa mañana desde el estudio jurídico de Lavalle 1718, donde hacían los recuentos. Tomaron por la avenida Callao y doblaron en Alvear. Hicieron 300 metros hasta que fueron abordados por dos motochorros en la esquina de Parera. Los ladrones rompieron uno de los vidrios y se llevaron una mochila. “No tenía nada importante en la mochila por suerte!!”, le contó Beacon a su jefe esa misma tarde por WhatsApp. El dinero, según mensajes que están en poder de la Justicia, estaba guardado en un bolso de tenis.
Pese a la reticencia de los protagonistas, el episodio, adelantado por LA NACION este domingo, derivó en un expediente judicial en la Fiscalía 45 del fuero criminal y correccional. “Hubo un lesionado e intervino el SAME, por eso tuvieron que declarar en la comisaría”, explicó una fuente judicial.
La intervención de la Justicia alarmó a Toviggino. “Ni te nombramos, ni a vos ni tu ofi, nada de nada, solo el hecho... y por formalidad queda radicada en una fiscalía... si no hacemos nada, no pasa nada de nada”, minimizó Beacon en los supuestos mensajes con su jefe.
El tesorero de la AFA también se preocupó por la falta de discreción de su ladero. El intercambio quedó registrado en el teléfono de Beacon, que ahora está en manos del juez federal Luis Armella, a cargo de una de las causas ligadas a la AFA.
-Toviggino: Contaste de la oficina el robo y una cueva y demás? Se lo contabas a Maxi y Leandro escuchando todo
-Beacon: En la denuncia no... solo le comente a los chicos q Bruno había ido... pero q fue a comprar dolares para el.. q así fue de hecho. Pero Maxi me lo cruce y el ya sabia.... me dijo contame como fue. Estaban tomando un café en la habana y yo salia de buscar el sobre q habían dejado.
“Bruno” es Carlos Bruno Seguel, una de las personas que trabajaba en la oficina de Beacon y que aparece mencionada en la causa de la mansión de Pilar. Su nombre se utilizó para registrar varios de los autos de lujo que se encontraron en ese lugar. También aparecía detrás de Malte SRL, la sociedad con la que compraron ese terreno.
¿Había sido un robo al voleo o hubo un entregador? “Bruno (Seguel) fue a una cueva hoy. Pero el no cree q lo entregaran ahí porqie el salio con el bolso de tenis (sic)”, fue una de las primeras respuestas de Beacon ante las preguntas de su jefe. Pero las dudas persistían.
¿Una ayuda de Mahiques?En ese contexto, el ladero de Toviggino propuso conseguir las cámaras de la zona y sugirió pedir ayuda “a Maiques”. Se supone que hablaba de Juan Bautista Mahiques, quien por entonces cumplía el rol de fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires y que este miércoles fue designado ministro de Justicia por Javier Milei. Toviggino tiene relación también con Carlos Mahiques, juez de la Casación que, según reveló LA NACION, celebró su último cumpleaños en la quinta de Pilar atribuida al tesorero de la AFA.
“No querés que la siga (la denuncia) así sacamos las imagenes de las cámaras y demás... por ahí nos podemos sacar las dudas si fue al ‘voleo’ o nos estaban siguiendo... o Nacho puede hablar con Maiques, en un ratito consiguen las grabaciones (sic)“, propuso Beacon al día siguiente del robo.
Un rato después, Toviggino decidió hacerse cargo del tema: “Claro con Nacho hay que verlo. Me ocupó yo“, escribió a las 14:42 del 29 de abril.
Ante la consulta de LA NACION, cerca del ministro Mahiques dijeron que ”lo excede que haya gente hablando de él en un chat, diciendo que quieren lograr contactarlo para que los ayude a conseguir cámaras por un robo".
Según los chats que están en poder de la Justicia, no es la única mención al flamante funcionario de Milei.
¿Se robaron dinero? En el expediente judicial, que aparece identificado en los registros del Ministerio Público como 147791/21, no se menciona. En su declaración policial, Beacon dijo que solo le robaron escrituras, mencionó una casa en la localidad de Moreno, tarjetas de débito, una SUBE, y hasta una tarjeta 365.
La causa judicial terminó archivada por falta de pruebas. Pero el episodio tuvo consecuencias en la operatoria de traslado de dinero que coordinaba Beacon. A partir de ese momento se intensificaron los videos y las fotos para dejar constancia de cada movimiento.
Juan Pablo Beacon, exladero de Toviggino, cuenta y empaqueta más de 100.000 dólares, en un video de mayo de 2022El circuito, a plena luz del día, arrancaba en financieras de la city porteña y terminaba en el domicilio vinculado a Toviggino, en Montevideo y Quintana, a metros del lugar del robo. El delivery se hacía en cajas de vino, bolsas, o mochilas, según revelan las fotos y videos obtenidos por este medio.
Se sospecha que ese dinero provenía de los desvíos de la AFA. La operatoria coincide, al menos de manera temporal, con la intervención de varias “intermediarias” que recaudaban los ingresos de la AFA en el exterior y luego desviaban el dinero a empresas “fantasma”. Hasta diciembre de 2021, esa función la cumplía Odeoma Gestión SL, radicada en Madrid y vinculada a Marcelo Fabián Ramón Saracco, oriundo de Santiago del Estero y cercano a Toviggino.
A partir del 9 de diciembre de ese año, el control pasó a manos de Javier Faroni desde TourProdEnter. LA NACION reveló que desde las cuentas de esa empresa se desviaron casi US$55 millones de dólares a nueve empresas fantasma. Todas creadas en Miami.