Allfonso Prat Gay: “No hay ningún programa económico que enamore si no genera empleo”
El exministro de Economía y presidente del Banco Central (BCRA) Alfonso Prat Gay lanzó una batería de críticas al programa económico del gobierno de Javier Milei, pese a haber sido exjefe de q...
El exministro de Economía y presidente del Banco Central (BCRA) Alfonso Prat Gay lanzó una batería de críticas al programa económico del gobierno de Javier Milei, pese a haber sido exjefe de quienes hoy conducen la política económica —Luis Caputo en el Ministerio de Economía y Santiago Bausili en el Banco Central—. Señaló que al plan “le falta enamorar”, que es “frágil”, que no genera confianza ni entre los inversores internacionales ni en el mercado local, y que su sostenibilidad sigue siendo el gran interrogante sin resolver.
“No hay ningún programa económico que enamore si no genera empleo, más producción y exportación”, dijo el exfuncionario durante el tradicional almuerzo del Rotary Club de Buenos Aires, ante más de 140 asistentes. “Falta esto en el vocabulario de los que están a cargo de la gestión del Gobierno”, agregó.
Prat Gay abrió su disertación solidarizándose con la periodista Liliana Franco, cuyo ingreso a la Casa Rosada fue prohibido esa semana junto al de otros colegas, y desde allí trazó el hilo de su análisis político y económico. “Siempre estaba presente en mis conferencias de prensa, que eran más habituales de las que hay ahora”, comparó, antes de adentrarse en el fondo de su argumento.
En lo económico, el exministro planteó que la aparente solidez macroeconómica del programa convive con una microeconomía deteriorada. “No puede estar bien la macro si la micro está mal. Si el resultado del programa económico es que la micro está mal, entonces está mal el programa”, sentenció. Advirtió además que el humor social se viene inclinando más hacia lo negativo, producto de la dispersión inevitable que genera la naturaleza del ajuste: hay sectores que marchan bien y otros que atraviesan dificultades severas.
En cuanto a lo estructural, Prat Gay identificó dos paradojas que, a su juicio, definen la fragilidad del momento. La primera: a casi 30 meses de gestión, el Gobierno no logró acceder al mercado internacional de deuda pese a haber cumplido con todo lo que cualquier inversor podría haberle pedido —ajuste fiscal, privatizaciones, alineamiento con los mercados—.
“Es paradójico que un gobierno libertario que cumplió todo lo que le hubiera pedido Wall Street no logró acceder al mercado internacional de deuda”, sostuvo. El dato de fondo es que la Argentina enfrenta vencimientos en moneda extranjera del orden de los US$20.000 millones anuales y, sin refinanciamiento posible, la única salida es pagarlos en efectivo. A eso se suman reservas netas del Banco Central en terreno negativo y déficit en la cuenta corriente.
“No es sostenible”, fue su diagnóstico, y aclaró que el superávit comercial de bienes no alcanza a compensar el resultado neto negativo del balance de pagos cuando se incorporan servicios.
La segunda paradoja apunta a la falta de confianza en la moneda local, reflejada en la poca remonetización de la economía. “La gente no quiere pesos”, resumió, y señaló que sin remonetización el círculo virtuoso no puede cerrarse: sin aumento de la demanda de dinero no sube el crédito, sin crédito no hay reactivación, sin reactivación no se acumulan reservas. “Es el perro que se come la cola”, dijo.
Prat Gay dijo que, a su criterio, el Gobierno aún no logró responder: “¿Qué pasa que los argentinos no terminan de confiar en el peso y qué pasa que los acreedores externos no terminan de confiar en el programa? Mientras no se resuelva esto, vamos a estar en una situación muy frágil.”
En materia inflacionaria, el exministro fue igualmente crítico. A casi 30 meses de gestión, la inflación mensual ronda el 3%. En comparación, mencionó que, durante el gobierno de Macri, en el mismo punto de la gestión la inflación estaba en 1,5% mensual; durante la convertibilidad, en torno al 1%, y en la salida de ese régimen bajo Eduardo Duhalde, había caído al 0,5%.
“El Gobierno subestimó la inercia inflacionaria en un país de alta inflación y sigue sin interpretarlo bien. No solo hay que mirar el equilibrio fiscal y la emisión cero. También se intentó esto con el gobierno de Macri y no funcionó”, dijo.
Señaló además otra inconsistencia que también hubo durante la gestión de Cambiemos: aplicar un shock en lo fiscal sin acompañarlo con igual intensidad en lo monetario y cambiario. “Los programas tienen que ir sincronizados. Si es shock en lo fiscal, debería ser shock en lo monetario, y viceversa”, indicó.
En ese punto defendió su gestión al frente del Palacio de Hacienda. “No había ningún margen para hacer un shock fiscal cuando yo era ministro. Teníamos a la expresidente vivita y coleando, compitiendo por una banca, no estaba presa. Además, lo que pedía el soberano en ese momento es distinto a lo que pide ahora. La audacia de Milei fue leer bien lo que pedían y avanzar rápido en lo fiscal”, indicó.
Con todo, Prat Gay no descartó que el programa pueda consolidarse. Pero advirtió que para eso hace falta algo que hoy no está: entusiasmo, crecimiento sostenible y una reducción de las brechas entre el interior y los grandes conurbanos. El riesgo, concluyó, es que, si el Gobierno no se concentra en lo que falta, la distinción entre lo viejo y lo nuevo puede empañarse. “Que Dios no permita que resucite lo viejo —cerró—, pero en primer lugar el Gobierno tiene que lograr que no pase.”