Andrea Frigerio: el éxito de Desde el jardín, sus rituales antes de salir a escena y por qué elige no hacerse cirugías
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Andrea Frigerio muestra su camarín, poblado de imágenes de Lucas Bocchino, su marido, de sus hijos Tomás Frigerio —fruto de su primer matrimonio con el músico Eduardo Frigerio— y Josefina “Fini” Bocchino . También resaltan las fotografías de sus tres nietos: Olivia, Ramón y Jacinta.
Una pintura no figurativa sobre una pared, espejos y maquillajes, y un sofá blanco, como todo el ambiente, austero y minimalista, donde invita a sentarse para desgranar una charla que pasará de lo laboral a lo personal y de lo personal a sus anhelos más preciados.
Faltan varias horas para el comienzo de una nueva función de Desde el jardín —uno de los éxitos de la Calle Corrientes encabezado por Guillermo Francella—, pero la actriz ya se encuentra instalada en sus aposentos del subsuelo del Teatro Metropolitan, con su infaltable parlante y la música que la acompaña en casi todo momento.
Antes de salir a escena, Frigerio comparte con sus compañeros del elenco y del equipo técnico un tema del norteamericano Barry White. “Es el comienzo de ´la previa´, donde cumplimos con algunos rituales”, explica.
La liturgia incluye un baile compartido en la escalera que conduce al escenario y algunas cábalas personales: “Nos preguntamos ´¿cómo se llama la obra?´ y nos respondemos ´Des-de el jar-dín´”. Así separadito en sílabas, antes de que la actriz haga sonar “Felicitá”, cuente los escalones, se persigne tres veces y se encomiende a la Virgen de San Nicolás. “Estábamos contentos antes de estrenar, ahora, que transitamos un éxito, la felicidad es total”, sostiene con una indisimulable satisfacción.
View this post on Instagram“Normalmente, paso mis veranos en algún lugar de playa, pero este año fue diferente. El 5 de febrero, cuando llegué al teatro para el primer ensayo, casi me muero en plena avenida Corrientes, que ardía con treinta y cuatro grados de sensación térmica; sentí que todo sería un sacrificio enorme. Sin embargo, inmediatamente luego del ensayo, me di cuenta de que había acertado con mi decisión. Desde el primer saludo con mis compañeros, nos enamoramos entre todos”.
—¿Existía una intuición de éxito?
—Entendíamos que habíamos hecho todo bien, pero —como se dice siempre— el público, que es el soberano, tiene la última palabra.
—En este caso, una palabra de aprobación...
—Cuando ofrecimos tres ensayos para amigos y conocidos, nos dimos cuenta de que la obra funcionaba.
Being There es el nombre original de la producción cinematográfica dirigida por Hal Ashby, basada en el guion de Jerzy Kosinski, que encabezó Peter Sellers, convirtiéndose en uno de los hitos de su trayectoria artística. El comediante británico realizó una interpretación recordada de Chance Gardiner, el jardinero de temple introspectiva y contacto nulo con la vida mundana, papel jugado en la escena local por Francella.
En la puesta porteña, con versión y dirección de Marcos Carnevale, Andrea Frigerio es Eva Rand, personaje que en cine cubrió Shirley MacLaine, esposa de un millonario gravemente enfermo que termina acogiendo al cuidador de jardines de aparente inteligencia limitada y una literalidad en la interpretación y lo vincular, pero que se convierte en una suerte de “sabio” ad hoc.
—Una de tus frases de cabecera es “cuando hay duda, no hay duda”, como un modo definitorio a la hora de tomar decisiones. Desde el jardín no te generó disyuntivas.
—Me llamaron para jugar en la Selección Nacional, no podía negarme.
“Soy muy racional”Siendo una niña, sus padres y su abuela la comenzaron a estimular en el ejercicio de la lectura. “Se armaban debates familiares sobre lo que se leía. El libro original de Desde el jardín fue una de esas sugerencias algo impuestas.
Luego llegó el film, que le permitió otra mirada sobre el material. “Todos éramos fanáticos de Peter Sellers, así que, cuando se estrenó Desde el jardín, corrimos a verla. Lo curioso es que nunca se hizo en teatro, el nuestro es un estreno mundial”.
Cuando Francella le propuso interpretar a Eva Rand, Frigerio brincó de su silla: “Había disfrutado tanto de la actuación de Shirley MacLaine que me resultaba increíble ponerme en la piel de ese personaje”.
—Es interesante cómo Eva Rand acepta y entra en la convención de Chance.
—Encuentra en él algo que estaba necesitando. Racionalmente, cualquiera diría que se trata de una persona que no está en sus cabales, que le “falta un jugador”; sin embargo, todos terminan embelesados.
—¿Percibís en vos rasgos de Chance?
—No, porque si bien poseo una alta sensibilidad, también soy muy racional y construyo desde la lógica. Así construyo a mis personajes, a los que les pongo mucha cabeza.
Recuerda que, a sus 16 años, conoció a un joven de características similares a la del peculiar personaje interpretado ahora por Francella: “Todos lo segregaban, pero a mí me genera curiosidad, le encontraba algo interesante, al punto tal que hasta me provocaba cierto enamoramiento, porque todos los chicos de su edad estaban en la pavada y él era muy serio, pensante; me gustaba estar y conversar con él, no me generaba rechazo; es que me gustan los distintos”.
—Ya habías trabajado con Francella.
-Empecé como actriz en su programa Poné a Francella y luego hice dos películas (Mi obra maestra, La extorsión).
—¿Cómo es el vínculo entre ustedes?
—De amistad, nos queremos mucho, lo adoro, lo admiro, es mi maestro. Siempre le digo “lo que no te gusta, decímelo”. Sabe que me puede decir cualquier cosa.
—¿Te lo dice?
—Sí. Además, en general, soy una persona que escucha mucho a sus compañeros.
—¿No te incomodan las miradas sobre tu trabajo?
—Para nada, es una oportunidad para crecer; cuando un compañero me sugiere algo, siempre me interesa probarlo. Y, si resulta, se lo agradezco.
DisciplinaLa rutina diaria, que incluye dos funciones los sábados, es intensa: “Hacer teatro implica un sacrificio enorme, te perdés festejos, reuniones sociales y nunca participás de planes con tus amigas, no me puedo tomar un fin de semana e irme a Mar del Plata”.
—También exige cuidar el cuerpo.
—Este trabajo no implica solo la hora y media de la función, te preparás todo el día, llegás al teatro con tiempo y, cuando volvés a tu casa, es muy difícil bajar la adrenalina, sobre todo cuando se trata de una obra como Desde el jardín, donde el ritmo es vertiginoso.
-Permanecés mucho tiempo en escena y, además, te mostrás con vestuarios y estilismos diferentes, un rasgo de tu profesión de modelo.
-Tengo ocho cambios de vestuario en poco tiempo, pero estoy acostumbrada a eso, conservo el training de la época en la que fui modelo de pasarela, un tiempo tan lindo de mi vida.
En ese sentido, profesional y cuidadosa, para realizar la sesión de fotos que acompaña esta entrevista pregunta: “¿Me visto como Eva Rand o como Andrea”.
View this post on InstagramCurioso derrotero el de la actriz. Estudió Biología en la universidad, logró repercusión pública como una reconocida top model y, finalmente, mutó a la conducción y la actuación, la vocación que, velada o explícitamente, la acompañó siempre.
Fue parte de El ciudadano ilustre, Mi obra maestra y Puán, entre otros films, piezas cinematográficas donde demostró sus virtudes para enfrentar las cámaras desde lo ficcional. En el teatro, protagonizó exitosas comedias veraniegas y hasta compartió marquesina en una curiosa propuesta junto a Cacho Buenaventura y el “Negro” Álvarez, próceres del humor cordobés. Ganó premios. Se ganó un lugar. Su lugar.
Influencias“Fui primera hija y primera nieta, así que, entre la familia materna y la paterna hubo como una batalla campal por mi preferencia”. La niña y la adolescente eran el “territorio en disputa”, aunque siempre desde la amorosidad y buscando su bienestar. “Todos querían bajarme línea y hoy lo agradezco, porque me han hecho interesar por muchas disciplinas”.
Frigerio, cuyo apellido de soltera es Mitchelstein, fue permeable a los estímulos de su abuelo y padre ingenieros y de las devociones de su abuela por el teatro “serio”, la música clásica y el bridge.
View this post on Instagram—¿Qué se filtró de la influencia paterna?
—Las matemáticas.
-¿Qué sucedía con la rama materna?
—Del lado de los Di Paola heredé la pulsión por la música y el baile. De hecho, soy profesora de solfeo, toco el piano, estudié ballet. Por otra parte, mi mamá, que era maestra rural, era muy empática con la gente y me hacía reflexionar sobre la vida de las personas. Además, soy buena cocinera y me encantan las cosas de la casa por influencia de mi abuela Luisa.
De ese cóctel de influjos germinó su curiosidad por las más diversas disciplinas: “Estoy siempre encendida, con ganas de hacer cosas; cuando me proponen algo para hacer, mi respuesta es siempre ‘sí’, no voy con vueltas; en la vida me gusta probar distintas cosas”.
Decisiones—La “curaduría” de tu carrera está sostenida por decisiones inteligentes. ¿Qué es el prestigio? ¿Te importa la validación del medio?
—Lo primero que me importa es sentirme prestigiosa para mí, sentir que lo que estoy haciendo es lo que deseo hacer. Luego me importa lo que opina mi entorno personal, a Lucas (Bocchino), que es un hombre con gran sentido común, le consulto todo; me ve con mirada rigurosa, no es cholulo, a diferencia de mi mamá, que ya no está en este plano, pero cada vez que me veía, me decía que estaba genial y divina, aunque fuera un trabajo de porquería. También me interesa lo que me dicen mis hijos y mis amigas.
—¿Y el medio?
—Esa mirada la tomo en cuenta luego de todo lo anterior. Por otra parte, no soy competitiva.
No elige hacerse cirugías estéticas porque no desea perder los rasgos de sus padres. “Me los llevo al escenario”.
—¿Cómo es eso?
—Ni bien piso el escenario, llamo a mi mamá y a mi papá, ambos fallecidos, para que me acompañen. A veces, también lo hago con mis abuelos. Los invito a jugar. Actuar es eso, me encanta desde chica, cuando jugaba a hacer el programa Buenas tardes, mucho gusto.
Frigerio confiesa que son habituales sus “charlas” con aquellos afectos que ya no habitan el espacio físico: “Les pido que me asistan, que estén conmigo; converso mucho con ellos, les pido cosas concretas”. Emula el tono con el que se dirige a sus padres, casi imperativo cuando desea que la ayuden en alguna dificultad de la vida cotidiana. “Me cumplen, me ha ido muy bien”.
Una abuela diferenteAbuela de tres nietos, “tres nietos grandes”, reconoce: “Soy una abuela extra-ordinaria” y remarca la separación de ambos términos. “No soy lo que se espera de ese rol, trabajo, no los voy a buscar al colegio, no hago la tarea con ellos, mis abuelas estaban en sus casas y eso permitía una cercanía mayor a la que yo tengo con mis nietos”.
—Sos una abuela en un momento vital de su vida.
—Me falta tiempo para estar con ellos, no sé si eso es bueno, el tiempo es importante. Por supuesto, charlamos, me llaman, me cuentan sus cosas y voy a verlos, pero no tengo el día a día. Amo mi trabajo y eso hace que sea difícil poder estar en los dos lados.
—Pero tus nietos observan a una abuela realizada.
—Hago lo que quiero y es lo que propongo en las charlas familiares. Siempre estoy alentando a mis hijos a que hagan lo que tengan ganas de hacer y que no haya miedo a los errores, si uno se equivoca, puede cambiar el camino. Hay que buscar una y otra vez, no sentirse fracasado. Si algo no te gusta, podés empezar de nuevo en otro lugar.
—Sos la praxis de ese modo de vida.
—Si no me gusta algo, lo dejo de hacer.
View this post on InstagramSe reconoce una mujer “pensante”. “Nada me gusta más que estar conmigo misma. A la noche me siento a pensar, estar conmigo en mi cabeza es como estar en Disney. Por supuesto, aparecen también pensamientos oscuros, pero no me quedo ahí, trato de encapsularlos y desecharlos, porque me divierte más todo lo otro. Aprendí a estar junto a mí misma y divertirme”.
Sus días están diagramados a partir de una ecuación propia: “Mi vida se divide en trabajar, estar con mi familia, mirar muchas películas y estudiar cuestiones biológicas, fisiología, química”.
—Decís la edad.
—Sí, tengo 64 años.
—¿Cómo te plantás de frente a la finitud?
—En un aeropuerto de Europa me compré un libro que se titula La muerte de la muerte.
—Touché.
—En la primera página dice “el niño que va a vivir 500 años ya nació”. Y explica cómo vamos camino a la longevidad extrema. A partir de ahí estoy esperando la noticia que diga “se encontró la cura a la muerte”, porque el envejecimiento y la muerte son enfermedades. Me da una ilusión bárbara. De hecho, hoy el ser humano ya se puede clonar.
—¿No te genera temor?
-No, me encantaría vivir eternamente. Me encanta el milagro de la vida, me emociona.
—Desafías el paso del tiempo.
—Tengo hábitos saludables, pero nada extremo. Desde hace muchos años, tomo muchos suplementos.
Más allá del éxito de Desde el jardín, material que permanecerá mucho tiempo en cartel, la actriz siempre está atenta a nuevos proyectos cinematográficos. De hecho, hoy se alista en un emprendimiento propio —que guarda bajo siete llaves— sumando un nuevo rol en su relación con el cine.
Miradas—¿Cómo ves a la mujer?
—Hay mucha confusión y, en la confusión, perdemos todos.
—¿En qué lo percibís?
—El feminismo agresivo no me gusta. Soy feminista, vengo de una madre que peleó por lo de ella, yo trabajé toda mi vida. Soy feminista porque adhiero a que la mujer sea determinada y vaya por lo que quiere, pero no soy “hembrista”. No me gusta ir en contra del hombre, para mí es con el hombre, creciendo juntos. De hecho, tengo un matrimonio de 35 años que pasó por muchas etapas, pero siempre propicié el diálogo, el crecimiento de ambos como personas. Así será hasta donde se pueda, no sé si estaré toda la vida junto a Lucas, ojalá que sí. Mientras podamos crecer juntos, seguiremos unidos.
—¿Te ha sucedido el maltrato, la subestimación o, incluso, alguna situación de intento de algún hombre de sobrepasarse con vos por el mero hecho de ser mujer?
—No. Me he ido de lugares, pero no por esas razones. Cuando siento que no estoy cómoda, me voy de ese espacio. Siempre siento que eso sucede para que se abra otra puerta. Cuando algo se complica, considero que no es ese el camino. Soy determinada, pero si choco mucho, trato de entender esa señal. Así como mi padre era ingeniero electromecánico, yo también voy buscando destrabar cosas. Cuando me corro de algo que deseaba y no se dio, al tiempo me doy cuenta de que era por algo y lo agradezco. Desde chica siento que el universo conspira a mi favor.
View this post on InstagramSemanas atrás, la actriz estuvo invitada al ciclo La noche de Mirtha (eltrece). Cuando la conductora se ausentó por razones de salud, Frigerio decidió no asistir, dejando vacante su lugar en la mesa que, finalmente, estuvo a cargo de Juana Viale, en reemplazo de su abuela. Y se armó un “petit” escándalo.
—Sería una blasfemia, luego de conversar sobre cuestiones de raigambre tan filosóficas, preguntarte si irás al programa de Mirtha Legrand.
—Quiero muchísimo a Mirtha, la conozco desde que era muy chica y me llevaba a los desfiles que organizaba en el interior del país. A Juana también la conozco de toda la vida. Lo que sucede es que Mirtha vino a ver Desde el jardín y tuvo palabras muy elogiosas hacia la obra y hacia mi trabajo, por eso me interesa ir a su programa. Mario Pergolini me invitó a su ciclo, pero, antes, vino a ver la obra. Vos me estás entrevistando luego de ver una función. Que venga Juana también.
Para agendarDesde el jardín, jueves y viernes a las 20, sábados a las 20 y 22.15 y domingos a las 19. Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343). Entradas desde $40.000.