Arco: una obra visualmente deslumbrante, conceptualmente ambiciosa y con alto voltaje emotivo que compite por el Oscar
Arco (Francia, Estados Unidos, Reino Unido/2025). Dirección: Ugo Bienvenu. Guión: Ugo Bienvenu, Félix de Givry. Edición: Nathan Jacquard. Duración: 88 minutos. Calificación: apta para todo pÃ...
Arco (Francia, Estados Unidos, Reino Unido/2025). Dirección: Ugo Bienvenu. Guión: Ugo Bienvenu, Félix de Givry. Edición: Nathan Jacquard. Duración: 88 minutos. Calificación: apta para todo público. Nuestra opinión: muy buena.
Arco llega a los cines de la Argentina con antecedentes inmejorables: estrenada fuera de competencia en la última edición del Festival de Cannes, donde fue bien recibida, también está nominada en los premios Oscar, Globo de Oro y Bafta. Y ya se llevó el Cristal, el máximo galardón del Festival de Annecy, considerado el más prestigioso del mundo entre todos los dedicados puramente a la animación. Además, Natalie Portman es una de las productoras ejecutivas de la pelÃcula, lo que agrega un buen condimento de marketing.
Dirigida y escrita por el francés Ugo Bienvenu, cineasta, ilustrador y una de las figuras más prometedoras de la animación autoral europea contemporánea, Arco ha concitado tanta atención porque tiene buenos argumentos para conseguirlo: se trata de una obra visualmente deslumbrante, conceptualmente ambiciosa y con alto voltaje emotivo.
Combina con audacia la atrapante aventura de un niño perdido en el tiempo con temas de agenda como el impacto ecológico y la paradoja de la soledad como pandemia en un mundo hiperconectado y a la vez cada vez más fragmentado y reacio a los proyectos colectivos.
Bienvenu supo cómo llevar al cine la sensibilidad y el vigor de la mejor novela gráfica. La riqueza visual de Arco no depende del brillo mecánico de las grandes superproducciones del género, sino de una estética que toma como referencia a la magnÃfica obra de un prócer de la historieta como Jean Giraud (MÅ“bius).
Por otra parte, la paleta de colores del film evoca la calidez de los cuentos clásicos. Cada cuadro luce como una ilustración cuidadosamente compuesta que respira y tiene independencia, vida propia, más allá de su lógica funcionalidad dentro del relato.
La historia de Arco e Iris, dos niños en contextos temporales muy distintos, podrÃa haber sido una aventura de ciencia ficción sin más. Pero la pelÃcula utiliza la idea del viaje para aludir al choque entre generaciones y la necesidad de reconstruir las relaciones humanas en un mundo dominado por la frialdad de la tecnologÃa, un prospecto que puede sonar elemental e ingenuo pero que también tiene capacidad de interpelar.
La narración se desarrolla en 2075, un año al que el protagonista, un niño con sed de aventuras que vive en un futuro muy lejano (2932), llega inesperadamente tras embarcarse en un viaje en el tiempo que, por su edad, no tiene permitido por la normativa social vigente en su era.
Los humanos de la época a la que termina arribando (su pasado lejano, nuestro futuro inmediato) han delegado muchÃsimas tareas en los robots y se han adaptado a patrones climáticos impredecibles. Barrios enteros están equipados con cúpulas de cristal transparente que se activan durante tormentas extremas e incendios forestales incontrolables. Los androides vigilan las calles, educan a los estudiantes y reparten paquetes como empleados postales. En ese extraño entorno que lo sorprende y desacomoda, Arco logra forjar con su dulce partenaire un vÃnculo muy entrañable basado en la curiosidad y el amor por la naturaleza.
En términos de abordaje temático y por su enfoque humanista, la pelÃcula -que también rinde culto a clásicos como Peter Pan y E.T.: El extraterrestre- abreva directamente del cine de Hayao Miyazaki. Igual que el gran maestro japonés, Bienvenu carga a la historia de un tono marcadamente melancólico, elegÃaco. Y con su misma fe, propone a la imaginación como una herramienta que en lugar de incentivar el escapismo, una debilidad que le podrÃa achacar una mirada cÃnica, puede jugar un papel transformador.