Generales Escuchar artículo

Asado, choripán y “pierna fuerte”: Argentinska, el club que planta la bandera argentina en el frío de Suecia

El 2020 quedará marcado en la memoria como el tiempo en que el mundo se detuvo, pero para un grupo de argentinos que vivían en Suecia fue el momento de acelerar con el sueño de formar un club de...

Asado, choripán y “pierna fuerte”: Argentinska, el club que planta la bandera argentina en el frío de Suecia

El 2020 quedará marcado en la memoria como el tiempo en que el mundo se detuvo, pero para un grupo de argentinos que vivían en Suecia fue el momento de acelerar con el sueño de formar un club de...

El 2020 quedará marcado en la memoria como el tiempo en que el mundo se detuvo, pero para un grupo de argentinos que vivían en Suecia fue el momento de acelerar con el sueño de formar un club de fútbol. En medio de la incertidumbre de la pandemia, y aprovechando que en el país escandinavo no hubo confinamiento estricto, nació el Argentinska Stockholm IF, una institución que logró canalizar la identidad rioplatense y que actualmente compite en la sexta división de la Liga Sueca de Fútbol.

“Argentinska surge con un grupo de amigos argentinos que nos juntábamos regularmente a jugar al fútbol y en un momento dado, nos apareció la idea de hacer un club. Néstor Vera, el actual presidente, siempre fue el motivador y el que conocía el paño del fútbol porque jugó en diferentes ligas en Suecia y tomó la posta para formar el club en la época de la pandemia”, recordó José Luis García, tesorero y expresidente de la institución, a LA NACION.

View this post on Instagram

A diferencia de lo que ocurría en Buenos Aires, el contexto sueco permitió que este sueño deportivo creciera sin las ataduras del aislamiento obligatorio. García recuerda que el proceso se cristalizó bajo una estrategia sanitaria singular: “En Suecia nunca hubo confinamiento y todo el mundo podía andar libremente. El gobierno sueco tomó otra estrategia y fue en una dirección contraria al resto de los países ya que su intención era dejar que la gente se contagie para crear una inmunidad en la sociedad lo más pronto posible”.

Bajo esa “normalidad” sueca, la pasión argentina encontró el marco legal para inscribirse: “Un día nos juntamos y decidimos inscribir el club en Suecia, donde hay una cierta normativa. Además, ya teníamos el grupo de gente con la que se podía iniciar el proyecto”.

“La actividad del club se basó en un principio en aglutinar a la comunidad argentina y latinoamericana. Como la Argentina está muy asociada al fútbol, hubo un impacto bastante rápido en Suecia y conseguimos buenos jugadores, lo que nos permitió ir creciendo de a poco. Es un proyecto que se ha hecho a pulmón. Nuestra estructura del fútbol es más amateur y no es comparable con la que existe en Argentina”.

View this post on Instagram

En ese sentido, vivir en otro país significa muchas veces chocar con reglas imposibles de romper. El primer desafío para el grupo de amigos argentinos no fue táctico, sino nominal. La intención original era simple: llamarse “Argentina”. Sin embargo, la Asociación Sueca de Fútbol tenía otros planes.

“Argentinska significa ‘de la Argentina’. La federación sueca no te deja poner el nombre de un país a un club. Nosotros queríamos llamarnos Argentina, pero la asociación nos lo negó y sólo nos permitió llamarnos Argentinska Stockholm IF”, explicó García.

Esa identidad se trasladó a un escudo que es, en sí mismo, un manifiesto de integración entre la Argentina y Suecia. Con el celeste y blanco como base, el emblema logra una unión visual entre dos culturas opuestas. “El escudo del club está formado con la mezcla de la cultura, tradición y símbolos suecos con los argentinos porque tenés el gorro frigio del escudo argentino, pero también los símbolos de Suecia, que son las estrellas”.

Curiosamente, la autoría del diseño refuerza la hermandad latinoamericana en el exterior: “Lo llamativo del escudo es que lo creó un diseñador gráfico uruguayo que jugaba en nuestro club en ese año y que demuestra cómo es acá la fraternidad latinoamericana. Hay mucha interacción con los chilenos y los peruanos que viven acá”.

En cuanto a la ingeniería institucional, García destacó la abismal diferencia operativa con respecto a su país de origen. “Crear un club en Suecia es supersimple y no se puede comparar nunca con la burocracia que hay en Argentina. Hay que llenar un formulario y cumplir con determinados requisitos”.

Según detalló el dirigente, sólo se necesitó una reunión fundante con un protocolo de acuerdo entre los miembros, que luego se envía a la federación. “Cuando te aceptan tenés que ir a un organismo similar a la DGI argentina donde te dan un número de identificación para el club y legalmente te convierte en una institución”.

Lejos de las grandes sedes sociales de los países europeos, Argentinska es una construcción de “living” ya que el club tiene su sede legal en el barrio de Skarpnäck, ubicado dentro de Estocolmo, en el hogar de García: “Mi casa es la sede del club y en mi living es donde hacemos las reuniones de comisión”. Con un padrón de 70 socios, la institución funciona como una asociación sin fines de lucro que se sostiene gracias al compromiso de quienes pisan el campo de juego.

View this post on Instagram

“El club se financia con las donaciones de los socios y con la cuota de los jugadores. En todos los equipos que están ubicados en la sexta división, los futbolistas pagan una cuota para cubrir los gastos del equipo”, comentó sobre una realidad que en la Argentina sería impensada para un jugador de competencia oficial. A esta situación, se le suma el aporte de “uno o dos sponsors” que permiten costear las actividades diarias. El presupuesto no es un tema menor: para competir sin sobresaltos en la categoría actual, se necesitan unos diez mil dólares anuales.

Sin embargo, el crecimiento trae consigo problemas éticos y estructurales. García reveló que la esencia del club fue puesta a prueba por el poder económico: “Hace dos años, un magnate nos ofreció comprar a Argentinska, pero con la condición de trabajar bajo sus reglas donde estaba incluido que el club cambiara de nombre. Ahí nos plantamos y dijimos ‘Nosotros queremos ser argentinos y vamos a crecer a la velocidad que podamos’. Nuestro proyecto es de inclusión social y no solamente de fútbol”.

El fútbol sueco y el argentino son dos idiomas que a veces necesitan traducción. En las canchas de Estocolmo, donde Argentinska compite en la sexta división contra otros 63 equipos divididos en ocho zonas, la atmósfera es radicalmente distinta a la de un domingo en cualquier liga argentina. “El fútbol en Suecia es mucho más retraído y calladito. Parece que estás en un cine, porque no se escucha nada. Vas a la cancha y nadie grita”, describió García.

En ese silencio sepulcral, el temperamento argentino llamó la atención en más de una oportunidad. “Ser argentinos ha tenido su parte positiva y su parte negativa dentro del campo de juego. Hay árbitros que entienden y te dejan pasar la ‘pierna fuerte’ que tiene que ver más con la idiosincrasia del fútbol y no con un acto de violencia”.

De todas formas, la pasión a veces desborda el manual de conducta en Suecia: “En algún momento, ha sido motivo de llamado de atención por parte de la Federación, que nos advertían que el equipo estaba con muchas amarillas o que le habíamos gritado al árbitro”.

A pesar de las diferencias, Argentinska ha logrado “argentinizar” a sus rivales y a sus propios jugadores extranjeros. Aunque contaron con futbolistas africanos, italianos y estadounidenses, el día a día es “muy argento”. “Esa forma de vivir todo en el club a los jugadores que no son argentinos les encanta, aunque no entiendan nada de lo que quizás está pasando a nivel idiomático. Nuestra atmósfera atrae mucho porque de local colgamos banderas en los partidos, tenemos un stand donde la mayoría de las veces vendemos choripanes y hasta vienen los contrarios a comprarnos”, apuntó García.

View this post on Instagram

La mística del equipo se traslada también a la Copa Estocolmo, un torneo que permite a los equipos pequeños soñar con enfrentar a gigantes como el Hammarby, y que cuenta con un particular reglamento: “Si sos un equipo de la sexta y jugás contra un equipo de la cuarta, empezás con dos penales a favor porque hay dos categorías de diferencia”. Bajo esta modalidad, Argentinska ha logrado hazañas: “Nos ha tocado en la séptima división ganarle a un equipo de quinta. Metimos los tres penales y nos colgamos del travesaño para aguantar el resultado”.

Con una población de aproximadamente 2500 argentinos viviendo en Suecia, el club se ha convertido en mucho más que una entidad deportiva. Es una red de inclusión social para la comunidad latinoamericana. El objetivo a corto plazo es claro: afianzar el proyecto y buscar el ascenso a la quinta y cuarta división en los próximos dos años.

“El año pasado hemos estado muy cerca de ascender. Terminamos la temporada en la cuarta posición, pero solo el primero y el segundo ascienden”, lamentó García, aunque sabe que el salto de categoría exigirá una estructura mucho más profesional y un soporte monetario mayor.

Para José Luis García y los seis miembros que hoy manejan la estructura del club, Argentinska es una llama que se mantiene encendida a base de voluntad. “El proyecto de formar un club en Suecia depende mucho del fuego que le pongas. Tenemos una base para crecer, pero quizás está faltando un poquito más de tiempo para que Argentinska pueda desarrollarse mucho más”.

Mientras tanto, en los suburbios de Estocolmo, el humo de la parrilla y el ruido del parlante en el vestuario seguirán anunciando en los próximos años que, al menos por 90 minutos, Argentina no queda a 13.000 kilómetros de distancia.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/asado-choripan-y-pierna-fuerte-argentinska-el-club-que-planta-la-bandera-argentina-en-el-frio-de-nid26022026/

Volver arriba