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Bélgica le ganó a Senegal en el alargue y pasó a los octavos de final del Mundial 2026

A falta de 35 minutos para el final del tiempo reglamentario, la frustración envolvió a Bélgica. Ismaïla Saar amortiguó la pelota con el pecho y definió para que Senegal aventajara por 2 a 0....

Bélgica le ganó a Senegal en el alargue y pasó a los octavos de final del Mundial 2026

A falta de 35 minutos para el final del tiempo reglamentario, la frustración envolvió a Bélgica. Ismaïla Saar amortiguó la pelota con el pecho y definió para que Senegal aventajara por 2 a 0....

A falta de 35 minutos para el final del tiempo reglamentario, la frustración envolvió a Bélgica. Ismaïla Saar amortiguó la pelota con el pecho y definió para que Senegal aventajara por 2 a 0. Los fantasmas del pasado sobrevolaban el cielo de Seattle y atrapaban a los Diablo Rojos. Al desconcierto futbolístico del equipo se le sumó una disputa verbal entre el capitán Youri Tielemans y Leandro Trossard; antes, el seleccionador Rudi García provocó las salidas de un referente como Kevin De Bruyne y de Jerémy Doku, que con sus engaños, velocidad y regates intentó, en medio de la oscuridad, alumbrar el camino. Nadie en el Lumen Field se esperanzó con un desenlace diferente, aunque el juego reveló sorpresas y en una ráfaga de tres minutos, entre los 41 y 44 del segundo tiempo, Bélgica, igualó el marcador y estiró la definición al tiempo suplementario. El libreto estaba descontrolado y tenía más arrebatos: un penal, tras el llamado del VAR al árbitro hondureño Saíd Martínez para que revise una falta de Lamine Camara sobre Tielemans, el giro insospechado con el que los Diablos Rojos, después de 131 minutos, consumaron la epopeya y se clasificaron para los octavos de final.

En la Ciudad Esmeralda, por los frondosos bosques de hoja perenne y los abundantes parques que la rodean, los últimos exponentes de la vieja guardia belga resistieron a la despedida de los mundiales. De Bruyne, de 35 años, Thibaut Courtois (34), Thomas Meunier (34) y Romelu Lukaku (33) son los líderes sin brazalete del plantel; el titular de la cinta de capitán es Tielemans -compañero de Dibu Martínez en Aston Villa-, que resultó designado en septiembre pasado y cuyo nombramiento generó escepticismo. Tres años y medio atrás, en la Copa del Mundo de Qatar 2022, la interna se devoró al equipo y los escándalos salieron a la luz: el grupo estaba quebrado antes de empezar a competir y la eliminación en la etapas de grupos fue la sentencia a las divisiones. En Seattle, los Diablos Rojos estuvieron a minutos de repetir la triste historia...

Pero la curva la enderezaron los referentes, los que vienen de antes y el nuevo capitán. Courtois se hizo gigante ante Sadio Mané, como en la final de la Champions League de 2022, cuando Real Madrid batió a Liverpool, y la atajada resultó una inyección de espíritu. Lukaku conectó un pase de Munier y descontó en el resultado; al mirar al banco de los suplentes, con desesperación el técnico utilizaba las dos manos para señalar que restaban diez minutos para el final. Entonces saltó a escena Tielemans, que sacó rédito de un mal calculo del arquero Mory Diaw, y de cabeza marcó el empate. De reprobados a convertirse en una aplanadora, Bélgica alimentó el sueño con las incursiones de Dodi Lukébakio -estrelló una pelota en el travesaño- y también soportó algunos sofocones defensivos... El error de Camara y la extraordinaria ejecución de Tielemans, que cobró un penal que era una navaja de doble filo, sellaron el relato.

El festejo, el llanto, las risas, los abrazos, los rezos... últimas imágenes de una serie de episodios que se agitaron en el estreno con Egipto, se espesaron tras el empate con Irán y recién se sosegaron con la goleada sobre Nueva Zelanda, que permitió clasificarse primero en el grupo. Antes del tercer partido, en Vancouver, el capitán y los cuatro mosqueteros se reunieron para trazar una hoja de ruta: Bélgica no estaba preparada para cargar otro escándalo ni una nueva decepción en una Copa del Mundo. Fijar como meta las semifinales, como en México 1986 o Rusia 1986, un desafío demasiado ambicioso y sin sustento futbolístico. El juramento, tras el cónclave, del que no participó el entrenador García, fue de corto plazo: superar a Senegal.

Sin romper el grupo, fijaron roles que se observaron en la convivencia cotidiana y que recompuso el escenario. Courtois ejerció de líder durante la mayoría de ruedas de prensa. Enseñó lo que aprendió en su rica trayectoria y demostró que se subordinaba al resto en lugar de atomizar el vestuario. Determinante para aquietar las aguas en los momentos de desencanto, después de los dos empates con los que se inició la aventura, pero también astuto para robustecer los lazos y unir a los 26 futbolistas. Varios empezaban a enseñar dudas y descrédito respecto a la capacidad de conducción y al estilo que proponía Garcia. Uno de los rebeldes era De Bruyne, a quien el seleccionador le retiró la cinta de capitán, pero aceptó las nuevas reglas: el delantero de Napoli entendió que ser apuntado como en Qatar de ser una mala influencia no podía repetirse.

La vieja guardia asumió que el Mundial 2026 es la última bala en una Copa del Mundo. Cuestionar métodos, crear separaciones, alimentar corrillos y promover turbulencias empujó al fracaso. Con Senegal, antes de la segunda pausa de hidratación, el capitán Tielemans perdió los estribos y apareció Lukaku para serenar. Autores de los tres goles de la épica victoria en un partido rocambolesco, actores de una reunión que fortaleció a Bélgica.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/belgica-le-gano-a-senegal-en-el-alargue-y-paso-a-los-octavos-de-final-del-mundial-2026-nid01072026/

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