Beto Casella: el “sacudón” que vivió, cómo será su nuevo programa y por qué se casó en secreto
En medio de una polémica por unos ...
En medio de una polémica por unos dichos homofóbicos que se escucharon en su programa de radio, Nadie nos para (Rock And Pop), de su pedido de disculpas en redes y de un duro ida y vuelta por este tema con Yanina Latorre, Beto Casella quiere barajar, dar de nuevo y concentrarse en su próximo estreno: BTV, el ciclo que marcará este miércoles, a las 22, el inicio de su etapa en América TV. Pero más allá de lo movido que fueron estos días por este episodio, en los últimos meses, su nombre también figuró en los titulares de los medios por el fin de su etapa frente a Bendita (elnueve) después de 20 años -y no de la mejor manera- . De todo esto y más, Casella habló con LA NACION.
En la previa del estreno“Se filtró un expabrupto y un audio desagradable que yo, podría jurarlo, no detecté en ese momento. (...) Trascendió nuestra audiencia diaria y ofendió, no hay excusas, el desastre ya estaba hecho. Y por supuesto que merecen el pedido de disculpas sinceras y dolidas”, escribió el fin de semana en su cuenta de Twitter en otro intento por bajar el tono de la polémica aunque a sus palabras se le sumó un nuevo cruce con Yanina Latorre, con quien lleva años protagonizando un duro enfrentamiento.
De su ida y vuelta con Latorre prefiere ahora hacer silencio y no sumar más capítulos con quien será próximamente su compañera de canal. “Lo que pasa en Twitter queda en Twitter. No voy a trasladar eso al mundo de la tele . No es mi vocación ni mi forma de ser la pelea con compañeros y en este caso vamos a ser compañeros de canal. Lo saludable es dejarlo ahí”, le dijo a LA NACION dando por terminado el tema de su lado.
Un proceso complejo—Se acerca el día el día del estreno en América...
—Sí... Estos procesos no duran una semana; son complejos. No hay muchos antecedentes de un programa que muda un equipo de trabajo entero. Eso demanda que además de las charlas conmigo, después haya conversaciones individuales con cada panelista para resolver su situación contractual. Entonces lleva bastante tiempo y buena voluntad. Al mismo tiempo hablé para sumar algunos editores y productores, y fueron muy generosos porque me dijeron a todo que sí. Pero todo ese proceso, llevó tiempo. No era que teníamos todo resuelto y nos hacíamos los misteriosos. Estamos cerrando todavía los últimos detalles porque tenemos la modesta pretensión de hacer un programa que no sea el calco de lo que hicimos durante 20 años.
—¿Está el temor de hacer Bendita 2?
—No, temor no, porque desde el primer día lo tengo en la cabeza. No será una maravilla, pero es otro formatito, otro contenido. Antes que conductor soy productor, así que casi diría que desde que supe que me iba a mudar, ya estoy produciendo el esquemita nuevo de lo que quiero. Tendremos el ADN del ciclo anterior, pero con unas cuantas cosas nuevas que venía con ganas de hacer. Cosas sencillas.
—¿Qué podés adelantar?
—Va a haber más música, lo tenemos a Pachu que por ahora es la única incorporación, pero puede haber más. Y quiero que algunos informes de resumen de la tele del día estén, no me importa que otros programas lo hagan. A mí me gusta, tengo debilidad por el informe que resume y que además le pone humor a lo que pasó. Y alrededor de eso van a pasar un montón de cosas nuevas.
—¿Va a tener algo de ficción?
—Puede ser porque soy un actor frustrado. Estudié tres años de teatro con Ricardo Passano, así que capaz que me animo a actuar, pero va a haber gente que además sabe cantar. Vamos a ir mostrando todo de a poco porque posiblemente los primeros días estemos con un poco de vergüenza. Dennos tiempo a soltarnos.
“Un sacudón”—Es un desafío grande haber salido de tu zona de confort con un programa que funcionaba muy bien y es un clásico de la tele...
—Sin volverme nostálgico, son cosas que ya forman parte del pasado. Les agradezco a las autoridades del anterior canal la incomodidad que me generaron en los últimos tiempos porque me movieron y me obligaron a darme un sacudón. Y los sacudones también me gustan como buen ariano que soy. Así que cumplir 20 años redonditos con un ciclo y mudarse, es un desafío muy lindo para mí y para mis compañeros. Cuando te embarcás en una aventura no es lo mismo hacerlo solito que con un grupo que te contiene y que contenés también. Es como la arenga previa a un partido de fútbol cuando están todos los jugadores abrazados.
—¿Esa incomodidad nació a mediado del pasado cuando tuviste diferencias con el canal y faltaste a Bendita?
—No, no porque limitarlo a eso no sería justo. Fue la gota que rebalsó el vaso. Había una situación salarial injusta con varios de mis compañeros y compañeras, y una serie de cosas que habíamos pedido y no nos escucharon. Pensé que, por ahí, no nos estaban valorando o estaban cansados de nosotros. La tele es muy rara y quizá les da lo mismo tener un programa que hace tres puntitos a una película que hace un punto y medio y facturar menos; por ahí no les interesa el dinero porque además sus ingresos quizá no provienen solo de la televisión. No sé y tampoco es que me devano los sesos pensando.
—¿Pero tuvieron charlas y no pudieron ponerse de acuerdo?
—No hubo charlas. Yo manifesté mi descontento y no vi vocación de charla ni de resolver los conflictos. El salarial no es un tema menor y había otros temas menores también fáciles de resolver, entonces olí que quizá había que cambiar.
Tentador ofrecimiento—¿Cómo llegó la propuesta de Mandarina y de América?
—Soy muy lengua larga y en otros años también había manifestado las ganas de un cambio. Tuve charlas con gente de todos los canales y siempre quedaba en un café, en la próxima, en más delante. Cuando se supo del malestar ya me llamaron un poco más insistentemente de todos los canales y lo valoro mucho; es halagador que estén tironeando por vos.
—¿Entonces?
—Empecé a evaluar horarios, qué me ofrecían, ubicación, porque muchos de mis compañeros hacen radio desde muy temprano... Y la verdad que lo que más cerró fue lo de América y lo de Mandarina, que ganaron por insistentes, porque Mariano Chihade hace cuatro años que me insiste. Y lo consiguieron porque es gente muy profesional. La propuesta fue generosa y cerraba porque además seguimos en el prime time. Otros canales me ofrecían la tardecita y yo no veía el programa ahí. Y América tiene una demanda parecida a la de elnueve; no es un canal que te va a pedir 6 puntos de piso porque si no hay caras largas. No hay forma de que no seamos felices en este nuevo ciclo.
—¿Invitaste a tus compañeros a seguirte o cómo fue?
—No, les avisé que tenía ganas de hacer un cambio y que si alguien se quería sumar yo podía hablar, pero al principio la posibilidad de que yo me fuera a otro canal con otro panel podía pasar. Algunos quisieron hacer el cambio y otros no; Edith tenía un tema salarial y de antigüedad, le falta poco para jubilarse y por eso decidió quedarse. No es que no hubiera querido venir... Se hubiera muerto por venir ella, de verdad lo digo. Y Horacio Pagani me dijo que tenía un tema de salud y que no puede acostarse tarde y por supuesto que lo tenés que respetar.
—¿Y el resto?
—El resto se quiso venir y para mí es mucha responsabilidad porque no puedo garantizar nada; no tengo comprada la audiencia y puede pasar que no nos vaya bien y el programa termine. Tenía que asegurarme de que todos vinieran convencidos por decisión propia como personas adultas. Y después me voy a encargar de contenerlos como hice toda la vida para que estén felices laburando. No hubo que presionar a nadie ni convencer a nadie. Cuando Edith me planteó las primeras dudas le dije: “Tenés que quedarte acá”.
“Estamos bien con Edith”—¿Cómo quedó la relación entre ustedes? Se dice que no se hablan.
-Estamos bien con Edith. Nos mandamos mensajes, me saludó para fin de año y yo a ella. Lo que pasa es que no tenemos la diaria como sucede con cualquiera que cambia de trabajo. Ella sabe que puede contar conmigo. Nada cambia la historia en común que tenemos, todo lo que nos divertimos estos años que fueron muy felices. No tuvimos un roce en veinte años, ni una discusión en un corte y eso es poco común, porque muchas veces voy de invitado a programas y veo la energía jodida que manejan. Nosotros tuvimos la felicidad de poder divertirnos laburando y tuve la suerte de que no haya peleas entre panelistas ni egos o reclamos.
—¿Por qué BTV? ¿Es Beto TV o por Bendita TV como se llamaba el ciclo anterior en sus inicios?
—Es para que cada uno le ponga lo que quiera: Beto TV, Buena Televisión, Bendita TV. Así se llamó el ciclo al principio y con el tiempo nos enteramos de que había en Uruguay un programa que se llamaba igual y hubo que sacarle el TV. BTV fue el primero que se barajó después las variantes que incluían mi nombre: La noche de Beto, Beto te espera, Beto recargado. Y me daba vergüenza. Yo me subestimo permanentemente así que no quería ningún título que incluyera mi nombre. Entonces no costó tanto. Me gusta esta sigla que se parece a la VTV, pero agradable y no como la otra que te cobran .
—Te acompaña tu hijo Franco también...
—No estaba originalmente en mis planes y Mariano Chihade, el dueño de Mandarina, me preguntó si estaba disponible porque le gustaba cuando Franco estaba en Bendita tocando el piano. Así que va a venir como productor musical. Quiero que haya música y además va a haber un pianito. Vamos a traer invitados, cantantes... No ando llevando a la rastra a mis hijos para que le pidan trabajo a gerentes amigos. Yo se las complico porque quiero que padezcan como padece cualquier pibe que sale de la escuela de periodismo a buscar trabajo. Franco es biólogo, laburó becado por el Conicet, y además es músico y es periodista. Y Juanpi es counselor y está por recibirse de psicólogo. A los dos les gusta streamear, pero en ninguno de los dos casos se podrá decir que están en algún lugar por el padre, porque yo no les allané ningún camino y no han parado de estudiar desde que terminaron el secundario.
Cuestión de familia—Hablemos de Beto abuelo, ¿cómo sos?
—Tengo tres nietos aunque el mayor, más que nieto es un milagro caminando. Nació con cinco meses de gestación y lo digo y me emociono. Me acuerdo que mi hijo me mandó un mensaje diciéndome: “Pa, no te asustes, pero hubo que hacer nacer al bebé. Y la mamá está mal”. Fue en plena pandemia y yo me fui igual al hospital pensando en que se morían los dos porque con cinco meses son pocas las posibilidades de sobrevivir. Pero quedó confiar en Dios y en la gente de la neonatología para que el chico viva un día más y otro y otro, y pueda desarrollar todos los órganos que no desarrolló dentro de la panza. Creo que Gaby es uno de los bebés más prematuros que haya nacido en la Argentina y hoy tiene cinco años, es un chico sano, que se ríe, que va al jardín. Así que no hay forma de verlo y no pensar que es un milagro de Dios para los que somos creyentes.
—Y vos lo sos más todavía después de eso...
—Por supuesto. Y este año nacieron los mellizos, Fede y Milena, y son hermosos. Soy un abuelo baboso, como cualquiera. Todavía ninguno tiene la edad para que me los pueda llevar para compartir cosas o de ir con Gaby a la cancha, o llevar a los mellizos a una plaza. Pero me imagino un futuro donde vamos a hacer muchas cosas juntos.
—¿Y sigue viento en popa tu relación con Carolina?
—Sí, hace 14 años que estamos juntos y nos casamos en secreto hace un año, pero no por hacernos los misteriosos, no teníamos ganas de hacer una fiesta enorme porque eran muchos entre familiares, amigos y gente del medio. Era imposible. Pensamos en hacer algo más modesto, pero también me estresaba tener a los móviles de los programas. Así que hicimos una cosa muy modesta, muy chiquita, para la familia. Y salió bien porque trascendió muchos meses después. Y antes estuve veinte años con Patricia, la madre de mis hijos. Soy larguero, como con los programas de televisión y de radio .
—Si duran tanto las parejas y los programas, significa que son ciclos felices, ¿no?
—Tal cual. Si son infelices se rompen rápidamente...
—¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?
—Para todo tengo una mirada de despedida. Había un poema de Conrado Nalé Roxlo que decía algo así como que para que el camino por la vida sea más grato, hay que ponerle a todo una mirada de despedida. Lo leí cuando tenía 15 año y me quedó.
—Y qué hacés, ¿vivís de despedida en despedida?
—Y hago eso: vengo a la tele y pienso que es hasta el viernes y que ese día algo va a pasar y se van a dar cuenta de mi ineptitud y me van a despedir. En la radio pasa igual y así vengo funcionando siempre pensando que queda poquito. Por lo cual a mí cualquier tipo de final no me va a deprimir. Ni siquiera el final de la vida porque logré mucho más de lo que podía esperar, viniendo de un origen tan humilde como el mío y con lo difícil que era meterse en este ambiente de laburo cuando empecé. Lo único que quería cuando decidí estudiar periodismo era firmar una notita y que apareciera mi nombre: Bautista Casella. Lo conseguí y uno de los principales responsables fue Alfredo Leuco y también Carlos Ulanovsky, que me dieron una mano cuando arranqué en la gráfica. Yo ya estaba hecho cuando tuve el primer recibo de sueldo. Todo lo que vino después fue yapa. No estaba en mis planes. Por lo cual, tanto el final de mis ciclos, de mi vida televisiva y mi ciclo vital, los espero muy tranquilo.