Boca goleó a Defensa y Justicia, prolongó la serie invicta y accedió a los playoffs del Apertura
Boca volvió a Florencio Varela, a la cancha de Defensa y Justicia, donde había empezado el ciclo de Claudio Ubeda. No había pasado tanto tiempo: menos de siete meses. Aquella noche del 27 de sep...
Boca volvió a Florencio Varela, a la cancha de Defensa y Justicia, donde había empezado el ciclo de Claudio Ubeda. No había pasado tanto tiempo: menos de siete meses. Aquella noche del 27 de septiembre, fue derrota 2-1, con errores groseros, un equipo desordenado y decisiones que dejaron dudas. Esta vez, el contexto era otro: llegaba con 13 partidos sin perder, aunque con mayoría de suplentes, condicionado por el viaje a Brasil para enfrentar a Cruzeiro el próximo martes por la Libertadores. Este jueves confirmó que ya no es aquel equipo y que el ciclo se sostiene con resultados. Con goles de Milton Giménez, Alan Velasco, Adam Bareiro y Miguel Merentiel, el cuadro xeneize ratificó su buen momento luego del triunfo en el superclásico y sumó un nuevo triunfo, ahora por 4-0, para clasificarse para los playoffs del torneo Apertura y afianzarse en lo alto de la tabla de su grupo.
La noche había empezado torcida para Boca: Ander Herrera, que iba a ser titular, sintió un pinchazo en la entrada en calor y quedó fuera del partido. Su sexta lesión muscular desde que llegó al club, en enero de 2025.
Urgido de un triunfo que lo ubicara entre los ocho primeros, Defensa salió a buscarlo con sus armas: tenencia en su campo, movilidad en tres cuartos y circulación para abrir espacios, aunque, sin un delantero de referencia –el más adelantado fue Rubén Botta–, careció de profundidad y peso ofensivo. Golpeó de entrada con un gol de Juan Gutiérrez anulado por offside –a instancias del VAR, a cargo de Silvio Trucco– y una serie de centros cruzados que obligaron a intervenir a Leandro Brey.
Pero con el correr de los minutos, su juego fue perdiendo consistencia. Boca empezó a imponerse en los duelos y desde lo físico, apoyado en el buen trabajo de Milton Delgado y Tomás Belmonte en la recuperación, y en los intentos de Alan Velasco, que se movió como enganche en un 4-2-3-1, con Milton Giménez como punta. Y a partir de esa presión, encontró el 1 a 0: un anticipo de Belmonte tras una floja salida del arquero derivó en el toque de primera de Ángel Romero y el bombazo de Giménez –se desvió en Emiliano Amor– desde la medialuna para sostener la racha goleadora: Boca convirtió por undécimo partido seguido. El equipo de Ubeda fue pura eficacia: un tiro, un acierto.
A partir del tanto de Boca, del offside milimétrico que le anuló el festejo a Defensa y del reclamo de un penal por una supuesta infracción de Malcom Braida contra Juan Gutiérrez –Mariano Soso terminó expulsado por protestar–, el partido se calentó, perdió ritmo y cayó en un desarrollo muy pobre, con demasiados reclamos y exageraciones. En ese contexto, el juego también se detuvo por la descompensación de un hincha de Boca en la popular, y por el ingreso de un grupo de hinchas locales que se acercaron peligrosamente al sector donde se encontraban los dirigentes y allegados visitantes.
La ventaja, en definitiva, fue demasiado premio para un Boca que, a diferencia de su rival, supo capitalizar un error defensivo para lastimar. Defensa, en cambio, no aprovechó algunas desatenciones del conjunto visitante, sobre todo en el arranque, y terminó pagando caro esa falta de precisión.
Como en el superclásico, Boca encontró su mejor versión en el inicio del complemento, un tramo en el que logró afirmarse desde lo colectivo y empezar a inclinar el partido. Con Zeballos picante por la banda izquierda -desequilibrante en el uno contra uno, aunque todavía irresoluto en los metros finales-, el equipo empezó a generar peligro con mayor continuidad. El ingreso de Santiago Ascacibar en el entretiempo, en lugar de Romero, le dio al mediocampo otro matiz. A partir de ese ajuste, Boca se mostró más sólido en la mitad de la cancha y, al mismo tiempo, más agresivo en campo rival. La defensa, bien plantada, casi no tuvo sobresaltos frente a un rival desdibujado, que nunca logró encontrar los caminos desde el juego asociado y apenas insinuó algo a partir de arrestos individuales. En ese contexto, el equipo de Ubeda se sintió cómodo replegándose en su campo y saliendo rápido, con Exequiel Zeballos como principal vía y con los volantes acompañando cada avance.
Así, las llegadas empezaron a aparecer con mayor naturalidad: Ascacibar tuvo una; Zeballos, otra, y también Velasco, que corrió más de 50 metros y definió junto a un palo para cortar una sequía de ocho meses sin convertir.
Con Leandro Paredes, Bareiro, Tomás Aranda y Merentiel en la cancha, Ubeda buscó darles minutos a los titulares y, al mismo tiempo, bajar la persiana del partido para no sufrir en el cierre. Y el paraguayo, que intenta sostener su nivel para mantenerse en consideración de su selección con vistas al Mundial, resolvió con eficacia la única situación clara que tuvo. Y luego fue el turno de Merentiel, para terminar de darle forma a una goleada que resultó algo abultada, más allá de la diferencia de jerarquía que se vio reflejada en el desarrollo.
Compacto de Defensa y Justicia 0 vs. Boca Juniors 4Una noche redonda para Boca, que invirtió poco y se llevó mucho: cuidó titulares, estiró el invicto y ahora tendrá cinco días hasta el partido en Belo Horizonte, donde buscará encaminar la clasificación a los octavos de la Libertadores. En Varela, donde nació un ciclo que va claramente de menos a más, y ante su gente, se dio un gusto grande que suma en la tabla y también alimenta la confianza.