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Boca no encontró el gol ni de penal en el primer amistoso de la temporada, frente a Millonarios

Los amistosos de verano suelen ser el primer termómetro del año: sirven para que los refuerzos se metan rápidamente en el equipo, para mostrar caras nuevas y para que el hincha empiece a ilusion...

Boca no encontró el gol ni de penal en el primer amistoso de la temporada, frente a Millonarios

Los amistosos de verano suelen ser el primer termómetro del año: sirven para que los refuerzos se metan rápidamente en el equipo, para mostrar caras nuevas y para que el hincha empiece a ilusion...

Los amistosos de verano suelen ser el primer termómetro del año: sirven para que los refuerzos se metan rápidamente en el equipo, para mostrar caras nuevas y para que el hincha empiece a ilusionarse con los que llegan o con los pibes que asoman. Durante años, hasta bien entrados los 2000, esos partidos eran jugados lejos de casa: en la costa, con Mar del Plata como parada obligada; en Mendoza, y, a veces, en Salta. No eran encuentros de compromiso: más de una vez marcaron el pulso del receso y hasta definieron la continuidad de algún director técnico.

Este Boca vs. Millonarios, en cambio, fue por otro carril. No hubo incorporaciones en la cancha ni jóvenes entre los citados, y la atención estuvo puesta en otras cosas: el homenaje a Miguel Ángel Russo en la antesala del juego, la incógnita de cómo iba a reaccionar la Bombonera en el primer partido después de la eliminación a manos de Racing en el torneo Clausura, la respuesta de los hinchas ante Claudio Ubeda –ratificado como entrenador– y las primeras conclusiones del nuevo dibujo del equipo.

Boca armó la escenografía previa: una lona gigante con una imagen de Russo cubriendo el círculo central, camisetas con el nombre “Miguel”, fuegos artificiales y el infaltable cantito contra River. Pero todo eso no alcanzó para generar sintonía con el equipo. No fue el clima del cierre de la etapa regular del Clausura, cuando el triunfo en el superclásico había levantado a la gente, ni tampoco el de la eliminación frente a Racing, que dejó desazón, con Boca sin final y el entrenador en la cuerda floja.

No hubo ovaciones individuales ni telones con caras de jugadores, y cuando la voz del estadio anunció la formación, Ubeda pasó prácticamente inadvertido. Tampoco la Bombonera estuvo llena: pese al canje para adherentes y a la venta de entradas para no socios, algo que no ocurría desde 2017 en un amistoso ante Villarreal, el estadio mostró algunos claros. Una señal de que, con el rubro incorporaciones todavía en cero y precios poco amigables (plateas por 80.000 y 150.000 para un partido no oficial), la expectativa de los hinchas no termina de encenderse. De hecho, en los pasillos se hablaba más del mercado de pases que del equipo: qué falta para que llegue Marino Hinestroza, si Boca se estira a los tres millones de dólares que pide San Lorenzo por el 60% de Alexis Cuello, si finalmente llegará un defensor central.

Con nueve de los 11 titulares que cerraron el 2025, la novedad en Boca fue la presencia de Ander Herrera en el mediocampo –en lugar del lesionado Carlos Palacios, que apunta a llegar al debut en el Apertura, frente a Riestra– y la inclusión como wing derecho de Brian Aguirre. Esa posición, según confían en el club, será ocupada próximamente por Hinestroza, el futbolista que más cerca está de convertirse en refuerzo y que fue elogiado por Juan Román Riquelme antes del partido: “Es técnicamente muy bueno, rápido. Tiene muchas condiciones para jugar la pelota”, dijo el presidente. El cambio de esquema, del 4-4-2 al 4-3-3, no le dio a Boca el desequilibrio por fuera que se esperaba. Porque Aguirre no estuvo en su tarde/noche y porque lo mejor de Exequiel Zeballos apareció cuando tiró diagonales por el medio.

El otro gancho fue la vuelta de Herrera como titular, después de una larga batalla con lesiones, y la expectativa por verlo asociarse con Leandro Paredes. Pero esa conexión duró apenas 45 minutos. El español compartió el medio con su ex compañero en PSG y con Milton Delgado y fue el volante más adelantado: arrancó a la izquierda, pero se movió con libertad, y apareció por la derecha y por el centro para manejar los tiempos, con más criterio que precisión.

ALGUNOS LO GRITARON... ¡Paredes casi mete un golazo espectacular de tiro libre ante Millonarios!

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— SportsCenter (@SC_ESPN) January 14, 2026

Jugó aceptable el primer tiempo, pero sorpresivamente no salió a afrontar el segundo. Era lógico que no completara los 90 minutos, ya que Boca tiene por delante el amistoso con Olimpia de este domingo en San Nicolás, y el debut en el campeonato frente a Riestra en el siguiente. Aun así, el público esperaba algo más.

En ese primer período, Boca fue superior a un Millonarios flojo, que venía de perder contra River en Uruguay y que en el Torneo Finalización había quedado fuera de los primeros ocho puestos entre 20 equipos. El equipo dirigido por Ubeda fue prolijo con la pelota, pero le faltó cambio de ritmo. El 4-3-3 exige ganar duelos y romper líneas, y Boca cayó por momentos en un exceso de toques en la mitad. Generó un par de chances claras y algunas aproximaciones, además de un tiro libre de Paredes que pasó cerca de un palo, pero no fue arrollador.

Le faltó punch de tres cuartos hacia adelante: ser más punzante, que los volantes pisaran el área y, sobre todo, convertir alguna de las chances que tuvo, siempre frustradas por una pierna salvadora. Incluso al inicio de la segunda etapa contó con una ocasión muy clara de Miguel Merentiel, en la primera vez que Aguirre se decidió a ir a fondo. A los 20 minutos, para colmo, también salió Paredes, y Boca se volvió un equipo aun más previsible, carente de juego, que dependió más de alguna inspiración de sus delanteros y abusó de los centros cruzados.

La entrada de Radamel Falcao, silbado desde que pisó la cancha, volvió a encender a una Bombonera que vivió el partido como si hubiera sido por los puntos: por el aliento constante, por las quejas al árbitro Ariel Penel –de correcta actuación– y por el malestar que empezó a bajar desde las tribunas cuando Boca, sin deslumbrar, no lograba romper el cero. En el final, Zeballos ejecutó el penal que él mismo propició, pero su disparo, anunciado, fue contenido por el uruguayo Guillermo De Amores.

Lo mejor de Boca 0 vs. Millonarios 0

El estreno de Boca en 2026 dejó sensaciones encontradas. Mientras los dos equipos levantaban sendas copas Miguel Russo, que quedaron en poder de ambos en un gesto de hermandad, bajaron aplausos desde las tribunas: un reconocimiento al esfuerzo, aunque con varios interrogantes abiertos.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/boca-no-encontro-el-gol-ni-de-penal-en-el-primer-amistoso-de-la-temporada-frente-a-millonarios-nid14012026/

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