Brilló con Tato Bores, su nombre suena para Gran Hermano 2026 y hoy rompe el silencio sobre la cara oculta del éxito
La historia de ...
La historia de la televisión argentina tiene aquellas ‘perlitas’ que quedaron en el recuerdo de millones de personas, sobre todo de la década de los 90, años donde las familias se sentaban frente a la pantalla chica para seguir sus ficciones y ciclos favoritos. Sin embargo, el fenómeno no solo radicaba en los títulos, sino en las figuras que les dieron vida; y Alejandra Majluf fue, sin dudas, una de ellas.
Dio sus primeros pasos en un programa infantil de Canal 7 y desde ahí no paró. Así fue que luego de finalizar la secundaria, estudió en el Conservatorio de Arte Dramático y aquello no tardó en dar sus frutos: años después se convirtió en la villana de Clave de sol, una serie juvenil argentina que se emitió por Canal 13 desde 1987 a 1991, el puntapié de su carrera profesional.
Su carisma y espontaneidad la llevaron a ser una de las pioneras de un formato que revolucionaría la TV de los 90 al ponerse en la piel de “La Colada” en Fax (Canal 13), ciclo conducido por María Laura Santillán y Nicolás Repetto. Alejandra se infiltraba en los eventos más exclusivos para incomodar a los famosos con las preguntas que nadie se animaba a hacer. Aquella labor, que incluso figuras como Héctor Larrea señalaron como el antecedente de lo que luego sería CQC, instaló una forma de hacer reportajes disruptiva para la época. “Yo inventé ese personaje y luego todos los cronistas fueron hijos de La Colada... Nos ganamos el primer Martín Fierro de Oro”, expresó la actriz de 60 años en una charla íntima con LA NACION.
Su performance no pasó inadvertida para el máximo referente del humor político: Tato Bores. En 1992, Alejandra se sumó a Tato de América (Canal 13), programa en el que recreaba situaciones y personajes para los sketches que acompañaban el análisis político del “Actor Cómico de la Nación”, el mismo del que aprendió de la profesión y dejó una huella imborrable en ella. “‘En este país nadie se consagra ni nadie se desfenestra’ eso me dijo Tato una vez y jamás lo olvidé”, recordó la actriz sobre la enseñanza que permanece intacta.
Sin embargo, la misma causa que hacía brillar sus ojos escondía algo gris, que recién hoy decidió compartir: ‘los portazos’ con los que ella le puso freno a los acosos que sufría en el ambiente fueron los mismos que le cerraron oportunidades. Alejandra recordó un episodio puntual en un hotel donde dos compañías de teatro compartían la estadía: un productor importante intentó entrar por la fuerza a su habitación.
“Creo que cuando llegás a un momento de tu trayectoria hay una factura que te pasan. Por ejemplo, si le cerraste la puerta en la cara a un productor a los 25 años... no te lo perdonan. Obviamente que a nadie le gusta ser rechazado, pero esas cosas no deberían influir a la hora de darte trabajo. Si tenés el ‘no’ flojo, te va mejor”, se sinceró.
Entre otras de las secuencias que quedaron grabadas en su memoria, hay una que implica a un reconocido conductor. “Un día estaba en maquillaje y él entró, me tiró el sillón para atrás y mi cabeza quedó entre sus piernas... Para él fue un chiste; para mí, violencia. Me fui a quejar con un productor y mucho no le gustó”, aseguró.
Esa misma desprotección alcanzaba también el terreno de lo creativo, en el que primaba la ausencia de la ética profesional. “Le llevé un piloto de un programa que había escrito y me dijo que no me metiera en eso. Luego vi una sección del programa copiado idéntico. Volé al canal, pero obvio que no me dieron ni bola ni trabajo por mucho tiempo. Eran épocas muy machistas”, sentenció.
Un nuevo comienzo lejos de casaLuego del éxito, la actriz formó parte de tiras juveniles como Verano del ’98, Rebelde Way, Tiempo Final, Esperanza mía y Casi Ángeles y participó en el reality Reality Reality, emitido en 2001 por Azul Televisión (hoy Canal 9). Pero tras finalizar este último y para sorpresa de muchos, armó las valijas y acompañó a su pareja de aquel entonces a Madrid, España. No obstante, aquello no fue un impedimento para continuar con su carrera, ya que ahí trabajó activamente en la producción y actuación teatral, e incluso gestionó una sala multiespacio en el que enseñaba actuación.
En 2006, y a la espera de la llegada de Emma, su única hija, Alejandra eligió la Argentina como país natal para su pequeña. Entre tantas idas y venidas, se dio cuenta de que tampoco podía sostener lo que había armado allá. Sumida en una tristeza por alejarse de lo que en gran parte la hacía feliz, eligió dejar su vida en el Viejo Continente e instalarse en Buenos Aires; y gracias Gabriela Toscano -amiga y madrina de Emma-, Adrián Suar la convocó para hacer de ‘La Turca’ en Esperanza mía.
La reinvención en época de pandemiaDe vuelta al ruedo y mientras se preparaba para protagonizar una obra de teatro con Esther Goris y el ‘Tucu’ López, la pandemia dejó su carrera en stand by. Aquella circunstancia la llevó, como a muchos argentinos, a tomar un camino desconocido; el mismo que decidió transitar con arte y humor. Tras heredar el auto de su padre, creó a “La Chofera”, un personaje de ficción para sus redes sociales con el que realizaba viajes y entrevistas a distintas personalidades. “Inventé un personaje, heredé un cochazo y lo aproveché. Aquí todo se tergiversa, pero yo no era remisera: era un juego artístico que subía a Instagram. De hecho, si lo hubiera sido, estaría todo bien igual, pero hoy ya no hago viajes, solo por placer al mar”, aclaró a este medio entre risas.
Su trabajo en redes fue el puntapié para volver a formar parte de la escena local. Así, participó en obras como La Casa de Berbarda Alba (2020), Tengamos el sexo en paz y Velorio a la carta (2024). Actualmente, mientras brinda clases de actuación en su espacio de Saavedra, su nombre volvió a estar en boca de todos por su posible ingreso a Gran Hermano 2026 (Telefe). “¡Si es así, seré la última en enterarme! El formato funciona hace 25 años y algo tendrá... si prendés la TV casi todos los que trabajan salieron de esa casa”, reflexionó sobre los rumores de su entrada al reality que conduce Santiago del Moro.
“Siento que soy una actriz que nunca dejó de actuar. El trabajo no abunda y hacer casting también es trabajar: tenés que producirte, estudiar la letra. En mi momento no los hacía, pero eso no cambia nada”, aseguró sobre su presente. Recientemente, pasó por una instancia de audición de la que prefirió no dar detalles, aunque todas las miradas apuntan al lunes 23 de febrero. Enfocada en lo que la mantiene viva, Alejandra Majful hoy sabe que su trayectoria no solo se mide por sus éxitos, sino también por su capacidad de hacerle frente a cualquier adversidad.