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Calor y escuelas

El calor extremo sigue siendo, especialmente en estos meses de verano, uno de los mayores flagelos que impactan sobre la salud pública y, particularmente, sobre las clases más humildes, que no pu...

Calor y escuelas

El calor extremo sigue siendo, especialmente en estos meses de verano, uno de los mayores flagelos que impactan sobre la salud pública y, particularmente, sobre las clases más humildes, que no pu...

El calor extremo sigue siendo, especialmente en estos meses de verano, uno de los mayores flagelos que impactan sobre la salud pública y, particularmente, sobre las clases más humildes, que no pueden mitigarlo fácilmente, a falta de aire acondicionado y hasta de un simple ventilador.

“Hay mucha gente que muere y no figura como muerte por calor. Pacientes crónicos fallecen porque el calor altera su regulación corporal y agrava sus patologías”, advirtió a Diariochaco el médico epidemiólogo y especialista en impacto del calor, Carlos Ferreyra.

En la Argentina, varias generaciones comenzábamos las clases después del 15 de marzo y, aun así, padecíamos los últimos calores. Pero desde que a alguna mente brillante se le ocurrió que el ciclo lectivo debía comenzar en febrero, no hay manera de que los chicos no suden la gota gorda durante varias semanas sin el menor atenuante.

En la calurosísima Santiago del Estero las clases empezaron el 18 de este mes. Y esta semana arrancaron unas cuantas más y también en CABA.

Además del tremendo calor al que someten a alumnos y maestros, ¿no se dan cuenta del profundo daño que se le ocasiona al sector turístico por birlarle la mitad de este mes?

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/calor-y-escuelas-nid26022026/

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