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Cambió Argentina por Alemania y descubrió que la gran calidad de vida viene con letra chica: “Lo que pocos cuentan”

Más allá del entusiasmo inicial, la llegada de Stella Maris Sola al sur de Alemania provocó en ella un fuerte choque con la realidad. Casi de inmediato, ingresó en una rutina laboral que destap...

Cambió Argentina por Alemania y descubrió que la gran calidad de vida viene con letra chica: “Lo que pocos cuentan”

Más allá del entusiasmo inicial, la llegada de Stella Maris Sola al sur de Alemania provocó en ella un fuerte choque con la realidad. Casi de inmediato, ingresó en una rutina laboral que destap...

Más allá del entusiasmo inicial, la llegada de Stella Maris Sola al sur de Alemania provocó en ella un fuerte choque con la realidad. Casi de inmediato, ingresó en una rutina laboral que destapó un sistema muy ordenado, pero a su vez rígido y desafiante, con su burocracia, idioma complejo, diferentes costumbres y procesos que no admiten demasiada flexibilidad.

Si bien para Stella, Alemania era un país ya conocido, el desafío ante ella ahora era otro. Años atrás, había obtenido una beca para hacer una maestría en Negocios Internacionales en Mainz, y tras regresar a la Argentina, surgió la posibilidad de volver a trabajar en el territorio germano.

Dejar Argentina no fue fácil. Antes de aceptar la propuesta, Stella había hecho todo lo posible por permanecer en su país de origen, consciente de lo duro que es estar lejos de la familia, las costumbres y aprender a moverse en un entorno completamente nuevo: “Migrar rara vez responde a una única razón”, reflexiona hoy. “En general, es el resultado de oportunidades, contextos y decisiones que se van encadenando”, agrega.

El secreto está en la letra chica: “Lo que pocos cuentan”

Ante el nuevo escenario, la añoranza hacia su lugar de origen, Argentina, se sintió con fuerza. Sin embargo, Stella tenía una ventaja: estar casada con un argentino que ya había atravesado el proceso migratorio. Él la acompañaba en todo y fue su sostén para atravesar la transición de manera más llevadera. “Esto ayuda a sentirse un poco más en casa, incluso estando tan lejos”, asegura.

Con el tiempo, Stella aprendió a incorporar los aspectos culturales más complejos y a integrarlos con los propios. Ese proceso provocó en ella una transformación paulatina pero firme: se volvió una persona más pragmática y resolutiva, enfocada en planificar y anticiparse.

La diferencia en la calidad de vida se hizo evidente en Alemania, aunque traía letra chica: “Es uno de los grandes atractivos si es que uno sabe adaptarse. Hay estabilidad, previsibilidad y servicios que generalmente funcionan, lo que permite organizar la vida con mayor tranquilidad. Esa estabilidad cambia completamente la forma de relacionarse con el dinero: cuando el contexto es previsible, la planificación a largo plazo se vuelve posible”, explica Stella.

“Sin embargo, esa misma estabilidad tiene su contracara y esto es lo que pocos cuentan. Los impuestos son múltiples y altos, la burocracia es compleja y la validez de los títulos es clave para acceder a ciertas oportunidades profesionales. No todo es inmediato ni sencillo, y muchas veces el proceso requiere paciencia, frustración y adaptación”, continúa Stella, quien más allá de su trabajo en empresas, realizó muchos voluntariados, y trabaja como asesora financiera. “Acá muchas veces tenés que ser creativo, muy perseverante y aprender a operar sin recursos y entregar cosas en tiempo y forma, no importa el contexto”.

“A nivel profesional, vivir acá me permitió combinar estos dos mundos: la resiliencia y creatividad que se desarrollan en escenarios como el argentino, con un sistema europeo estructurado y previsible. Esa combinación abre oportunidades, pero solo para quienes están dispuestos a adaptarse. Y esto suena más sencillo de lo que en realidad es”.

“Uno de los mayores aprendizajes de vivir en Alemania tiene que ver con las finanzas. Emigrar implica un cambio total de paradigma. Puede no haber inflación elevada, pero, a los impuestos altos mencionados, se suman seguros obligatorios, sistemas previsionales complejos y mucha normativa que los migrantes suelen desconocer”, afirma Stella. Estos aspectos la llevaron a redefinir su trabajo en educación financiera y enfocarlo en aquellas personas que llegan a Europa con expectativas que no coinciden con la realidad y se sienten vulnerables o afectadas por falta de información, autonomía o planificación.

Un país diverso donde las amistades son para toda la vida: “Un poco me estoy `alemanizando´”

Desde lo humano, Alemania surgió diversa. No es lo mismo el norte que el sur, no es igual la ciudad, la pequeña ciudad, que el pueblo. La atmósfera de Berlín, Hamburgo o Münster difiere mucho a la de las aldeas en las áreas remotas de la Selva Negra. En este sentido, Stella aprendió a dejar de lado las generalizaciones para no prejuzgar comportamientos, que, según la región, se suelen presentar muy progresistas más hacia el norte, y con una impronta clásica y tradicional en el sur.

Tener a su pareja como sostén fue clave en el camino de construir los vínculos humanos. Le restó ansiedad y sumó la paciencia necesaria para depositar mayor intención en las nuevas amistades.

“Culturalmente, los vínculos se construyen de otra manera: al principio pueden parecer más distantes, pero cuando se genera confianza, las relaciones suelen ser sólidas y duraderas. Existe una frase que lo resume muy bien: hacerse amigo de un alemán lleva tiempo, pero cuando sos amigo, es para toda la vida”, asegura Stella.

“Uno de los cambios culturales más fuertes que viví en Alemania es el cuidado y la preservación de la vida personal y de la información que se brinda públicamente. En ese sentido, un poco me estoy `alemanizando´”, agrega, y asegura que este tema encierra un debate muy interesante y amplio.

Las ventajas del `pesimismo´: “Esperar lo mejor es lógico, pero planificar para lo peor es lo que permite estar preparados”

Varios años atrás, cuando desembarcó en Alemania para quedarse, Stella llegó con varias ventajas, la mayoría, construidas con esfuerzo, muchas horas de estudio y un secreto fundamental: las ganas de seguir creciendo y profesionalizándose.

Para la mujer argentina, emigrar tiene costados muy duros, que incluyen la distancia, la adaptación cultural, la barrera idiomática y la reorganización financiera. Por ello, desde su visión, es esencial analizar las herramientas con las que se cuenta para atravesar el proceso y trabajar por sumar nuevas y optimizarlas. La imagen de la buena calidad de vida que espera del otro lado no es garantía de nada.

“Uno de los grandes aprendizajes que deja emigrar es que la estabilidad no reemplaza al conocimiento. Vivir en un país desarrollado no garantiza bienestar si no se actúa, uno no se esfuerza y si no se entiende cómo funciona el país, la cultura y el sistema”, explica.

“Por eso, siempre recomiendo que antes de emigrar analicen los pros y los contras, tanto en el corto como en el largo plazo. Muchas veces se ve solo `lo lindo´ de vivir afuera, pero como toda decisión importante, emigrar también tiene un lado difícil. Esperar lo mejor es lógico, pero planificar para lo peor es lo que permite estar preparados. Estar en el exterior en mi experiencia, demanda valerse por sí mismo. La mayoría de los migrantes están solos, lejos de la familia. Y por eso, para tener éxito en ello es fundamental ser proactiva esperando imprevistos. Una decisión informada siempre es una ventaja. Estructurar el presente y planificar el futuro da tranquilidad y permite disfrutar mucho más la experiencia y el viaje”, continúa Stella.

En ese camino, actualmente está construyendo una consultora alineada con las regulaciones europeas, con el objetivo de acompañar de manera responsable y sólida a migrantes. Además, armó una comunidad donde se habla de finanzas, pero también de adaptación cultural.

“Por otro lado, a veces, estar lejos también implica momentos de soledad, y es importante decirlo. Migrar no es solo un cambio de país, también es un cambio de redes. Pero algo valioso que aprendí es que no se está tan solo como parece: hay comunidades hispanas en casi todos lados, y también mucha gente local —jóvenes y, muy especialmente, personas mayores— dispuestas a abrirte los brazos y compartir”.

“Emigrar no es una solución mágica, pero sí una gran escuela. Enseña a planificar, a adaptarse y a tomar decisiones más conscientes. Y en este camino, recomiendo animarse a buscar, preguntar, conectar y salir, aún si el clima no es el mejor, para construir redes que hagan el camino un poco más liviano”, concluye.

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Destinos Inesperados es una sección que invita a explorar diversos rincones del planeta para ampliar nuestra mirada sobre las culturas en el mundo. Propone ahondar en los motivos, sentimientos y las emociones de aquellos que deciden elegir un nuevo camino. Si querés compartir tu experiencia viviendo en tierras lejanas podés escribir a destinos.inesperados2019@gmail.com . Este correo NO brinda información turística, laboral, ni consular; lo recibe la autora de la nota, no los protagonistas. Los testimonios narrados para esta sección son crónicas de vida que reflejan percepciones personales.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/cambio-argentina-por-alemania-y-descubrio-que-la-gran-calidad-de-vida-viene-con-letra-chica-lo-que-nid14012026/

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