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Carlos Izquierdoz: se recibió de DT y secretario deportivo, pero antes va por la Recopa con Lanús ante Flamengo: “Habría que cerrar el estadio”

En el diccionario de Carlos Izquierdoz no existe la palabra imposible.Nacido en Bariloche y criado en Salto, un pueblo de 35.000 habitantes en el interior de la provincia de Buenos Aires, de...

Carlos Izquierdoz: se recibió de DT y secretario deportivo, pero antes va por la Recopa con Lanús ante Flamengo: “Habría que cerrar el estadio”

En el diccionario de Carlos Izquierdoz no existe la palabra imposible.Nacido en Bariloche y criado en Salto, un pueblo de 35.000 habitantes en el interior de la provincia de Buenos Aires, de...

En el diccionario de Carlos Izquierdoz no existe la palabra imposible.

Nacido en Bariloche y criado en Salto, un pueblo de 35.000 habitantes en el interior de la provincia de Buenos Aires, debutó a los 15 años en el Argentino B jugando como volante por izquierda, a los 16 se probó en Lanús y, a los 21, antes de sumar rodaje en Atlanta, en la Primera B, llegó a plantearse seriamente dejar el fútbol, acosado por las lesiones y la falta de oportunidades.

Sin embargo, su experiencia en el Bohemio le devolvió la confianza. A partir de ahí, su vida dio un giro de 180°: se consolidó en el Granate, fue campeón de la Copa Sudamericana, pasó por México, Boca y España, y a los 35 años volvió al club que considera su casa no solo para cerrar su carrera, sino para seguir sumando logros.

Este jueves, Lanús recibe a Flamengo por el partido de ida de la Recopa Sudamericana. Pese a la diferencia de jerarquía entre los planteles y los millones de dólares que los brasileños invirtieron en el mercado, Cali mantiene la fe.

Con más de 600 partidos, 42 goles y 11 títulos, Izquierdoz aún conservan la sencillez de aquel joven que luchó desde abajo hasta llegar bien arriba. A la hora de pactar la entrevista, su única preocupación es el estricto reglamento de Conmebol, que impide a los futbolistas brindar declaraciones el día de los partidos y durante las 24 horas previas. No le gusta que le pregunten por Boca, un capítulo cerrado en su trayectoria, y se enfoca de lleno en levantar otro trofeo con Lanús, el tercero para él en el club.

“Van a ser 180 minutos a cara de perro. De local hay que plantarse y tirarles la cancha encima. No creo que se asusten porque están acostumbrados a jugar todos los fines de semana en el Maracaná, pero intentaremos hacernos respetar, imponer nuestras condiciones y sacar una ventaja. El único resultado que nos sirve sería ganar”, explica el capitán, que recientemente cumplió 200 partidos con Lanús y que, a sus 37 años, aún tiene sueños por cumplir.

Mientras tanto, Cali ya empieza a preparar el terreno para cuando llegue el momento del retiro, previsto, en principio, para fin de año, después de la Copa Libertadores: en diciembre se recibió de técnico y también completó la diplomatura para directores deportivos junto a Eduardo Salvio.

El curso de entrenador lo realizó en Lanús, en la escuela que funciona debajo de una de las tribunas del estadio: lo inició cuando jugaba en Boca, hizo una pausa durante su etapa en el Sporting de Gijón -por la diferencia horaria, que le impedía seguir las clases con regularidad- y lo retomó tras su regreso a la Argentina.

El de manager, en cambio, lo cursó en Futbolistas Argentinos Agremiados, con la coordinación de Nicolás Burdisso y del exarquero Pablo Burtovoy. “Me anoté casi como un pasatiempo y terminé enganchándome, al punto de empezar a verlo como una opción real para el día de mañana. Me gustaría arrancar dirigiendo en el fútbol formativo, para ir dándole forma a una idea que tengo, probar, equivocarme y confirmar si es realmente lo que me apasiona. Pero la gestión también me atrae mucho. Tuve experiencias tanto en asociaciones civiles sin fines de lucro, con un rol social muy marcado, como en sociedades anónimas deportivas, como en Santos Laguna. Creo que ambos modelos pueden funcionar en cualquier contexto, así que no descarto involucrarme en ese terreno”, cuenta el papá de Santiago (11 años), Catalina (nueve) y Lucía (tres).

En 2012, Lanús y Flamengo se enfrentaron en la Fortaleza por la fase de grupos de la Copa Libertadores. El equipo de Gabriel Schürrer igualó 1 a 1 con un gol de César Carranza, en un partido que tuvo como gran atractivo la presencia de Ronaldinho Gaúcho. Aquella noche, Izquierdoz, con 23 años, ingresó a los 46 minutos del segundo tiempo en reemplazo de Diego Braghieri, y todavía atesora ese recuerdo especial.

“Estábamos todos encandilados por Ronaldinho. Hoy la situación es distinta, por lo que creció Lanús en estos años y porque Flamengo, si bien tiene futbolistas de muchísima jerarquía, no cuenta con una figura mundial como él en ese momento, que además llegaba desde el Milan. El año pasado vino Vasco da Gama con Coutinho, que pasó por Inter, Liverpool, Barcelona y Bayern Munich, y no nos importaba quién estuviera enfrente: queríamos ganar igual. Vamos a respetar a Flamengo, pero en la cancha no vamos a regalar nada”, sostiene.

-En enero, Flamengo invirtió más de 40 millones de euros en Lucas Paquetá, una cifra similar al valor total del plantel de Lanús. ¿Se le puede hacer fuerza?

-Es el campeón de la Libertadores, uno de los mejores equipos del continente, pero nosotros nos tenemos confianza. Asusta por la jerarquía individual: tiene 25 jugadores que podrían ser titulares en cualquier equipo de América y en varios clubes importantes de Europa. Eso no está en discusión. Y además cuenta con un entrenador como Filipe Luis, que le dio identidad y lo hizo jugar muy bien; por algo ganó lo que ganó. Vamos a enfrentar a una potencia, es cierto. Pero ya nos tocó cruzarnos con Fluminense, que venía de ser semifinalista del Mundial de Clubes, y lo eliminamos en el Maracaná haciendo un gran partido. Es difícil, claro, pero este Lanús compite y sabe adaptarse a cada contexto. Entendemos la jerarquía del rival, pero en la cancha somos 11 contra 11. Si nos alcanza, será espectacular; y si no, que sea después de haber dejado todo y con la frente en alto.

-¿Hoy analizás al rival como futbolista o también como DT?

-El curso es muy bueno, pero el mayor aprendizaje te lo dan los años en el fútbol. Siempre fui de observar mucho, de intentar entender qué me servía y qué no de los distintos entrenadores que tuve. La formación suma en lo táctico, pero también en materias como psicología, expresión oral y escrita o videoanálisis, cuestiones que cuando sos jugador a veces te pasan de largo. Y en lo estrictamente futbolístico ayuda mucho: identificás qué sistema usa el adversario, cómo contrarrestarlo y de qué manera potenciar tus virtudes. En Lanús, Mauricio (Pellegrino) es de mostrarnos muchas imágenes del rival, aunque con la cantidad de partidos que hay en el año es imposible analizar más de uno o dos en detalle. Pero si estoy en la concentración o en casa y justo pasan un Flamengo-Estudiantes o un Flamengo-Racing, lo miro.

-¿Y sacás conclusiones?

-Con tres hijos chicos es un poco complicado, ja. Lo miro mientras preparo la comida, baño a uno, cambio a otro… No es el análisis más profundo del mundo, pero siempre algo queda. Me gusta ver fútbol.

Muy querido en Atlanta, ídolo en Santos Laguna, de buen paso por Boca y referente máximo del Lanús campeón, Izquierdoz retornó al Granate en junio de 2024, tras dos temporadas en la segunda división de España, donde no terminó jugando por decisión del entrenador. Un año antes, Cali había recibido el primer llamado para volver. “Yo sabía que, una vez terminado mi contrato, mi futuro iba a estar en Lanús. Desde 2006, antes de que subiera a Primera, y hasta que me fui a México, en 2014, el club no había parado de crecer. Pero después de los tres títulos con (Jorge) Almirón y la final de la Libertadores 2017, sentía que había caído en un bache. El fútbol es muy cambiante y a veces las cosas no salen como querés: problemas de descenso, jugadores que se renovaban semestre a semestre… No era el camino de Lanús, aunque igual veía mucho potencial en el plantel. Miraba los partidos y observaba a futbolistas como Marcelino Moreno, Walter Bou, Felipe Peña Biafore o Raúl Loaiza. Había buen material, pero faltaba consolidarlo. Tomé la decisión de regresar y, cuando estaba por firmar, recibí un mensaje del Toto preguntándome si pegaba la vuelta. Le respondí que sí y me contó que su idea también era regresar al país. Le dije: ‘Volvamos juntos, que vamos a pelear cosas importantes’. Y salió todo mejor de lo pensado”.

-En Lanús, lograste imponer tu carácter en un vestuario de jugadores de mucho cartel.

-Tuve grandes líderes como compañeros y siempre me acerqué a los más experimentados. En Atlanta, por ejemplo, aprendí mucho de tipos como Rodrigo Llinás, Nicolás Cherro y Carlos Arancibia. Y cuando volví a Lanús estaban Paolo Goltz, Agustín Pelletieri, Maxi Velázquez, Carlos Araujo, el Flaco (Leandro) Somoza, el Tanque (Santiago) Silva… De todos fui tomando cosas: la forma de entrenarse, de competir, de ser buen compañero y de querer ganar siempre. Pero, sobre todo, aprendí a ir de frente, a decir las cosas como son aunque duelan; a veces con roce, pero con honestidad. Hoy me cruzo con cualquiera de ellos, lo miro a los ojos y sé que no le debo nada a nadie. Ese es el reconocimiento que más me llena de orgullo: que digan que me manejé bien, que siempre busqué lo mejor para el equipo y el grupo, que prioricé lo colectivo por encima de lo personal. Si tengo que elegir qué es lo que más valoro de mi carrera, es eso: haber mantenido una conducta intachable.

-¿Cómo es el trato con los más chicos? ¿Cambió con el paso de los años?

-Cambió como cambió la sociedad. Hoy tenés que ser mucho más cuidadoso en la forma en que te dirigís y tener más empatía al decir las cosas. A los de mi generación, cuando recién arrancábamos, venía un referente y te decía “esto es negro” y punto: no se discutía, aunque vos lo vieras amarillo. Ahora tomás una decisión y tenés que explicar por qué. Y si no termina de convencer, también ser un poco flexible. Como capitán me pasó en varios planteles: fui aprendiendo que no puedo tratar a todos de la misma manera. El mensaje tiene que llegar bien, sin que el otro se sienta atacado o se venga abajo, para que después pueda rendir al máximo por el equipo. Eso también es gestión: convivir con 25 o 30 personalidades distintas y encontrar lo mejor para todos. Obviamente, hay momentos en los que la situación aprieta y hay que decir las cosas como son. Porque nosotros estamos expuestos a un mundo distinto, donde la gente no tiene contemplaciones. Si no le gusta algo, se va a hacer sentir, y si siempre te hablaron con delicadeza, el día que te toque enfrentarte con esa realidad puede ser duro. Entonces se trata de encontrar un equilibrio. Que los más chicos incorporen nuestros valores, los de la vieja guardia, pero entendiendo que los tiempos son otros.

-¿Recordás alguna situación puntual?

-El Toto llegaba todas las mañanas y era el que arrancaba antes que nadie. Un día entró Bou, lo vio entrenando y dijo: “Mirá qué grande Salvio: jugó un Mundial, ganó todo y lo primero que hace es ponerse con los abdominales…”. Lo comentó en broma, pero delante de todos. Walter se acostó al lado y empezó a hacerlos con él, y enseguida los más chicos se sumaron. Eso es predicar con el ejemplo: el mensaje, aunque llegue en tono distendido, queda. Hoy llegamos en el club una hora y media antes del entrenamiento, pasamos por el gimnasio, practicamos y, cuando volvemos al vestuario, otra vez al gimnasio. Grandes y chicos. Es parte de la rutina grupal, y son las cosas que nos mantienen fuertes.

-¿Qué significaría para Lanús el título de la Recopa?

-Tocar el cielo con las manos. Si le preguntás al hincha de Lanús de siempre, creo que no imaginaba vivir este presente. Hace dos meses, Flamengo llevó a los penales al PSG. Sería lo máximo.

-¿Y para vos?

-Mirá: cuando ganamos la Sudamericana creí que era la frutilla del postre. Ver la felicidad de mis compañeros y el llanto de los hinchas en la tribuna fue de los momentos más lindos que me tocó vivir en el fútbol. Ahora: si llegamos a ganar esta copa, ya no pido más. Como dicen los pibes, ahí sí que habría que cerrar el estadio…

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/lanus/carlos-izquierdoz-se-recibio-de-dt-y-secretario-deportivo-pero-antes-va-por-la-recopa-con-lanus-ante-nid17022026/

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