Catalejo: juegos de nubes
Los días radiantes de sol son hermosos, pero algo monótonos. Si el cielo está despejado, solo habrá algún cambio de la tonalidad azul vinculada con la rotación del sol. Amanecerá azul oscuro...
Los días radiantes de sol son hermosos, pero algo monótonos. Si el cielo está despejado, solo habrá algún cambio de la tonalidad azul vinculada con la rotación del sol. Amanecerá azul oscuro, nos regalará unos naranjas efímeros, será casi celeste pálido a mediodía y anochecerá con estrellas diáfanas. En cambio, los días nublados permiten muchos juegos al aire libre. Tenderse sobre el césped de un parque amplio y mirar el cielo permite confirmar que no hay arte más delicadamente perfecto que el de la naturaleza. “Veo, veo… ¿qué ves? Una nube con forma de perro ladrando al infinito”… Aquel juego de la infancia es recomendable para esta larga secuencia de días encapotados que nos ha regalado el invierno y esta incipiente primavera, que se autopercibe atormentada y con poco ánimo de sol. Podríamos pensar que es una primavera con impronta “metalera”, casi siempre el cielo está vestido de oscuro y con intermitencias infinitas de lluvia. “El fenómeno Súper Niño” será la respuesta a la profusión de nubes que darán los especialistas en Ciencias de la Atmósfera. Prefiero quedarme con la intención lúdica de encontrar un parecido en el cielo que desate mi imaginación, a veces atosigada por la rutina adulta.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/catalejo-juegos-de-nubes-nid20102026/