Generales Escuchar artículo

Cierres, concursos y caída de la rentabilidad: el número de empresas se redujo en más de 22.000 en dos años

En las últimas semanas varias empresas de distintos rubros quedaron en el centro de la escena por cierres, quiebras o dificultades financieras. Entre los casos más emblemáticos aparecen el cierr...

Cierres, concursos y caída de la rentabilidad: el número de empresas se redujo en más de 22.000 en dos años

En las últimas semanas varias empresas de distintos rubros quedaron en el centro de la escena por cierres, quiebras o dificultades financieras. Entre los casos más emblemáticos aparecen el cierr...

En las últimas semanas varias empresas de distintos rubros quedaron en el centro de la escena por cierres, quiebras o dificultades financieras. Entre los casos más emblemáticos aparecen el cierre de la fábrica de neumáticos Fate, la quiebra de la cadena de electrodomésticos Garbarino y la crisis de la láctea Verónica, situaciones que reflejan problemas que atraviesan distintos sectores y regiones del país.

Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 el número de empleadores o unidades productivas se redujo en 22.608 considerando altas y bajas. La única provincia que mostró un aumento en la cantidad de empleadores fue Neuquén, impulsada por la actividad vinculada a Vaca Muerta.

En paralelo, de acuerdo con información de la Secretaría de Trabajo, crecieron los procedimientos preventivos de crisis, la instancia previa a despidos en la que las empresas negocian con los sindicatos para evitar cierres o reducciones de personal. Mientras que en 2023 hubo 42 casos en trámite, en 2024 fueron 131 y en 2025 ascendieron a 158. En lo que va de 2026 se registran 21 expedientes, entre ellos los de fábrica de termos Lumilagro y la avícola Tres Arroyos.

   

Entre los factores que explican estas situaciones, empresarios y especialistas mencionan la apertura de importaciones, la caída del consumo, la baja de la rentabilidad, el aumento de las tasas de interés y el crecimiento de la morosidad.

Ricardo Diab, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), señaló que la principal preocupación entre las pymes que integran la entidad es la caída del consumo minorista.

“Es una situación que venimos viendo desde hace varios meses. Enero y febrero de 2025 dieron resultados positivos, pero contra una base muy baja de enero y febrero de 2024, que habían sido meses muy duros. A partir de ahí, en la mayoría de los rubros se registró una caída del consumo”, explicó.

Según indicó, hubo una mejora transitoria en algunos sectores. “En indumentaria y marroquinería se vio cierta recuperación durante unos meses cuando apareció el crédito, pero después incluso en esos productos volvió a sentirse la caída por la falta de poder adquisitivo y el bajo incentivo al consumo”, agregó.

El CEO de una cadena de electrodomésticos con presencia nacional, que pidió reserva de su nombre, sostuvo que en su sector la rentabilidad cayó cerca de 50%. Según explicó, en ese contexto hay empresas con estructuras financieras más sólidas y otras que arrastran deudas previas, lo que complica un poco más las cosas.

De acuerdo con su relato, durante el año pasado muchos actores comenzaron a importar mercadería y, tras la caída del consumo registrada a partir de abril, salieron a venderla con precios extremadamente bajos. “Eso hizo que todos en el sector tuviéramos que achicar rentabilidad para seguir vendiendo”, dijo. También mencionó el impacto de las tasas de interés: “Entre junio y septiembre muchos tuvimos que endeudarnos o vender cheques. Además aumentó la morosidad”.

En tanto, desde un estudio jurídico especializado en concursos de acreedores, Valentín Martínez, socio de Naveira, Truffat, Martínez, Ferrari & Mallo abogados explicó que “el cambio en las condiciones macroeconómicas hizo que algunos sectores empezaran a enfrentar mayores tensiones financieras”.

“Hay estructuras empresarias muy grandes a las que los costos fijos les aumentaron significativamente mientras que la rentabilidad se redujo de manera importante. A esto se sumaron movimientos del tipo de cambio en la previa de las elecciones legislativas y una suba de tasas que encareció el financiamiento. En ese contexto, muchas empresas comenzaron a refinanciar pasivos a costos más altos o a utilizar activos o capital de trabajo para afrontar obligaciones corrientes, como salarios o indemnizaciones. Esto generó un escenario que, con variaciones, se repite en distintos sectores”, explicó el letrado.

Sectores más afectados

Según su análisis, algunos sectores arrastran dificultades desde hace varios años. Actividades vinculadas al comercio exterior continúan impactadas por restricciones cambiarias pasadas. El textil se vio afectado por la mayor apertura importadora, la caída de márgenes y la retracción del consumo; mientras que el sector lácteo atraviesa una situación particularmente compleja vinculada tanto a cuestiones de mercado como a la estructura de costos.

Un productor de Arroyito, Córdoba, sumó otros factores. Según indicó, el precio de equilibrio para el litro de leche ronda los $550, mientras que el productor recibe en promedio $478 a nivel nacional. A eso se suman tasas de interés que oscilan entre el 45% y el 65% anual, según la entidad financiera, y una carga impositiva que, estimó, representa cerca del 30% del precio final en góndola.

El productor sostuvo además que uno de los problemas de fondo es la falta de una estrategia coordinada entre Nación, provincias y municipios para el sector.

Especialistas en concursos de acreedores también observan un aumento de consultas por parte de pymes con niveles de endeudamiento que oscilan entre $2000 millones y $10.000 millones. “Durante el proceso se suspenden los intereses, lo cual, en una economía que aún mantiene niveles de inflación significativos, resulta particularmente favorable para empresas que conservan un negocio viable y tienen un problema esencialmente financiero”, destacó Martínez.

Por otro lado, al referirse a los procesos de quiebra, distinguió entre situaciones como la de Bioceres, donde existió un pedido de quiebra propio, y aquellos casos en los que la solicitud es promovida por acreedores ante un escenario de cesación de pagos, como ocurrió con empresas como SanCor o Garbarino.

Otro abogado especializado en concursos señaló que muchas de las consultas provienen del sector industrial. “La apertura comercial impacta sobre la producción local, que tiene costos más altos. La industria textil es uno de los ejemplos más claros, pero en general toda la manufactura enfrenta dificultades para competir por precio con productos importados”, dijo.

Según el último Monitor de Desempeño Industrial elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA), el 45,6% de las empresas tiene dificultades para afrontar al menos uno de los siguientes pagos: salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos o impuestos.

Las mayores complicaciones se registran en el pago de impuestos y proveedores. El 5,4% de las firmas relevadas informó atrasos en todos esos compromisos. Entre las consecuencias más mencionadas aparecen el pago de intereses y mayores costos financieros (39,8%) y el aumento del endeudamiento o la necesidad de financiamiento de corto plazo (38,1%).

El informe también señala que el 46,1% de las empresas identifica la caída de la demanda interna como su principal problema. En segundo lugar aparecen los costos, aunque con menor peso que un año atrás. Al mismo tiempo crecieron las preocupaciones vinculadas a la competencia externa: la dificultad para competir con bienes importados pasó de no registrar menciones en octubre de 2024 a representar el 19,4% en enero de 2026.

Desde la entidad fabril señalaron que, más allá de la apertura de importaciones, el debate debe contemplar las condiciones en las que produce la industria local frente a las de otros países.

“En muchos países se subsidian servicios e insumos, mientras que acá las empresas enfrentan altos costos de financiamiento y logística, además de tasas municipales e ingresos brutos a nivel provincial. El textil es uno de los sectores más golpeados porque es una cadena extensa, con muchos eslabones, y en cada uno termina aplicándose ese impuesto, además de los tributos nacionales”, indicaron.

Según explicaron, esa estructura de costos impacta en la competitividad de la producción local. “Las empresas trabajan puertas adentro de la fábrica en sus estructuras de costos y la eficiencia de sus procesos, pero cuando cruzas la puerta aparecen estas cargas que influyen en la competitividad”, agregaron.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/cierres-concursos-y-caida-de-la-rentabilidad-el-numero-de-empresas-se-redujo-en-casi-22000-en-dos-nid17032026/

Volver arriba