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Claudio Ubeda: del cambio de Zeballos a la salida de Bareiro, un patrón que puede costarle el puesto en Boca

En Boca, buena parte de la discusión futbolística se explica a partir de una misma palabra: cambio. El que decidió Claudio Ubeda en aquella dolorosa derrota ante Racing, en semifinales del Claus...

Claudio Ubeda: del cambio de Zeballos a la salida de Bareiro, un patrón que puede costarle el puesto en Boca

En Boca, buena parte de la discusión futbolística se explica a partir de una misma palabra: cambio. El que decidió Claudio Ubeda en aquella dolorosa derrota ante Racing, en semifinales del Claus...

En Boca, buena parte de la discusión futbolística se explica a partir de una misma palabra: cambio. El que decidió Claudio Ubeda en aquella dolorosa derrota ante Racing, en semifinales del Clausura 2025, y que casi le cuesta el puesto, porque el que dejó la cancha fue nada menos que Exequiel Zeballos, el jugador más peligroso del equipo, una decisión que todavía hoy le sigue pasando factura. La misma determinación que volvió a tomar este miércoles frente a San Lorenzo, cuando precisaba ir en busca del triunfo y terminó sacando al nueve titular, que además disputaba un partido especial y había sido la gran apuesta de Juan Román Riquelme, por el que el club invirtió más de tres millones de dólares. También el cambio de rumbo que el equipo había empezado a insinuar en la goleada contra Lanús y que ante el Ciclón pareció desvanecerse por completo, con un nuevo empate en la Bombonera -el cuarto consecutivo- que dejó nuevamente al técnico en el centro de las críticas, y el que podría verse obligado a realizar el club si el resultado del domingo no resulta positivo. Si bien su presencia frente a Unión no corre peligro, en la dirigencia vuelven a mirarlo de reojo y su continuidad empieza a depender de una lógica de “partido a partido”.

La silbatina con la que los hinchas despidieron a Ubeda luego del 1 a 1 frente al Ciclón fue una nueva señal de una relación con el público que parece rota y difícil de recomponer. Quedó claro cuando la voz del estadio repasó las formaciones y, al pronunciar su nombre, el DT fue recibido con indiferencia, pese a que el equipo venía de jugar su mejor encuentro del ciclo. El entrenador pasó inadvertido durante gran parte del tiempo: para los hinchas en las tribunas y también para el equipo en el campo, ya que decidió no mover el banco hasta el minuto final, cuando el equipo reclamaba piernas frescas y claridad para ir por los tres puntos que lo metiera en la pelea.

Las variantes, es cierto, no ofrecían demasiadas soluciones: además de Iker Zufiaurre, quien ingresó por Adam Bareiro, las otras variantes ofensivas eran Kevin Zenón, Lucas Janson y otro juvenil: Gonzalo Gelini.

Cuando Ubeda inició la retirada hacia el túnel, y mientras los jugadores, cabizbajos, buscaban explicaciones en el círculo central, los silbidos fueron evidentes. En conferencia, el entrenador sostuvo que el equipo mereció ganar y que generó más situaciones que el rival. Reconoció el malestar del público y dijo que de este momento se sale con trabajo y con resultados. Algo de razón tuvo. En líneas generales, Boca fue superior a San Lorenzo durante buena parte del encuentro, pero la reacción del público no se explica solo por la igualdad, sino por un desgaste que se arrastra desde hace tiempo: el técnico ya era resistido cuando Riquelme decidió ratificarlo para 2026, tras el lógico interinato que siguió al fallecimiento de Miguel Ángel Russo. Ubeda, a quien todavía le facturan aquel cambio de Zeballos, parecía encaminar al equipo luego del 3 a 0 frente a Lanús, pero otra modificación polémica volvió a socavar su respaldo, tanto entre el público como dentro de la propia dirigencia.

En la cúpula xeneize la confianza también empieza a diluirse. En la semana en que Boca anunció extraoficialmente su proyecto para ampliar la capacidad de la Bombonera -una noticia que tuvo buena recepción entre los hinchas y el arco político en general-, el empate fue un golpe que contrastó con el clima de optimismo. Puertas adentro creen que Ubeda tampoco tuvo reacción para torcer el rumbo del partido y que, llegado el momento, era preferible no tocar nada antes que sacar al nueve, que disputaba un partido especial por su pasado en San Lorenzo y que, según una de las máximas del fútbol, nunca debe salir cuando queda tan poco por jugar.

Ubeda justificó la decisión aludiendo un supuesto cansancio de Bareiro, el mismo argumento que había esgrimido con Zeballos, aunque el Changuito salió a los 16 minutos del segundo tiempo y el paraguayo dejó la cancha a los 90.

ASÍ SE FUE UBEDA DE LA BOMBONERA.

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— SportsCenter (@SC_ESPN) March 12, 2026

En su peor momento, Riquelme decidió respaldar al DT. Fue después del 0 a 0 con Platense por la quinta fecha, cuando se escucharon los primeros abucheos para el equipo y para el técnico. Luego llegó otro empate sin goles frente a Racing, en el que Ubeda plantó un esquema pensado más para no perder que para ganar, intentando proteger el buzo. Aun así, su ciclo quedó herido y desde entonces camina sobre una cuerda floja que amenaza con ceder ante el primer tropiezo serio.

El problema es que los tiempos empiezan a apremiar. Solo tres partidos separan a Boca de su debut en la etapa de grupos de la Copa Libertadores, que se sorteará el próximo jueves en Asunción, y apenas 26 días de su estreno en la cancha. Así, Riquelme quedó condicionado y con escaso margen de maniobra. Cerca del entrenador sostienen que el equipo siguió siendo “competitivo” a pesar de las bajas por lesiones y de un mercado que se fue resolviendo sobre la marcha: el martes cerró el TMS y Boca, que negoció hasta el final por Alan Lescano, finalmente no incorporó a nadie tras la partida de Lucas Blondel. El técnico y el presidente confían en que, con el plantel completo -Alan Velasco podría concentrar frente a Unión, mientras se espera por Exequiel Zeballos y Carlos Palacios en los próximos partidos-, la situación pueda revertirse; aunque en Boca cuesta proyectar más allá del domingo.

Boca, para colmo, enfrentará a un rival que atraviesa un buen momento. Fue muy superior a Independiente en Avellaneda, más allá del 4-4 sobre el final, y en su casa no pierde ante el Xeneize desde 2019, con dos victorias y tres empates. Aunque el equipo mostró rendimientos dispares, la idea sería repetir la formación que igualó frente al Ciclón, con Marcelo Weigandt en el lateral derecho. El plantel pasó la noche del miércoles concentrado y este jueves se entrenó en Ezeiza: hubo tareas livianas para los titulares y fútbol para los suplentes, sin pistas para lo que viene.

Luego del partido en Santa Fe, Boca jugará otros dos encuentros antes del inicio de la Copa Libertadores: como local ante Instituto y luego frente a Talleres, en Córdoba. Para Ubeda, a esta altura, ya no hay rivales accesibles. Y cada partido empieza a pesar, con el clima cada vez más tenso y el técnico otra vez bajo la lupa.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/claudio-ubeda-del-cambio-de-zeballos-a-la-salida-de-bareiro-un-patron-que-puede-costarle-el-puesto-nid12032026/

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