Colapinto, Séneca y el ciberbullying
Franco Colapinto, quien no quisiera tener un hijo así: todo su ser emociona, abnegado, sufrido, talentoso, simple y muchas cosas más. Quién no saltaría del sillón a defender a ese hijo simból...
Franco Colapinto, quien no quisiera tener un hijo así: todo su ser emociona, abnegado, sufrido, talentoso, simple y muchas cosas más. Quién no saltaría del sillón a defender a ese hijo simbólico que todos hemos adoptado, especialmente cuando el ciberbullying es una realidad expuesta tanto por una sumatoria de sanciones con sabor a injusticia y de aparente resolución deportiva inequitativa, como el fuerte acoso cruzado en redes sociales en torno al corredor argentino.
“Haz lo que yo digo y no lo que yo hago” es un conocido refrán que describe la hipocresía y la falta de coherencia entre los consejos que se dan y las acciones que se realizan. Refleja la conducta de quien exige o recomienda un comportamiento determinado, pero actúa de forma contraria. Se lo atribuye al filósofo romano Séneca, a quien, según los relatos clásicos, se le cuestionaba cómo defendía el desprecio por las riquezas mientras él mismo las poseía y disfrutaba, a lo que respondía separando su valor moral personal del ideal que predicaba.
La frase se utiliza en la política, la educación y la vida cotidiana para señalar la falta de autoridad moral de quienes no dan el ejemplo.
Durante el Gran Premio de Azerbaiyán Colapinto cometió un error de cálculo, bloqueó sus neumáticos e impactó contra su compañero de equipo en Alpine, Pierre Gasly, arrastrando también al McLaren de Lando Norris. Debido a esto, los tres pilotos tuvieron que abandonar la carrera. La penalización estándar de 10 segundos no se pudo aplicar en pista debido a su abandono, los comisarios de la FIA la convirtieron en una sanción de 5 posiciones en la parrilla de salida para la siguiente carrera, el Gran Premio en Malasia.
El trolling y el ciberacoso en redes sociales, es como en otras tantas instancias de la vida cotidiana, un problema de doble vía, pero multiplicada por una guerra sin cuartel de hates, insultos y degradación, con ausencia de moderación y límites por parte de un protagonista central, las redes sociales y la industria tecnológica, testigo inmutable que permite hacer y decir cualquier cosa. El ámbito digital de la Fórmula 1 se ha vuelto sumamente hostil en las últimas semanas, afectando a múltiples partes.
Tras el choque en Bakú, Franco se convirtió en el blanco de una masiva ola de insultos, comentarios de odio y críticas desmedidas en plataformas. Pero con una particular falta de conciencia del impacto que tienen los protagonistas del circo romano de este siglo, la F1, que en lugar de dar el ejemplo propalan amenazas que se amplifican a partir de la velocidad de los algoritmos, que hacen imparables las críticas desmedidas y el odio, tan imparables como el Alpine de Colapinto antes de la carambola contra Gasly y Norris.
Pierre Gasly había denunciado una avalancha de ataques dirigidos incluso a su pareja y familia, lo que llevó al asesor de Alpine, Flavio Briatore, a criticar con dureza a ciertos sectores cercanos a Franco y medios de comunicación.
La escudería francesa Alpine emitió un comunicado oficial repudiando el acoso on line. El equipo aclaró que los errores ocurren cuando se compite al límite y enfatizó que su condena al odio en redes es universal y no está dirigida a ninguna afición o nacionalidad en particular.
Detener el ciberacoso no es cuestión de autoridad, de peso económico, ni de quien grita más fuerte, “frenar” el abuso digital que sufren los deportistas y las personas de a pie, especialmente los menores de edad es un tema de educación y fundamentalmente de conciencia, lleva tiempo y requiere del compromiso de muchos, comencemos por dar el ejemplo, como Franco.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/colapinto-seneca-y-el-ciberbullying-nid01102026/