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Coser y bordar: por qué estas prácticas tradicionales son aliadas para la memoria

En un contexto atravesado por la inmediatez, la sobrecarga de estímulos y la exigencia constante, actividades como coser y bordar vuelven a ocupar un lugar significativo en la vida cotidiana. Lejo...

Coser y bordar: por qué estas prácticas tradicionales son aliadas para la memoria

En un contexto atravesado por la inmediatez, la sobrecarga de estímulos y la exigencia constante, actividades como coser y bordar vuelven a ocupar un lugar significativo en la vida cotidiana. Lejo...

En un contexto atravesado por la inmediatez, la sobrecarga de estímulos y la exigencia constante, actividades como coser y bordar vuelven a ocupar un lugar significativo en la vida cotidiana. Lejos de responder a una tendencia pasajera, estas prácticas tradicionales aparecen como una forma concreta de desacelerar y de recuperar un vínculo más consciente con el tiempo y con uno mismo.

El interés renovado por la costura y el bordado se vincula de manera directa con su impacto positivo en la salud mental. A diferencia de otras actividades de ocio asociadas al consumo rápido de contenidos por medio de la tecnología, estas tareas manuales requieren atención, precisión y repetición. Ese enfoque permite que la mente se concentre en una sola acción y deje en segundo plano las preocupaciones diarias.

El Cajal Embroidery Project fue un trabajo artístico y colaborativo cuya iniciativa fue llevada a cabo por el Instituto de neurociencia Cajal (CSIC) y realizado durante la pandemia. El mismo rindió homenaje a las icónicas neuronas dibujadas por Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel español, que anticipó el concepto moderno de neuroplasticidad. Más de 70 artistas, entre ellos científicos y amantes del bordado, contribuyeron a esta obra única al crear a mano 81 piezas bordadas inspiradas en sus ilustraciones.

“Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”, anticipó Santiago Ramón y Cajal. El proyecto nació del proceso de crear bordados en un momento difícil y, a menudo, de aislamiento. Esta actividad ordena el pensamiento, reduce la ansiedad y genera una sensación de calma en quienes lo incorporan a su rutina. El trabajo recupera el valor cultural e histórico de estas técnicas, tradicionalmente asociadas al ámbito doméstico.

El acto de coser o bordar propone una pausa real frente al ritmo acelerado de la vida contemporánea. Cada puntada exige presencia y continuidad, lo que favorece un estado mental más estable y previsible. Esa regularidad ayuda a disminuir la tensión emocional y permite que el cuerpo acompañe el proceso con una respiración más calma y movimientos medidos.

Además del impacto emocional, estas prácticas fortalecen las habilidades cognitivas. La coordinación entre manos y vista, la planificación de un diseño y la resolución de pequeños errores estimulan la atención y la memoria. Especialistas en salud mental destacan que este tipo de ejercicios resultan especialmente valiosos en la adultez, cuando el cuidado de las funciones cognitivas adquiere mayor relevancia.

Otro aspecto central es el valor simbólico del objeto terminado. A diferencia de muchas tareas digitales, el bordado deja una huella tangible. Ese resultado refuerza la autoestima y genera una sensación de logro personal.

El componente social también ocupa un lugar importante. Talleres, encuentros grupales y comunidades vinculadas al bordado promueven el intercambio de experiencias y la creación de vínculos. En esos espacios, la práctica funciona como punto de encuentro y como excusa para compartir historias, saberes y emociones.

En un mundo que prioriza la rapidez y la productividad, coser y bordar recuperan el valor de lo lento, lo manual y lo consciente. Desde proyectos como el Cajal Embroidery Project, estas prácticas se presentan no solo como una actividad creativa, sino como una herramienta accesible para cuidar la salud mental y reconectar con un ritmo más humano.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/cuidado-cuerpo-belleza/coser-y-bordar-por-que-estas-practicas-tradicionales-son-aliadas-para-la-memoria-nid18012026/

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