Crisis del vino: las estrategias de las bodegas argentinas ante la caída histórica del consumo
Las principales bodegas argentinas avanzan en un proceso de transformación, para hacer frente a la crisis del vino. En busca de sostener la competitividad y el consumo, las empresas impulsan estra...
Las principales bodegas argentinas avanzan en un proceso de transformación, para hacer frente a la crisis del vino. En busca de sostener la competitividad y el consumo, las empresas impulsan estrategias que van desde el lanzamiento de productos y la diversificación hasta el aprovechamiento de residuos.
La situación no es menor: en 2024 se registró el nivel más bajo de producción (225,8 millones de hectolitros) y de consumo (16 litros per cápita anuales) de vino a nivel global desde 1961, luego de varios años de fuertes caídas. Así lo exhibió un informe elaborado por el consultor Javier Merino y presentado durante el 7° Foro de Inversiones y Negocios de Mendoza, desarrollado por el gobierno provincial y el Consejo Empresario Mendocino. Y en 2025 el escenario no mejoró.
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“En 2025 la industria vitivinícola tuvo la tormenta perfecta: se alinearon señales negativas de largo plazo con problemas de corto plazo. Y eso llevó a una situación de peligro inminente para muchas compañías, algunas con muy poco margen de acción y problemas financieros”, aseguró Merino en diálogo con LA NACION.
En la Argentina, el retroceso golpeó especialmente a la gama baja. Y entre los principales factores que presionaron a la industria se listaron la caída del consumo global, la inflación local, el endeudamiento y el atraso tecnológico.
Nuevos productos y foco en la gama altaFrente a los cambios de hábito de consumo, Chandon optó por la transgresión de los códigos tradicionales del espumante para atraer a consumidores que encontraban el estilo Extra Brut -el producto emblema de la bodega desde 1959- demasiado seco o rígido.
El primer lanzamiento fue en 2012 -Délice, que hoy se posiciona segundo en ventas en volumen después del Brut-. Y fue luego seguido por otros dos: un rosado y un aperitivo, que incorpora ingredientes naturales más allá de la uva, como piel de naranja orgánica de Entre Ríos y especias.
“La bodega cerró con un leve crecimiento de nuestros productos clásicos, el Brut y el Rosé, que tienen muy buena resiliencia y comportamiento, y un crecimiento de una base alta aportado por estas innovaciones”, señaló Hervé Birnie Scott, quien llegó desde Francia a la Argentina en la década de 1990, con 26 años, y hoy se desempeña como director en Chandon, bodega que forma parte del grupo francés LVMH.
En Trivento, la filial argentina del holding Concha y Toro, la estrategia se centra también en la diversificación y la premiumización. Marcos Jofré, CEO de la firma, advirtió que mientras el consumo masivo o de baja gama sufre, los vinos de alta gama siguen creciendo.
En este marco, la bodega se expandió con productos para llegar a un nuevo consumidor. “Presentamos el White Malbec, un producto incoloro y con un grado de alcohol bajo, que nos introdujo al mundo de la coctelería e impulsó nuestras ventas. Y más recientemente lanzamos el Wine Gin, una alternativa que integra la tradición del vino con la impronta botánica del gin”, explicó.
A pesar del contexto recesivo, Trivento reportó un crecimiento del 35% en sus ventas en la Argentina el año pasado y una fuerte expansión en mercados como el Reino Unido -donde su Malbec Reserva es el SKU más vendido de todos los orígenes- y Estados Unidos, donde crecieron un 30% en facturación.
Hackear la industria desde adentroPara Fernando Buscema, fundador de Qualab, la crisis es una oportunidad para redefinir qué produce una bodega. Según el experto, la industria suele enfocarse solo en el 20% de la biomasa que produce una vid (la uva para vino), ignorando el 80% restante compuesto por brotes, hojas y material de poda.
La estrategia de la firma consiste en capturar el valor de ese “saquito de té” que queda tras el prensado para abastecer industrias que hoy demandan insumos naturales. “Somos una fuente de colorantes naturales, fibra y antioxidantes”, explicó Buscema, señalando que gigantes como Walmart están migrando hacia colorantes de origen natural. El objetivo -indicó- es integrar la vitivinicultura en el mercado de la salud y el bienestar.
“Yo soy quinta generación de productores de uva y vino. Me preocupa que la vitivinicultura continúe su legado, pero también entiendo que si no cambiamos ciertos paradigmas, quizás simplemente nos empiece a llevar de a poco la marea y no nos demos cuenta. Este es un proyecto propio que comenzó a finales del 2018, con el apoyo de Catena Zapata, con el fin de disrumpir el modelo actual”, señaló Buscema, quien trabaja desde hace dos décadas en la bodega mendocina.