Daniel Grinbank: el boom de artistas nacionales, la política cultural de Milei y los desafíos del negocio por la IA
PANAMÁ.- Para Daniel Grinbank, productor artístico, musical y teatral, el negocio de los espectáculos masivos está atravesando un “tsunami” marcado por el desarrollo de la tecnología. Lueg...
PANAMÁ.- Para Daniel Grinbank, productor artístico, musical y teatral, el negocio de los espectáculos masivos está atravesando un “tsunami” marcado por el desarrollo de la tecnología. Luego del crecimiento post-pandemia, hoy vive un escenario de transformación que se vincula con la implementación de herramientas de IA y nuevos elementos en la producción, que amenazan con tener un impacto sobre el empleo del sector. Al mismo tiempo, la implementación de los “precios dinámicos” en los espectáculos masivos, especialmente en Europa y Estados Unidos, cambió la ecuación de la rentabilidad de los shows, con un impacto en la oferta local.
Este factor, explica Grinbank en diálogo con LA NACION, dinamiza el creciente boom de artistas nacionales llenando estadios como Ferro, Vélez o River, hasta hace poco recintos dominados por shows extranjeros. Y mientras destaca la desregulación impulsada por el oficialismo, presenta una mirada crítica del gobierno de Javier Milei hacia el sector: “La actual gestión no tiene políticas públicas en cuanto a los sustentos culturales”.
El deseo de “conectarse” y vivir experiencias reales son dos factores que, según el empresario, sostienen el dinamismo de un negocio (el de los shows musicales y los espectáculos inmersivos) que creció en los últimos años. “Mucho tuvo que ver las plataformas y la divulgación, que en nuestra región fue principalmente Spotify, pero también Amazon y Apple Music”, dice Grinbank, referente local en la producción de recitales de bandas como los Rolling Stones o U2.
“Dentro de esa explosión, una necesidad de la gente de salir y conectarse. Los recitales o los shows en general son experiencias que no se pueden realizar en casa. Hay una competencia muy fuerte de consumos audiovisuales a través de plataformas, donde tenés una videoteca extraordinaria y hasta te cuesta salir al cine, entonces tiene que haber un llamador especial. Pero el recital es una experiencia para vivirla personalmente. Se pierde mucho a través de una pantalla. Y la realidad virtual y todo eso directamente no se puede, son cuestiones inmersivas e interactivas que de ninguna manera una pantalla puede imitar”.
Además del teatro, con una nueva temporada de Escenas de la vida conyugal, la obra protagonizada por Ricardo Darín y Andrea Pietra que él produce en el Coliseo, Grinbank también apuesta por las experiencias inmersivas, con iniciativas como El horizonte de Keops o Art Masters, inspirado en el Museo del Prado de Madrid. Y ante la consulta por las versiones surgidas en medios ingleses sobre una posible visita de los Rolling Stones al país en 2026, responde: “No tiene ningún asidero, por lo menos de mi lado, yo no tengo ninguna información”.
Tras el crecimiento en la demanda luego de la pandemia, Grinbank advierte por un impacto de la coyuntura económica en el país: menor ingreso disponible entre los argentinos y mayores desafíos para vender entradas. “Tiene que ver con niveles de consumo, y también lo ves en otros rubros. Tenés menos consumo en supermercados. Y nosotros venimos después de la educación, la salud o la alimentación, entonces es lógico que tengamos una merma”, dice el empresario, de 71 años.
De todas maneras, advierte que la escena local de la industria de los shows cambió en los últimos años por la introducción de los “precios dinámicos” en el hemisferio Norte, que habilita que los valores de las entradas fluctúen en función de la demanda. “Esto hace que los precios se vayan a valores exorbitantes, y un pueblo de segundo o tercer circuito de Estados Unidos se facture más y con menos costos que en América latina. Y ahí empiezan a aparecer las residencias, donde el artista está fijo en un lugar y la gente viaja a verlo”, explica.
En consecuencia, plantea Grinbank, hay menor oferta de artistas extranjeros en el país, espacio vacante que es ocupado por referentes locales. “En los últimos años no es que hubo menos shows de estadio, pero hay mucha más participación de los artistas nacionales llenando estadios, algo que anteriormente casi era patrimonio exclusivo de los artistas anglo”, explica el productor, y destaca el particular crecimiento de géneros de la cumbia y el cuarteto (Luck Ra, Q’ Lokura o La Konga) y el posicionamiento de la actividad local como mercado “exportador de talento”. “También hay una cuestión de precios. El artista argentino cobra la mitad de uno internacional, y eso lo hace más accesible para un público mucho más sensible a ese factor”, completa.
Desde el punto de vista del negocio de los espectáculos masivos y la intervención del sector público, Grinbank destaca factores positivos y negativos en el enfoque del actual Gobierno. “Ha hecho algo extraordinario en haber desregulado las sociedades de gestión en Argentina”, plantea el empresario, y agrega: “Pero también siento que es un Gobierno que no tiene políticas públicas en cuanto a los sustentos culturales. Y no lo digo esto como pedido de subvenciones, en un país que tiene grandes carencias con la educación pública, con la salud, con la ciencia. Se han desfinanciado las escuelas técnicas, por ejemplo, en el último presupuesto”.
“Yo no estoy reclamando plata, pero hay un ecosistema que funciona y tiene una parte virtuosa que puede tenerse en cuenta y no se hace, porque es política la no intervención del Estado”, agrega Grinbank, en referencia al efecto multiplicador y dinamizador que el rubro de los espectáculos masivos (teatro, recitales, festivales) tiene en otros sectores como la gastronomía, el transporte o el turismo, con los ejemplos de Madrid o Rio de Janeiro, con sus masivos recitales en Copacabana.
En ese punto, también se distancia de la política cultural kirchnerista. “No quiero volver al pasado. En un país como Argentina, que producía 214 películas y solo 90 las veían más de 10.000 espectadores, me parece que es una locura. Porque además tenés otras prioridades, desde el Garrahan a las jubilaciones. No es una cosa u otra, pero tenemos carencias. Y los gobiernos se caracterizan por cuáles son sus prioridades. Mientras tanto, hoy tenemos algunas demandas sociales muy importantes que no están siendo cumplidas”, completa.
En paralelo, la evolución tecnológica presenta un desafío para la industria de los espectáculos, desde la música en vivo hasta las experiencias artísticas. Según Grinbank, herramientas como la IA o los elementos de realidad virtual son elementos con capacidad de “cambiar todo”. “Es la primera vez que irrumpe algo con tanta fortaleza que no se visualiza a corto plazo que genere distinto tipo de empleos. Y esto va a llevar a una merma de trabajo, porque con tecnología se van a poder reemplazar muchos puestos. Y un gran desafío de las autoridades y las sociedades es ver cómo esto sigue sin generar gran desocupación”.