De Rosario a Europa y de vuelta a casa: waterpolo de exportación que busca las doradas en los Suramericanos
ROSARIO.– No habían pasado 15 minutos del final de un demandante partido y Carla Comba ya estaba en la calle, frente al natatorio, saludando a una multitud de familiares y amigas que, caja de em...
ROSARIO.– No habían pasado 15 minutos del final de un demandante partido y Carla Comba ya estaba en la calle, frente al natatorio, saludando a una multitud de familiares y amigas que, caja de empanadas en mano para el almuerzo, fueron hasta zona sur para verla jugar un jueves a la mañana en horario laboral. En la última jornada de clasificación del waterpolo de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 estaba lleno el Invencible Aquatic Center, uno de los grandes legados de este certamen: una pileta olímpica de primer nivel como no existía en esta ciudad.
“Es muy lindo que venga tanta gente. En mi caso hacía tiempo que no volvía , así que estoy muy contenta de que hayan venido mi familia, mis amigos y también muchísimo público en general”, dice Carla. “Vinieron jugadores de distintos clubes y gente que quizás tenía ganas de conocer un deporte nuevo. Es todo muy positivo”.
Carla es la única integrante de la selección femenina, las Tiburonas, que juega en Europa. Por un camino distinto arribó a un destino similar al de Tomás Echenique, capitán de los Yacarés, también rosarino. Los dos equipos terminaron segundos la etapa de clasificación, son favoritos en las semifinales del viernes ante Colombia y buscarán revancha seguramente ante Brasil en el partido por el oro, el sábado.
Mientras Carla llegó casi por casualidad al waterpolo, cuando a los 15 años el novio de su hermana la incitó a probar y comenzó a jugar en el club Fisherton (“apenas conocí el deporte, me enamoré”, cuenta), Tomás es miembro de una dinastía de este deporte y sigue los pasos de su hermano mayor Gonzalo ‘Chalo’ Echenique, considerado el mejor jugador argentino y con paso por las poderosas selecciones de Italia y España.
“En mi caso fue una pasión desde muy chico. A los 8 o 9 años me pasé al waterpolo en GER , porque mis hermanos y mis amigos también empezaron a practicarlo”, dice el ‘Tanque’. “Me atraía que fuera un deporte con pelota, en equipo y con arcos; me parecía mucho más divertido. Somos 12 hermanos. Algunas de mis hermanas estuvieron en la selección de nado sincronizado y algunos de mis hermanos juegan al waterpolo. Incluso tuve la posibilidad de compartir la selección absoluta con Gonzalo e Ignacio. En casa siempre nos inculcaron mucho el deporte.”
El estadio está justo enfrente de la Villa Olímpica, otra obra que contribuirá al desarrollo de una de las zonas más postergadas de la ciudad, contrastante con la precariedad del barrio que la circunda. Entre el partido, el almuerzo y el entrenamiento programado para la tarde, no hay mucho tiempo para ver a los seres queridos, pero sí para tomarse unos minutos para hablar con LA NACION.
“Siempre nos acompañan mis hermanos, mis amigos y mucha gente en la tribuna”, agrega Tomás, que jugaba en el último turno de la tarde ante Uruguay. “Después de los partidos puedo saludarlos y estar un rato con ellos, pero también entienden que estamos en un torneo y que estamos 100 por ciento enfocados en un objetivo común con las chicas: llegar a la final y hacerlo de la mejor manera. Me pone muy contento verlos en la tribuna alentando.”
Carla, de 35 años, también es la capitana. Está en la selección desde 2010 y en 2016 fue pionera al irse a jugar a Europa, donde reside hasta hoy. Después de haber pasado por clubes como NC Milano, hoy milita en Rari Nantes Imperia de la serie A italiana.
Echenique lo hace en el Club de Natación de Las Palmas de Gran Canaria, España. “Hace 12 años me fui a Europa con la intención de intentar vivir del deporte. Los primeros años tuve que combinarlo con el trabajo, pero desde hace algunos años vivo 100 por ciento del waterpolo”, afirma. “Eso me permite entrenarme al máximo cada día y llegar de la mejor manera a las competencias con la selección, que es mi objetivo.”
–¿Qué significa para ustedes jugar para la Argentina y en su ciudad?
Comba: –Es un orgullo enorme. En mi caso, soy un poco más grande que él, que me sigan convocando es muy importante. Nunca abandoné el deporte. Tengo compañeras que dejaron de jugar y después volvieron, pero yo siempre seguí en actividad. La decisión de irme a Europa tuvo que ver con eso: con mantener la continuidad y competir en una liga más exigente. En el femenino es mucho más difícil vivir del deporte, así que trabajo allá, como lo haría acá, pero tengo la posibilidad de hacerlo en un contexto de mayor competencia. Trabajo en las piletas: soy guardavidas y profesora. Trato de no trabajar tantas horas para poder compatibilizarlo con el waterpolo.
–¿Se puede hablar realmente de profesionalismo en el waterpolo femenino?
Comba: –No del todo. Hay clubes que cubren algunos gastos y eso representa una ayuda, pero es pequeña. Por ejemplo, si el club me cubre determinado gasto, puedo dejar de dar algunas clases. En el femenino es bastante más complicado.
–¿Qué representa cada convocatoria a la selección?
Echenique: –Hace 12 años me fui a Europa con la intención de que, cuando la selección me necesitara, pudiera contar con un jugador de nivel. Ese era el objetivo principal. Creo que, de alguna manera, pude cumplirlo. Ahora hay que seguir trabajando para estar de la mejor manera cada vez que me convoquen y seguir representando al país. Para mí, sin duda, siempre fue el gran objetivo de mi vida y lo más lindo que me puede pasar como deportista.
Comba: –Es un orgullo. También es muy lindo reencontrarte con tus compañeras y tener la posibilidad de volcar toda la experiencia y todo lo que trabajaste durante el año. Sentís que llegó el momento de demostrar todo lo que preparaste y dar lo mejor.
–¿Qué es lo que más extrañan de la Argentina y qué es lo mejor de vivir en Europa?
Echenique: –Se extrañan la familia, los amigos, las costumbres... Me cuesta perderme eventos como casamientos, nacimientos y cumpleaños. Lo mejor de vivir afuera es que puedo seguir creciendo a nivel waterpolístico.
–¿Es común que haya argentinos jugando en Europa?
Comba: –En este momento hay una chica que está jugando en Madrid. También hubo otras que tuvieron experiencias en Europa y después volvieron. Es entendible: si no vivís del deporte, muchas veces la prioridad pasa por trabajar o estudiar. De todos modos, está bueno que todas puedan hacer, o al menos intentar, una experiencia internacional.
Echenique: –También hay varios jugando en España desde hace muchos años y otros en Brasil. Todos tenemos un objetivo en común: llegar a estos torneos en el mejor nivel posible, así que dejamos muchas cosas de lado para dedicarnos al deporte al 100%.
–¿Qué tan grande es la diferencia entre la competencia europea y la argentina?
Comba: –Sobre todo en el femenino hay bastante diferencia. Hay clubes en la Argentina que trabajan muy bien y entrenan muy bien, pero lo que falta es una liga competitiva. Ahí está la principal diferencia.
Echenique: –En el masculino también es grande la diferencia. En Europa hay muchas ligas, tanto en Italia como en España, con distintos niveles, y se juega con una cantidad de equipos mucho mayor. La competencia es muy alta y jugás todos los fines de semana. Además, los horarios y la infraestructura son diferentes y podés entrenarte todos los días. La diferencia es bastante grande, aunque creo que la Argentina viene trabajando muy bien en los últimos años para acercarse un poco a ese nivel.
–¿Cómo está organizado el waterpolo en la Argentina? ¿Cuántos clubes hay y cómo es la competencia?
Echenique: –En Rosario hay varios clubes, bastantes. En Buenos Aires también está bastante repartido. Después hay algunos en Mendoza, en Córdoba y también en el sur, donde vienen trabajando desde hace muchos años para intentar formar un equipo, aunque las distancias lo hacen complicado. Creo que la infraestructura que va a dejar este Centro Acuático es muy buena para seguir desarrollando el deporte y para que la gente se acerque a ver los partidos, conozca el waterpolo y se entusiasme cada vez más.
–¿Cuáles son las expectativas para el torneo?
Echenique: –Seguramente tendremos un cruce con Colombia. Es un rival muy duro y en semifinales siempre aparecen los partidos más complicados. Vamos a dejar todo en el agua y dar el máximo para llegar a la final, que es el gran objetivo.
–Y, de llegar a la final, muy probablemente sea con Brasil.
Echenique: –Sí. Va a ser un partido distinto. Esperemos que esta vez la balanza se incline de nuestro lado. El lunes ellos se llevaron el partido por un gol.
–¿Brasil está un escalón por encima?
Echenique: –Brasil siempre está un escalón por encima. Ellos vienen de jugar 15 días en Hungría y nosotros no pudimos ir a Europa, así que la preparación fue diferente. Pero, en una final y en un partido de igual a igual, cualquiera de los dos puede ganar.
Comba: –En nuestro caso pasa lo mismo. Ahora hay que comer, dormir una siesta, entrenar y poner la cabeza en Colombia. Todavía no podemos pensar en Brasil.