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De una cafetera de espreso a un inodoro: los agregados más raros que tuvieron los autos

Durante décadas, la industria automotriz no solo compitió por fabricar autos más rápidos o lujosos. También buscó sorprender con ideas tan extravagantes como innecesarias. Algunas qued...

De una cafetera de espreso a un inodoro: los agregados más raros que tuvieron los autos

Durante décadas, la industria automotriz no solo compitió por fabricar autos más rápidos o lujosos. También buscó sorprender con ideas tan extravagantes como innecesarias. Algunas qued...

Durante décadas, la industria automotriz no solo compitió por fabricar autos más rápidos o lujosos. También buscó sorprender con ideas tan extravagantes como innecesarias.

Algunas quedaron como simples curiosidades de época y otras, aunque parezcan absurdas vistas desde hoy, reflejan cómo las marcas intentaban diferenciarse cuando el auto todavía era un objeto cargado de personalidad.

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El medio especializado Hagerty recopiló algunas de las funciones más extrañas que llegaron a ofrecerse en autos de producción, desde cafeteras integradas hasta sistemas de lavado de parabrisas alimentados por la rueda de auxilio.

Uno de los casos más llamativos apareció en el Bentley Bentayga. La firma británica llegó a desarrollar junto a Mulliner un kit de cetrería pensado para transportar halcones dentro del vehículo.

El conjunto incluía compartimentos específicos para el ave y hasta una pequeña percha revestida con césped artificial. La idea apuntaba a clientes que practican caza con aves rapaces, un hobby asociado históricamente a ciertos sectores aristocráticos europeos.

La misma división artesanal de Bentley también creó un set de pesca con mosca para el Bentayga, con equipamiento integrado en el baúl y accesorios específicos para jornadas de pesca deportiva.

En los años 50, el lujo automotor tomó caminos todavía más peculiares. El Cadillac Eldorado Brougham, uno de los modelos más exclusivos de la marca estadounidense, incorporaba elementos poco habituales incluso para la época, integrando un dispensador de cigarrillos, vasos de plata, perfume y hasta un kit de maquillaje con polvera incluida. Apenas se fabricaron 704 unidades entre 1957 y 1958.

Más extraña aún fue la historia del único Rolls-Royce Silver Wraith Vignale carrozado por Alfredo Vignale en Italia. Su propietario pidió expresamente que el vehículo tuviera un inodoro en las plazas traseras. Oficialmente, decía que servía para enfriar champagne.

General Motors también dejó algunas rarezas en su historial. Entre fines de los años 50 y principios de los 60 ofreció ceniceros por vacío en distintos modelos. El sistema utilizaba la depresión generada por el motor para aspirar cenizas y colillas hacia un recipiente ubicado debajo del tablero.

En el caso del Volkswagen Beetle, una de las soluciones más curiosas apareció en el sistema del limpiaparabrisas. En lugar de una bomba eléctrica convencional, algunos modelos utilizaban aire presurizado proveniente de la rueda de auxilio para impulsar el líquido lavaparabrisas. El mecanismo incluía una válvula que evitaba que el neumático perdiera demasiada presión.

La lista también incluye inventos más recientes. El Pontiac Aztek, uno de los diseños más polémicos de la industria estadounidense, podía equiparse con una carpa que se conectaba directamente a la parte trasera del vehículo para convertirlo en una especie de pequeño motorhome.

Por su parte, el Fiat 500L ofrecía una cafetera espresso integrada. La propuesta buscaba trasladar la cultura italiana del café al interior del auto, aunque el resultado estaba más cerca de una máquina portátil que de una cafetería tradicional.

No todas las ideas extravagantes eran... obsoletas. El Tucker 48 incorporó un tercer faro central conocido como “Cyclops Eye”, que giraba junto a las ruedas delanteras para mejorar la iluminación en curvas cerradas. Décadas después, conceptos similares terminaron llegando a modelos modernos con faros adaptativos.

Algo parecido ocurrió con la suspensión hidroneumática del Citroën DS. Además de mejorar el confort de marcha, permitía elevar el auto para cambiar una rueda prácticamente sin esfuerzo. Lo que en su momento parecía futurista terminó convirtiéndose en una de las innovaciones técnicas más influyentes de la historia automotriz.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/autos/de-una-cafetera-de-espreso-a-un-inodoro-los-agregados-mas-raros-que-tuvieron-los-autos-nid19052026/

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