Decidieron renovar el piso de su casa, encontraron 83 cuerpos enterrados y tomaron una decisión cuestionable
Lucy y Rhys Thomas encararon la ...
Lucy y Rhys Thomas encararon la remodelación de una antigua iglesia medieval de St Peters, fundada en el año 1142 en Peterstone Wentlooge, Gales. Mediante una subasta, que se celebró en 2021, la pareja adquirió esta propiedad en 405.000 libras (alrededor de 550.000 dólares), con el desafío de reconstruir su interior pero sin perder la esencia de este mítico lugar.
Desde el vamos, la pareja compró la propiedad sin observarla por dentro. Una vez adquirida, mediante la subasta, ingresaron a la misma, se sorprendieron por la gran cantidad de detalles arquitectónicos y empezaron a remodelarla. En ese ínterin, llegó el turno del levantamiento del suelo donde los albañiles se encontraron con una escalofriante sorpresa: la existencia de 83 cadáveres a 40 centímetros de profundidad.
Inmersos en un contexto que los descolocó por completo, Lucy tomó la determinación de “respetar a los muertos” y mandó a colocar un piso nuevo por encima de los restos humanos.
“Los primeros días fueron incómodos, pero poco a poco nos fuimos acostumbrando al proceso. Los restos fueron enterrados juntos: esposos y esposas, padres con hijos, así que decidimos dejarlos en sus lugares de descanso final y continuar la construcción a su alrededor”, expresó la mujer, madre de cinco hijos, al medio Ladbible.
De una iglesia a una vivienda con amenitiesAl retirar el piso del hogar, que tenía alrededor de 100 años de antigüedad, la pareja decidió cuidar esas piezas y las ubicó en un patio trasero. A partir de ese momento, se contrató a un equipo especializado compuesto por albañiles, obreros y arquitectos que tuvieron una visión más periférica de la propiedad abandonada para sacarle el mayor rédito posible a sus amplias dimensiones.
Con la intención de conservar algunos espacios “originales” de la iglesia, la familia decidió armar un entrepiso para poder dividir los ambientes y así tener una vista privilegiada del techo y los faroles antiguos.
En una obra que demandó un año, la familia también incluyó lujos como un jacuzzi; una zona de entretenimientos donde se puede jugar al billar y, también, una zona de ocio donde hay un piano y hasta un mini bar. La propiedad cuenta con seis dormitorios y la misma cantidad de baños.
“Fafiante. Aprendimos sobre la marcha”, indicó la pareja sobre el giro radical que tomó esta iglesia antigua para convertirse en una casa que se alquila por la aplicación Airbnb.
“Estamos muy orgullosos de esto y todos han ayudado: nuestros hijos, los arquitectos y los constructores y, por supuesto, mi esposo, Rhys, quien ha estado a cargo de todas las finanzas y el papeleo. Hemos puesto todo nuestro corazón y alma en esto, y lo volveríamos a hacer sin dudarlo”, manifestó Lucy, quien tomó la iniciativa de conservar los elementos originales y adentrarse en una obra sin precedentes que se hizo viral en las redes sociales.