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Dejar el polvo de ladrillo y jugar en cemento, la opción que se debate para salvar la gira sudamericana

RÍO DE JANEIRO.- Una vez que se deja atrás el Aeropuerto Internacional de Galeão/Antônio Carlos Jobim, no hace falta recorrer demasiados kilómetros para notar que la ciudad tiene más efervesc...

Dejar el polvo de ladrillo y jugar en cemento, la opción que se debate para salvar la gira sudamericana

RÍO DE JANEIRO.- Una vez que se deja atrás el Aeropuerto Internacional de Galeão/Antônio Carlos Jobim, no hace falta recorrer demasiados kilómetros para notar que la ciudad tiene más efervesc...

RÍO DE JANEIRO.- Una vez que se deja atrás el Aeropuerto Internacional de Galeão/Antônio Carlos Jobim, no hace falta recorrer demasiados kilómetros para notar que la ciudad tiene más efervescencia de la habitual, que ya de por sí es muy alta. Los resabios del carnaval carioca, una de las fiestas populares más grandes del mundo, todavía se advierten en las esquinas, entre la gente (disfrazada en las playas) y en las avenidas, más abarrotadas de lo normal.

En el sur de la ciudad, arropado por tres barrios (Leblon, Lagoa y Gávea), se encumbra el Jockey Club Brasileiro, un complejo de 640.000 m² que durante el año late por las carreras de caballo pura sangre, aunque también cuenta con otras actividades culturales, gastronómicas y deportivas. Es, como en cada febrero, el hogar del Río Open, el único ATP de categoría 500 de la gira sudamericana. Un torneo que reparte US$ 2.469.450 en premios totales, que en esta edición ostenta récord de patrocinadores (55 marcas), que proyecta generar un impacto económico en la ciudad de 200 millones de reales y que genera cinco mil empleos directos o indirectos. Sin embargo, es un certamen que, más allá de su poderío financiero, no lograr ser inmune a las dificultades que tiene la gira en la región: por primera vez no tiene un top 10 en su cuadro (Lorenzo Musetti, 5° del ranking, se bajó de Buenos Aires y Río por lesión).

El último fin de semana, un presidente de la ATP visitó el Argentina Open por primera vez en doce años. El italiano Andrea Gaudenzi recorrió el Buenos Aires Lawn Tennis Club, analizó la vida del torneo y se reunió con los propietarios y organizadores del ATP porteño. El lunes voló a esta ciudad brasileña, este martes vio el partido entre João Fonseca y Thiago Monteiro, acompañado por Luiz Carvalho, el director del Río Open que en 2025 le dijo a LA NACION que el certamen se siente limitado por no ser de superficie dura. “Los torneos deberían hacerse en la superficie que tenga sentido y no estar presos en una superficie porque hay un porcentaje de torneos durante el año o porque algunos jugadores no quieren perderse más torneos en polvo de ladrillo”, sentenció en aquel momento. Carvalho sigue pensando igual.

El presidente de la ATP, en Río de Janeiro

Andrea Gaudenzi, presidente da ATP
Lui Carvalho, Diretor do Rio Open
Pablo Andujar ex-jogador pic.twitter.com/qBCZNOf6Ca

— Mundo Do Tênis 🎾 (@mundodotenispod) February 17, 2026

El tema sigue estando sobre la mesa, sobre todo desde que la ATP anunció que en 2028 (en febrero, según el deseo de Gaudenzi) habrá un nuevo Masters 1000, en Arabia Saudita, sobre courts de cemento. Durante el Río Open ese es un tema que toma fuerza en el vestuario y provoca debates.

¿La gira sudamericana puede dejar el polvo de ladrillo para sobrevivir? Los tradicionalistas consideran que es imposible. Pero, más allá de sus costumbres, el tenis demostró -en las últimas dos décadas, sobre todo- que no le teme a los cambios y a la innovación.

Quien encendió el fuego en estas horas fue, precisamente, Fonseca, el prodigio brasileño, un jugador que amenaza con ser el mejor sudamericano del ranking por muchos años. “Creo que el Río Open es excepcional, hablé con varios jugadores y a muchos les gustaría visitar Brasil, pero es difícil porque ahora el circuito se juega principalmente en canchas de superficie dura. Si el torneo tuviera la posibilidad de cambiar de superficie en el futuro, sería un beneficio”, dijo Fonseca, que en octubre pasado ganó su segundo título ATP en cancha dura (en Basilea; el primero fue en el polvo de ladrillo de Buenos Aires).

Hay muchos tenistas sudamericanos que no quieren perder la gira ATP en polvo. Uno de ellos es Juan Manuel Cerúndolo, campeón del Córdoba Open 2021 y de otros diez torneos del Challenger Tour en canchas lentas. “Hay dos miradas. Si lo cambian para el público, buenísimo. A mí, no, dame el polvo toda la vida. Nací en polvo y quiero jugar ahí. Pero, claramente, para el público sería muy lindo y puede atraer estrellas”, expresó Juanma, que en Río logró su primera victoria en un cuadro principal de ATP 500, ante el finalista de Buenos Aires del último domingo, Luciano Darderi, por 6-1, 3-6 y 6-4.

Sebastián Báez, que era el bicampeón defensor en esta ciudad y, sorpresivamente, se despidió en la primera ronda (ante el portugués Jaime Faria, 147°, entró como LL, por 7-5 y 6-1), dijo: “Para mí, esta gira siempre fue de polvo. Que la quieran cambiar a cemento es más que nada por un tema de negocio. Obviamente, si me pongo del lado de los torneos, sí voy a querer hacerla sobre cemento para que vengan otro tipo de jugadores. Igual, llegado el momento, hay que ver si después también te vienen a Sudamérica de tan lejos, más que nada los europeos. Generalmente viene alguno, pero no tantos. Los torneos de acá pelean con Acapulco, con Qatar... Esta gira es de polvo y debería ser siempre así”.

A diferencia del menor de los Cerúndolo, también hay jugadores argentinos que celebrarían un ATP porteño sobre superficie dura. Tomás Etcheverry es uno de ellos. “No me desagrada, no... Creo que hay que hacer algo para que en un futuro esta gira siga siendo lo que es y, por ahí, hacerla en cemento puede ayudar a otros jugadores a que les sea más fácil poder venir. Y también para que no haya tanto cambio de superficie para los que jueguen el Masters 1000 de Arabia y puedan venir acá o si quieren utilizar esta gira como preparación para Indian Wells”, dijo el platense, tras vencer a Francisco Comesaña por 3-6, 6-3 y 6-4, por la primera ronda del certamen carioca.

¿Se habla de un potencial cambio de superficie entre los jugadores? “Se está hablando, sí. El tour manager lo plantea: obviamente algunos están de acuerdo, otros no, pero se verá. Entiendo que la tradición de estos torneos es en polvo de ladrillo, siempre se hicieron así, pero algo hay que hacer”, añadió Etcheverry. El Argentina Open debería hacer, al menos, tres canchas nuevas (sobre cemento) para adaptarse al cambio: hoy, en el mercado argentino, el valor de la construcción de cada court es de unos 40 millones de pesos cada uno.

¿Etcheverry, el cuarto argentino mejor ubicado del ranking actual (51°), se imagina jugar en el BALTC sobre cancha dura? “Yo no lo veo porque no veo la estructura para llevarlo a cabo, pero… por cómo está todo, sería más conveniente. No sé qué va a pasar en 2028 con el torneo de Arabia. Pero todos los jugadores que estén top 50 van a jugar esa gira. Es difícil decirle que no a un Masters 1000”, sentenció Etcheverry. Gaudenzi regresará a Europa en las próximas horas: se lleva anotaciones, preguntas y conclusiones. Distintos escenarios se plantean. La gira ATP sudamericana espera, ansiosa, una resolución favorable que le permita quedar bien parada pese a las turbulencias.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/tenis/dejar-el-polvo-de-ladrillo-y-jugar-en-cemento-la-opcion-que-se-debate-para-salvar-la-gira-nid18022026/

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