Del Ártico a la Amazonia: las múltiples miradas de la fotografía se encuentran en Mendoza
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Después de tres ediciones en Uruguay, el Festival Internacional de Fotografía Focus eligió Mendoza para celebrar su primera edición argentina. Durante tres días (del jueves hasta hoy), fotógrafos nacionales e internacionales participan de un encuentro maratónico que invita a revisar una pregunta tan antigua como la propia fotografía: ¿hasta dónde puede una imagen decir la verdad? Bajo el lema Cámera Veritas, el festival explora las fronteras entre realidad y ficción, documento e imaginación, memoria y territorio.
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Focus, con la dirección de Gastón Deleau, despliega su programación en el Espacio Autiq Cars, en Guaymallén; la bodega Huentala Wines y el hotel Sheraton Mendoza. La producción integral está a cargo de la Fundación Alfonso y Luz Castillo (con ArtexArte), con el apoyo del Banco Supervielle y de la Fundación Ama Amoedo.
La idea de Cámera Veritas funciona como hilo conductor de una programación que reúne prácticas y lenguajes diferentes y atrayentes. Nicolás Janowski, director artístico del festival, propone pensar la cámara no solamente como un instrumento de registro, sino como un artefacto capaz de producir interpretaciones y construir nuevas realidades.
En Huentala Wines, una reconocida bodega de 250 hectáreas, participan Adriana Lestido, Musuk Nolte, Sofía López Mañán y Víctor Galeano. Entre los viñedos, las fotoinstalaciones establecen un diálogo con el imponente paisaje mendocino, con sus montañas nevadas, mientras que en una sala del interior del restaurante se presenta una exhibición de Lestido. La naturaleza, lejos de funcionar como un simple escenario, se imbrica a las fotografías.
Entre la memoria y la imaginaciónPara el fotógrafo peruano Nolte, la Amazonia constituye un universo de recuerdos, experiencias personales e imaginarios ancestrales. Su relación con ese paisaje comenzó en la infancia, cuando viajaba acompañado por su madre. Aquellos primeros encuentros con la selva dejaron una huella que, décadas después, se convirtió en materia de investigación artística.
En Las pertenencias del aire, proyecto que también dio origen a un libro, la memoria personal se entrelaza con las creencias, los relatos y las formas de conocimiento de las comunidades amazónicas.
Uno de los núcleos de su trabajo es el vínculo con la ayahuasca, preparación utilizada con fines medicinales y rituales por distintas culturas de la región, que también posee efectos alucinógenos. “Es una bebida para soñar con los ojos abiertos”, define el artista. “Tuve una experiencia con esta bebida cuando era niño, tenía como cinco años, estaba con mi madre”, recuerda en una recorrida por el viñedo. Y añade: “Aquella experiencia permaneció grabada en mi memoria”. Sus fotografías no buscan reproducir literalmente la realidad, sino explorar capas simbólicas, las relaciones entre seres humanos y animales y las transformaciones de la percepción.
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El cuerpo como territorioLa investigación del fotógrafo colombiano Víctor Galeano indaga en cómo experimentan físicamente el territorio quienes viven en lugares sometidos a profundas transformaciones ambientales.
Sus imágenes se acercan a comunidades que habitan regiones amenazadas por la minería, la construcción de hidroeléctricas, la erosión costera y el cambio climático. Desde esa perspectiva, el paisaje deja de ser un escenario exterior para convertirse en una dimensión constitutiva de la experiencia humana.
“Las personas que habitan ahí sí sienten el territorio a través de su cuerpo, no como nosotros que vivimos en la ciudad. Ellos están física, emocional y sobre todo espiritualmente conectados con su territorio, entonces lo que les ocurre a sus territorios, pues ellos lo sienten en carne propia”, afirma el artista. Y suma: “Es como una exploración desde allí para entender que cuando intervenimos los territorios, pues no solamente estamos interviniendo tierras, sino que también estamos interviniendo toda una cosmovisión de comunidades indígenas, afro, campesinos que viven en esos lugares”.
Una década de preguntas sobre la naturalezaLa artista argentina López Mañán lleva una década trabajando sobre cómo entendemos la naturaleza. Su investigación, desarrollada en diferentes proyectos, explora las formas culturales mediante las cuales construimos nuestras ideas sobre lo natural y las fronteras entre realidad y ficción.
Entre sus experiencias se encuentra el registro de los traslados de animales del antiguo zoológico de Buenos Aires, tanto dentro del país como hacia el exterior. La artista también incursiona en trabajos con inteligencia artificial, una herramienta que incorpora nuevas preguntas acerca de la producción de imágenes y su relación con aquello que consideramos verdadero.
Su participación se inscribe en el doble juego que propone el festival. Si durante mucho tiempo la fotografía fue considerada una prueba de la existencia de aquello que aparecía frente a la cámara, las prácticas contemporáneas han ampliado esa definición. La puesta en escena, la intervención y la construcción conceptual permiten explorar no solamente lo que existe, sino también las maneras en que aprendemos a mirar.
Adriana Lestido: imágenes de un paisaje extremoEn Mendoza, Adriana Lestido presenta una selección de fotografías realizadas durante su experiencia en el Ártico noruego. Lestido llegó al círculo polar ártico para fotografiar las auroras boreales. Quería observarlas sin artificios, registrar sus colores verdaderos y, sobre todo, su temporalidad.
De esa búsqueda nació un proyecto que marca un nuevo capítulo en su trayectoria.
«Empecé estudiando cine, que siempre amé. Pero enseguida descubrí la fotografía, a la que me dediqué con total intensidad durante más de cuatro décadas. Siempre sentí que necesitaba el tiempo transcurriendo en la imagen, por eso me gusta trabajar con velocidades lentas. Pero empecé a necesitar también el sonido», dijo en diálogo con LA NACIÓN, en Mendoza.
La experiencia en el Ártico fue también una aventura personal. A lo largo de un año y medio realizó cinco viajes y pasó allí ocho meses. Viajó sola, sin compañía ni equipo de producción. La decisión no fue casual: buscaba sumergirse en soledad en lugares extremos y desconocidos, y preservar una relación directa con el paisaje y con las imágenes. “Fue un aprendizaje de libertad”, definió.
El primer destino fue Tromsø, en el norte de Noruega, desde donde se propuso observar las auroras boreales. “Yo quería ver la realidad de las auroras. Siempre están muy saturados los colores, acelerados los movimientos, más espectacularizados. Quería ver su tiempo, que es mucho más lento y efímero que como se suelen mostrar, su color real, qué se escucha mientras suceden”, explicó.
Islandia tuvo también un lugar central en el proceso. Allí permaneció durante cuatro meses, en un territorio de escasa presencia humana. La inmensidad del paisaje, la soledad y la posibilidad de detenerse a observar se convirtieron en parte fundamental de la experiencia.
Una mirada sobre la fotografía mendocinaEn el Espacio Autiq Cars se presenta El reverso de la postal, una exposición colectiva que reúne a referentes históricos, generaciones intermedias y fotógrafos emergentes de Mendoza. Participan Daniel Barraco, Atilio Spinello, Cayetano Arcidiácono, Antonella Pezzola, Luciano Pappalardo, Carlos Púrpura, Lorena Mont, César Lafalce, Mariel Caylá, Diego Fernández, Marilina Arbeloa, Migo Welsh, Sabrina Kadiajh, Rodrigo Etem, Matías Jesús Funes-UFO, Marcelo Piazzoli, Daniela Cormio y el dúo Nappa.
En el hotel Sheraton, una de las propuestas imperdibles del festival recupera una técnica que tuvo un papel fundamental en la historia de la fotografía: la imagen estereoscópica. La exposición del Archivo González Venzano cuenta con la curaduría del fotógrafo Esteban Pastorino.
Este procedimiento, basado en la utilización de dos imágenes ligeramente diferentes que producen una sensación de profundidad cuando se observan mediante un dispositivo especial, alcanzó una enorme difusión durante el siglo XIX y comienzos del XX.
Ahora, en la muestra es posible acercarse a los dispositivos estereoscópicos y descubrir imágenes que adquieren una sorprendente profundidad. La exhibición permite recuperar una experiencia visual que antecedió largamente a las tecnologías digitales y que demuestra que la búsqueda de la tridimensionalidad forma parte de la historia misma de la fotografía.
El festival también incluye una exhibición de fotolibros, con los finalistas del premio internacional SUR ArtexArte y una selección de publicaciones mendocinas, que amplían el recorrido hacia otras formas de producción y circulación de imágenes.