Del plan platita a “no hay plata, ni la habrá”
La política y los políticos nos tienen acostumbrados a circos, temblores y corruptelas. Pero para esta época del año el paisaje cambia y nos regalan una consumada expresión de arte: la present...
La política y los políticos nos tienen acostumbrados a circos, temblores y corruptelas. Pero para esta época del año el paisaje cambia y nos regalan una consumada expresión de arte: la presentación en el Congreso del presupuesto general del ejercicio siguiente. El proyecto que prepara el Poder Ejecutivo durante meses de trabajo es un gran dibujo, alta expresión de trazos y sombras. Y la oposición lo recibe con aires de comedia, dramatizando los números o riéndose de ellos. Un colorido espectáculo que hace las delicias del público. Hasta que el ejercicio avanza y el dibujo se desdibuja, indefectiblemente. Le pasó a Milei, candidato al Nobel, igual que a todos los presidentes anteriores, candidatos al Martín Fierro. Con cuánta ilusión conocimos, el año pasado, las dos principales metas proyectadas para este 2026: inflación anual de 10,1% (me encanta ese “,1%”: si vamos a dibujar, dibujemos) y crecimiento del PBI de 5,4%, una tasa chinesca. Hasta agosto la inflación fue de 21,3%; más del doble y faltan cuatro meses. Y el crecimiento se estima que será de 2,1%; menos de la mitad. Podía pasar. Y pudió, aun siendo conducidos por los mejores economistas que haya dado el género humano. Voy a hacer una pregunta que podría valerme el destierro, la cárcel, ejecución sumaria o –el peor escenario– un insulto de Javi: ¿estos tipos son tan de madera como los que veníamos teniendo? La respuesta me salva. No. Nada que ver. Es el tercer año consecutivo que presentan el presupuesto el 15 de septiembre, exactamente el día que manda la ley. Garabatean a lo loco, pero qué puntualidad.
Hay que reconocerles, además, su coherencia: en el proyecto se proponen derogar aspectos esenciales de la ley de emergencia en discapacidad, como la obligación de actualizar el pago a los prestadores siguiendo el índice de inflación. A ver: los discapacitados nunca fueron su fuerte. La libido les va por otro lado: superávit fiscal, dólar bajo control, sobreprotección a amigos tan diversos como Massita, Manzano, Tapia, los hermanos Neuss… Ya sabemos que al Pelu –todos tenemos nuestras zonas oscuras– los zapatos le aprietan por el lado de la discapacidad. El año pasado supo maltratar a Ian Moche, un chico de 12 años con autismo. A economistas que lo criticaron los llamó “mogólicos”, y a activistas de izquierda, “minusválidos”. No le hace asco a nada: donde llueve, cierra el paraguas. En favor de Javi digamos que el organismo encargado de atender a este colectivo, la Andis, resultó ser una cueva de gatos. Todavía le llora el corazón por esos funcionarios desalmados que hacían subir los precios de los remedios para cobrar coimas del 3%.
Coherencia: el presupuesto elimina la actualización automática de las asignaciones familiares y de la AUH (Asignación Universal por Hijo, que llega a algo más de 4 millones de personas): deja en manos del Gobierno fijar el monto de los aumentos. Del “plan platita” a “no hay plata, ni la habrá”: en un año electoral le quieren sacar guita a la gente. ¿Metamensaje? Perros. Son mucho más baratos que los hijos. La “ley Conan”.
El presupuesto se carga también el financiamiento universitario, como corresponde a un gobierno convencido de que esas aulas son antros de wokismo, zurdaje y despilfarro. A por ellos. El manual libertario de guerra cultural manda tenerlos cortos de fondos. ¿Piden 11 billones? Les damos 7; que ahorren en tizas. Un poco lo entiendo al Presi: las universidades públicas están repletas de jovencitos que en la secundaria no pasaron las pruebas PISA. Para qué seguir pariendo burros. Que se vayan a laburar. ¿No hay laburo? Que se vayan.
Igual, los trazos del proyecto de la “ley de leyes” muestran que este año presentaron una obra de arte abstracto; quiero decir: tiraron disparates que no van a pasar el control antidoping. Pato Bullrich ya puso el grito en el cielo, y no solo ella, flotadora profesional; discretamente se sumó Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, un menemista que se percibe karinista. Si Kari no suscribe el presupuesto, olvidate. Una trama ficcional, al cabo. La realidad más real va por otro lado: caen en forma dramática el consumo y la inversión, sube el desempleo, en el segundo trimestre el PBI se contrajo (0,6%), la inflación no afloja y estamos a las puertas de una recesión. Primera advertencia: son cifras del Indec. Segunda: todavía no tenemos la versión de Milei, que va a desmentir al Indec de Milei. Tercera: la historia termina bien; no hay desastre económico que se resista a un buen dibujo del presupuesto.
Lo del desempleo es especialmente grave en la quinta de Olivos. Esta semana echaron a 12 personas. Va contra mi naturaleza hacerme eco de los rumores horribles que circulan sobre los rajes. Voy a hacerme eco, pero a desgano. Mencionan filtración de informaciones privadas, envenenamiento de perros, presencias no autorizadas, afano de carne… Un cabaret en la residencia del Presidente.
Kari decidió poner orden de una buena vez. Está pensando en contratar a “mi querida Fabiola”.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/del-plan-platita-a-no-hay-plata-ni-la-habra-nid18092026/