Desayunar sopa y pescado: el desafío que propone un restaurante japonés de Belgrano
Basta mirar los menús de los bares porteños para notarlo: el desayuno es ligero y suele inclinarse por lo dulce. Café con leche y medialunas, tostadas con queso y mermelada, a lo sumo un yogur c...
Basta mirar los menús de los bares porteños para notarlo: el desayuno es ligero y suele inclinarse por lo dulce. Café con leche y medialunas, tostadas con queso y mermelada, a lo sumo un yogur con cereales. Las comidas fuertes se reservan para el almuerzo o cena.
En Japón, la primera comida del día se llama “asagohan” (“asa” se traduce como mañana, “go” es un prefijo honorífico de cortesía y “han” significa comida). En ese país, el desayuno es un acto en busca del equilibrio, un respeto por el alimento y un inicio del día con gratitud.
En Belgrano, el restaurante Orei Ramen Bar acaba de sumar un desayuno japonés, como una alternativa muy distinta al ritual argentino. Es una bandeja que combina colores, sabores, temperaturas y texturas para desafiar prejuicios en una barra para solo diez personas.
“Teníamos tiempo ocioso por la mañana en nuestro centro de producción. Entonces, junto a mi equipo pensamos: ¿por qué no hacer desayuno japonés? Nadie lo sirve en Buenos Aires”, cuenta Roy Asato, chef y dueño de Orei Ramen Bar.
El restaurante del Pasaje Echeverría, en la zona del Barrio Chino, se hizo famoso por su ventanita, donde venden ramen. Nació en 2021 y recién en septiembre de este año incorporó la propuesta de desayuno, disponible sólo de viernes a domingo de 10 a 13.
En las grandes ciudades japonesas es habitual ver a hombres y mujeres caminando por la calle con su desayuno exprés: una sopa de miso y onigiri. Quizá también un té verde. En Orei, el desayuno es una bandeja que intenta emular esas comidas del país asiático, que combinan proteínas con carbohidratos y verduras.
“La bandeja que ofrecemos suele estar compuesta de la misma manera. Hay un pescado -nosotros estamos usando trucha-, una sopa de miso, pepino en pickle, huevo tamago, ensalada de algas y umeboshi (ciruela japonesa fermentada y encurtida, conocida por su sabor ácido y salado). Esta última, al tener mucha acidez, es alcalinizante y le hace bien al pH de la sangre. Vamos cambiando, pero siempre la base es arroz, miso y pescado”, cuenta Asato. A lo largo de todo el servicio, se sirve té verde (en japonés es ocha) con refill.
Desde que abrió el ramen bar, Asato siempre quiso ofrecer desayuno japonés, pero al principio no lo hicieron por cuestiones de tiempo y producción. “Con suerte llegábamos a hacer el ramen”, dice con una sonrisa. El chef quiere que, con el tiempo, los comensales adopten un desayuno con sopa y pescado del mismo modo que terminaron adoptando el ramen. “No es algo común por el horario, pero una vez que lo prueban les parece espectacular. Vienen muchos asiáticos, personas que viajaron a Japón o curiosos que se animan. Al que nunca lo probó le parece raro, pero con la propuesta buscamos abrir una puertita”, agrega Asato, también a cargo de Asato Sushi y Pasaje Victoria.
Ese “animarse” sucedió hace algunos años con el ramen en la ciudad. “Cuando abrimos, no había mucha gente que se animara a comerlo en verano. Era algo más de temporada. De repente, pasó a ser un plato de todo el año. Claro que tiene temporada baja, pero quedó como un plan siempre”. En Orei Ramen Bar, la idea es respetar la comida japonesa diaria. “Aunque los productos no son iguales a los que tienen en Japón, trato de respetar el sabor original. Con Orei me gusta ser tradicionalista. Es una comida casual, pensada para todos los días”.