Día de la Mujer Rural. Cinco profesionales y un mensaje contundente: “No tengan miedo”
“Creé en vos misma. No tengas miedo de ocupar espacios, de equivocarte y de volver a intentarlo”. Si pudiera hablar con la chica que estaba empezando su formación, Rosaura María Kotik elegir...
“Creé en vos misma. No tengas miedo de ocupar espacios, de equivocarte y de volver a intentarlo”. Si pudiera hablar con la chica que estaba empezando su formación, Rosaura María Kotik elegiría esas palabras. Hoy es técnica de Desarrollo de Mercado de BASF en el norte argentino y, cuando mira hacia aquella etapa, pone el acento tanto en los conocimientos que adquirió como en la confianza necesaria para abrirse camino.
Su consejo reúne varias de las experiencias que comparten cinco profesionales del agro de la Argentina, Uruguay y Paraguay: estudiar, perseverar, aprender a trabajar con otros y animarse a proponer ideas. Sus testimonios, difundidos por BASF Soluciones para la Agricultura en el marco del Día Internacional de la Mujer Rural, que se conmemora hoy, y del proyecto educativo “El Agro en tu vida”, acercan a las nuevas generaciones una mirada sobre las posibilidades y las exigencias de una carrera en el sector.
Kotik trabaja en la zona NOA/NEA, al igual que Evelin Fogar. Desde Uruguay aporta su perspectiva María Berrutti, mientras que Nora Huber Scholz lo hace desde Paraguay. Las tres también son técnicas de Desarrollo de Mercado. Soraya Maritano, gerente Técnico de Soluciones Digitales, completa las voces de un grupo que encuentra en la educación y en el aprendizaje permanente un punto de partida común.
Para Maritano, la primera decisión merece una respuesta firme. “Las jóvenes que sienten interés por el agro no deberían dudar en seguir ese camino. Si es donde se imaginan y es su vocación, que ni se atrevan a dudarlo. Históricamente fue un sector donde predominaban los hombres, pero esa realidad cambió muchísimo en los últimos años. Hoy vemos mujeres liderando empresas, proyectos, equipos de investigación y áreas estratégicas. El talento no tiene género”.
En sus palabras, las oportunidades tienen nombres concretos: empresas, proyectos, equipos de investigación, áreas estratégicas. Son espacios que permiten pensar el agro desde distintas disciplinas y que, según describe, muestran una presencia creciente de mujeres en posiciones de liderazgo.
Llegar a ellos requiere un recorrido. Desde Paraguay, Huber Scholz destaca la disciplina, la responsabilidad y el compromiso como formas de diferenciarse, y señala que los resultados demandan perseverancia. Kotik encuentra en la facultad una etapa decisiva de esa preparación. “Le diría a una estudiante que nunca deje de luchar, perseverar y ser disciplinada. La facultad es una etapa de muchísimo aprendizaje que te prepara no solamente desde lo profesional, sino también para un mundo laboral que requiere esfuerzo, compromiso y adaptación”, afirma.
La formación continúa después de esa primera etapa. Berrutti describe el agro como un ámbito en constante evolución, “donde siempre hay algo nuevo para aprender”. Maritano, al recordar su propio recorrido, ubica a la escuela apenas en el comienzo: “La formación nunca se detiene”.
Consultadas por las capacidades que necesitarán los profesionales de las próximas décadas, coinciden en que el conocimiento técnico y la adaptación seguirán siendo fundamentales, aunque habrá que sumar otras herramientas. Maritano considera que “las relaciones interpersonales, la comunicación efectiva, el trabajo en equipo y el manejo de herramientas digitales serán diferenciales”. Fogar pone entre las competencias clave la adaptación a tecnologías como la inteligencia artificial, junto con atributos humanos que, sostiene, conservarán su relevancia.
Berrutti vuelve sobre la curiosidad: la posibilidad de seguir preguntando, incorporar conocimientos y aprender de manera continua. “La tecnología será cada vez más importante, pero las habilidades humanas seguirán marcando la diferencia”, asegura.
Para Kotik, ese futuro también exigirá proactividad, liderazgo y una mirada cada vez más vinculada a la sustentabilidad. A esas capacidades agrega el trabajo en equipo y la disposición a seguir aprendiendo en un sector que cambia permanentemente. En su reflexión sobre la formación, además, incluye aspectos que van más allá de lo técnico: gestionar las emociones, fortalecer la confianza personal y aprender a relacionarse con los demás. También destaca el acompañamiento de referentes durante ese proceso.
Acercar esa diversidad de conocimientos y oportunidades a estudiantes de todo el país es uno de los objetivos de “El Agro en tu vida”. El proyecto educativo busca ofrecer una mirada actual sobre la actividad, una tarea que Fogar vincula con una pregunta cotidiana: cómo se producen los alimentos.
Para ella, la educación permite comprender esos procesos y derribar mitos que todavía rodean a la agricultura. “Es fundamental informar de manera clara y responsable para que las personas puedan conocer realmente cómo se producen los alimentos y tomar decisiones desde el conocimiento y no desde el miedo”, sostiene.
La curiosidad que mencionan puede empezar allí, en una pregunta sobre lo que llega a la mesa, y extenderse hacia las tecnologías, los procesos y las decisiones que intervienen en la producción. Para estas profesionales, mantenerla a lo largo de una carrera es también una manera de construir oportunidades.
Maritano invita a llevar esa inquietud al ámbito de trabajo y a compartirla, incluso cuando implique discutir ideas con quienes tienen más experiencia. “Desafíen a sus pares, líderes y referentes. Muchas veces las ideas que parecen más disruptivas son las que generan las transformaciones más importantes”.
Fogar suma a ese impulso el compromiso y la responsabilidad en cada decisión. Huber Scholz, por su parte, une la innovación con la necesidad de conocer y tener presente la realidad del campo. “Sean curiosos, mantengan los pies en la tierra, trabajen con propósito y no tengan miedo de abrir nuevos caminos. El futuro del agro estará en manos de quienes se animen a innovar sin perder de vista la realidad del campo”, expresa.
Berrutti comparte una invitación que empieza con el gesto de preguntar. “Les diría que se animen a soñar en grande y a hacer preguntas. El agro necesita personas curiosas, comprometidas e innovadoras. Cada idea nueva puede ayudar a construir un futuro mejor”.
Kotik vuelve al lugar que ocupan los demás en ese recorrido. La confianza personal que le recomendaría a aquella chica que empezaba se complementa, en su mirada actual, con la posibilidad de apoyarse en otros, escuchar sus experiencias y sumar conocimientos.
“Trabajando en equipo todo es posible. En el agro nada es completamente individual: necesitamos de otros, de sus conocimientos, experiencias y miradas. Cada vez somos más las mujeres que elegimos este camino y demostramos, con nuestro trabajo y nuestra pasión, todo lo que tenemos para aportar. Nunca pierdan las ganas de aprender, crecer y dejar su huella”, cerró.