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Día del Tiburón: la mujer que nada con los depredadores más temidos del océano para transmitir un singular mensaje

Tal vez la fotografía más conocida de Ocean Ramsey sea aquella en la que aparece suspendida en agua marina, casi inmóvil, mientras flota sobre uno de los depredadores más temidos de los océano...

Día del Tiburón: la mujer que nada con los depredadores más temidos del océano para transmitir un singular mensaje

Tal vez la fotografía más conocida de Ocean Ramsey sea aquella en la que aparece suspendida en agua marina, casi inmóvil, mientras flota sobre uno de los depredadores más temidos de los océano...

Tal vez la fotografía más conocida de Ocean Ramsey sea aquella en la que aparece suspendida en agua marina, casi inmóvil, mientras flota sobre uno de los depredadores más temidos de los océanos. La imagen esconde un mensaje fundamental, que cobra especial relevancia al conmemorarse esta semana el Día Internacional de la Conciencia por los Tiburones: proteger a estos animales.

El nombre de Ramsey se hizo conocido a principios de 2010, pero saltó definitivamente a la fama en el mundo entero en 2019, cuando se viralizó una foto suya mientras buceaba en apnea y sin jaula de protección junto a Deep Blue, que con más de seis metros de largo y un peso de dos toneladas es considerada una de los tiburones blancos más grandes registrados en la historia. Lo que para millones de personas fue una imagen imposible, para ella fue el resultado de años de estudio del lenguaje de la especie.

Nacida en Hawái el 1° de septiembre de 1987, Ramsey tenía apenas 8 años cuando una sombra se deslizó a menos de tres metros por debajo de ella mientras nadaba cerca de la costa de Oahu. El tiburón pasó de largo sin percibirla, y ella tuvo una decisión: seguir asustada o ir detrás de la criatura. Cediendo ante la curiosidad y la emoción, decidió seguirla en silencio, observándola a la distancia. Ese momento marcó el inicio de una fascinación natural hacia los tiburones que jamás la abandonó, confesó la mujer en diálogo con LA NACION.

Uno de sus primeros recuerdos es el de las aletas de buceo de su padre, colgadas en el pasillo de su casa en la isla de Oahu en Hawái. Eran completamente negras, salvo por una marca que él había dibujado con spray naranja y fluorescente: un delfín y una ballena formando un círculo con sus cuerpos.

Su casa era un espacio tapizado de reliquias marinas: equipos de buceo, corales en las estanterías y caracolas que sus padres, un instructor de buceo y una nadadora, habían recolectado tras años de exploración. Además, su abuelo fue un marinero y capitán de submarino, y su bisabuela nadó frente a la costa sur de Oahu todos los días de su vida. Cada miembro de la familia se sentía conectado con una especie particular. La de Ocean son los tiburones.

“Crecí en el océano y desde muy pequeña me sentí conectada con la fauna y la naturaleza. Cuando vi un tiburón por primera vez, me fascinó lo diferente que era de la imagen que había de ellos”, expresó. Así descubrió que estos depredadores no eran como los de las pantallas de Hollywood. Desde entonces, decidió dedicar su vida a cambiar esta narrativa.

El lenguaje de los tiburones

Ramsey era una niña tímida. No disfrutaba tanto de estar rodeada de personas. Mientras otros chicos de su edad jugaban, ella prefería pasar su tiempo entre animales.

Luego, iba a centrar su trabajo en el comportamiento animal. Al nadar con tiburones comenzó a notar lo perceptivos que eran y a comprender su lenguaje. “Cuanto más tiempo pasaba observándolos en su entorno natural, más me daba cuenta de que eran inteligentes, conscientes”, explicó la bióloga marina, de 38 años.

Ahí, en el fondo del mar, es donde Ramsey se siente más despierta y a la vez tranquila. Y por más que preferiría no tener que hablar, encontró su voz para abogar por los tiburones, ya que ellos no pueden defenderse por sí mismos. También de adulta ha expresado sentirse más conectada con los animales que con las personas y quienes la conocen, como su esposo Juan Oliphant, la describen como “un animal salvaje tratando de vivir su vida como humano”.

El camino de Ocean y Juan fue muy diferente. Ella jamás le tuvo miedo a los tiburones, pero él, como surfista, les tenía terror. Mientras que ella buscaba comprender a estos depredadores, él comenzó a captarlos en imágenes.

Como muchos surfistas hawaianos de su generación, en la década de 1990 por los frecuentes ataques, Oliphant creció escuchando que “el único tiburón bueno es un tiburón muerto”. Todo cambió cuando empezó a bucear con ellos y a participar en las campañas de Sea Shepherd, una organización internacional dedicada a la conservación marina.

La pareja se conoció cuando ella enseñaba scuba mientras estudiaba su carrera de pregrado y él era el capitán del bote de buceo. Desde que Juan vio a Ocean animar a sus alumnos a nadar con los tiburones, pensó que ella era increíble. A ella le llamó la atención la manera en la que él hablaba acerca de los tiburones, cómo los respetaba. Hasta entonces no había conocido a alguien así y eso atrapó su corazón.

Al pasar tanto tiempo bajo el agua, ambos comenzaron a reconocer a ciertos tiburones por particularidades como sus cicatrices. Así, la hawaiana se enamoró de cada uno de estos animales, lo que la incentivó aún más a protegerlos. “Cuando las personas pueden conectar emocionalmente con un animal concreto, la conservación se convierte en algo personal en lugar de abstracto”, explicó.

Oliphant comenzó a registrar las inmersiones y a compartir los videos en redes sociales en un intento de cambiar la percepción hacia esas criaturas. Se dio cuenta de que las personas respondían cuando Ocean aparecía en las tomas y había una reacción de sorpresa al verla nadar con los tiburones sin que la atacaran. “Esas imágenes cuestionan los prejuicios y animan a la gente a plantearse preguntas”, concordó ella. Él comprendió que las personas ven primero y luego escuchan, por eso, desde ese momento filmó todas las interacciones posibles.

Ocean Ramsey Nadando Junto A Un Tiburón (Creditos One Ocean Diving)

A partir de su experiencia en el océano, diseñaron un programa mediante el cual enseñar a las personas sobre estas criaturas. Ella todavía recordaba aquel logo de un delfín y una ballena en las aletas de su padre y al sumarle un tiburón en el centro de ambos, llegó al logo de su organización: One Ocean Diving.

“La encantadora de tiburones”

A raíz de los videos, el nombre de Ocean Ramsey comenzó a hacerse viral en redes sociales, lo que le ganó el título de “la encantadora de tiburones”. En su documental, ella reveló que, inspirada en un estudio sobre abejas y sus danzas comunicativas, descubrió que los tiburones no nadan aleatoriamente. Ellos tienen patrones, basados en jerarquías sociales. Cada intersección, bloqueo y nado paralelo tiene un significado.

Además, los tiburones tienen un sistema sensorial que les permite percibir la actividad eléctrica de los organismos vivos. Esta cualidad evolutiva les permite detectar los movimientos corporales como la tensión muscular humana. Algo que su comunidad digital elogió en repetidas ocasiones.

Su exposición en redes también la enfrentó a críticas. Muchos biólogos cuestionaron sus interacciones tan cercanas y el hecho de que sus videos pudieran incentivar conductas riesgosas. No obstante, Ramsey ha expresado que no busca promover esas prácticas, sino enseñar herramientas para lograr una coexistencia.

“La fotografía y la videografía permiten a personas de todo el mundo conocer animales con los que quizá nunca lleguen a entrar en contacto de primera mano. La narración visual ayuda a tender un puente entre la ciencia y la participación ciudadana”, detalló la bióloga.

Para ella, muchas imágenes calaron hondo en la gente a lo largo de los años, pero algunas son más significativas que otras. “Hay tiburones concretos con los que el público ha podido conectar; un ejemplo es Roxy”, agregó la experta.

Roxy llegó a las vidas de Ocean y Juan por primera vez en 2001, cuando él empezó a encontrarse con ella durante sus inmersiones en la costa norte de Oahu. Esta hembra de tiburón tigre tenía la mandíbula rota, probablemente por resultado de la pesca, lo que le ocasionaba dificultades a la hora de cazar y alimentarse.

El tiburón formó un lazo especial con Oliphant, quien también sufría de dolores crónicos por un accidente que fracturó su espalda en 1999. Ramsey la rebautizó como Nani, que significa “hermosa” en hawaiano y le dedicó un capítulo en su libro “My Shark Teachers”, en el que describió las lecciones que cada tiburón le enseñó. La de Roxy es la perseverancia: “Roxy ayudó a la gente a ver la resiliencia, la personalidad y la individualidad de una especie que a menudo se retrata solo a través del miedo”, recordó.

Tiburones y desinformación

Los tiburones recorrieron los océanos durante más de 400 millones de años, incluso antes que los dinosaurios. Pero a pesar de su longevidad, se enfrentan a amenazas sin precedentes, la mayoría como resultado de la desinformación. “La idea errónea más extendida es que los tiburones son depredadores agresivos que buscan activamente a los seres humanos como presa. En realidad, los seres humanos no son su fuente natural de alimento y los encuentros adversos son extremadamente raros”, explicó la bióloga.

En 2025 hubo nueve casos fatales de ataque de tiburón, mientras que se estima que 100 millones de tiburones mueren en todo el mundo cada año por la demanda de sus aletas, la captura incidental y la pesca. La principal causa es impensada: la demanda de sopa de aleta de tiburón.

Al encontrarse en la cima de la cadena alimentaria oceánica, los tiburones ayudan a mantener el delicado equilibrio del ecosistema: mantienen estable el número de depredadores de nivel medio para evitar el consumo excesivo de especies herbívoras, lo que protege a los arrecifes de coral y eliminan los animales débiles y enfermos, evitando la propagación de enfermedades. Es por eso que por más de siete años, Ramsey y sus colaboradores enfocaron sus esfuerzos en promover una ley de protección de los tiburones de Hawái, ya que hasta entonces la matanza de tiburones era legal.

El proyecto de ley en primera instancia encontró una fuerte resistencia, especialmente del sector pesquero, y sus intentos fracasaron. Esto sacudió el optimismo de Ramsey, quien se encontró en un momento de depresión por ver sus esfuerzos truncados.

Pero en 2019 ocurrió algo que lo cambió todo. Ya llevaban cuatro años intentando que se aprobara la ley cuando apareció cerca de la costa de Oahu una ballena muerta. El animal atrajo a los tiburones. Ramsey y su equipo estaban allí cuando los escualos de repente desaparecieron y el mar se aquietó. Fue entonces que desde las profundidades llegaron burbujas y apareció un tiburón blanco gigante: Deep Blue.

Ocean se sumergió con la hembra de tiburón blanco de 50 años, considerada la más grande y longeva jamás registrada, y Oliphant la captó en cámara. Ese fue un momento bisagra que propulsó la carrera de Ramsey y desató una gran controversia que mantuvo el debate sobre los tiburones en agenda justo en la semana en la que la bióloga y su equipo impulsaron la legislación para la protección de tiburones nuevamente.

Después de varios años de votaciones fallidas, aquella fotografía ayudó a que se aprobara la Ley 553 de la Cámara de Representantes de Hawái en 2021, que tipifica como delito la captura, el enredo o la matanza deliberada de tiburones en las aguas marinas hawaianas, convirtiéndose Hawái en el primer estado de Estados Unidos en prohibir la matanza de tiburones.

“Cada acción cuenta y cada persona tiene la capacidad de marcar una diferencia positiva. El futuro de la vida en el océano depende de las personas a las que les importa lo suficiente como para protegerlo”, concluyó la conservacionista de tiburones.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/fenomeno-mundial-la-mujer-que-nada-con-los-depredadores-mas-temidos-del-oceano-para-transmitir-un-nid15072026/

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