Dónde ver y de qué se trata Frankenstein, nominada a la Mejor película del Oscar 2026
La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood realizará su ceremonia de los Premios Oscar este domingo en el Dolby Theatre de Los Ángeles con la conducción del comediante Conan ...
La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood realizará su ceremonia de los Premios Oscar este domingo en el Dolby Theatre de Los Ángeles con la conducción del comediante Conan O’Brien por segunda vez consecutiva. Entre las diez nominadas a Mejor película, el máximo galardón de la noche, se encuentra Frankenstein, que además tiene ocho nominaciones más, entre las que se destacan Mejor guion adaptado y actor de reparto (Jacob Elordi),
El film, que dura 149 minutos, se estrenó en algunas salas de la Argentina en octubre pasado y desde noviembre de 2025 está disponible en Netflix.
De qué se trataFrankenstein, de Guillermo Del Toro Avance Oficial - NetflixEl cine de Guillermo del Toro exhibe en sus aciertos, en films como El espinazo del diablo, El laberinto del fauno, Hellboy y la oscarizada La forma del agua, una marca de autor única y perfectamente identificable. Cuando el modo de narrar del realizador mexicano funciona, el resultado suelen ser relatos evocativos que utilizan una imaginería fascinante que cruza su formación católica con su fascinación por los cuentos góticos más sombríos. Esos mundos fantásticos habitados por bellos monstruos más humanos que los humanos llevaron al director directamente a los pies crudamente ensamblados de la criatura en el centro de la novela de Mary Shelley, Frankenstein.
La película resultante —producida por Netflix y que está disponible en su plataforma desde el 7 de noviembre del año pasado— se inscribe en la lista de sus films más fallidos, un experimento que, más allá de sus buenas intenciones y su confirmado talento visual, se tambalea bajo el peso de sus excesos estéticos y un puñado de desacertadas decisiones dramáticas.
Un confeso fanático del cuento de terror gótico, Del Toro asumió la responsabilidad de crear su propia versión de la narración, tantas veces adaptada al cine que la mayoría de los espectadores saben, a grandes rasgos, de qué se trata. El desafío de volver a contar la historia desde un punto de vista original pero manteniendo su esencia ante la expectativa que inevitablemente genera la decisión de que la película, en su versión original en inglés, se presente desde el título como el Frankenstein de Guillermo del Toro, tal vez resultó demasiado ambicioso para el director.
En busca de narrar el descenso a la locura del científico obsesionado con crear vida a partir de la muerte, de jugar a Dios y convertirse en el Prometeo moderno que Shelley incluyó en el título y contenido de su novela, el realizador mexicano terminó convirtiendo su película en una criatura hecha de descartes, de referencias de su obra y sus grandes éxitos visuales que por momentos parece no atender a otra razón que su propia vanidad.
Dan Laustsen, el director de fotografía con el que trabaja habitualmente, construye planos de una belleza que impacta y se vuelve espeluznante en los momentos precisos. La dirección de arte está a la altura, ayudando a crear un universo victoriano con detalles de imaginería del arte sacro que suele colarse en las películas de Del Toro. Esas maravillas estéticas constituyen los puntos más altos del film que imagina a su doctor Frankenstein como un petulante cirujano, que carga con unos traumas infantiles que explican de manera más bien rudimentaria el impulso detrás de sus actos.
Para interpretar al rebelde y excéntrico cirujano, aparece Oscar Isaac que, munido con un aparatoso acento británico, posiblemente presente una de las interpretaciones más sobreactuadas de toda su carrera. Así, las escenas que comparte con Christoph Waltz, un especialista en la exageración, que interpreta al misterioso financista del científico, se vuelven un festival de gestos hiperbólicos que los acercan peligrosamente al ridículo. Aunque la intención fuera crear un efecto operístico, lo que se logra en ciertos pasajes del film son cuadros de una artificialidad digna de las comedias musicales menos logradas.
Para equilibrar esos traspiés aparecen los dos personajes más interesantes de toda la trama: la Criatura (Jacob Elordi) y Elizabeth (Mia Goth). Figuras tan trágicas como sensibles, el encuentro entre el hombre nuevo creado con partes viejas y la mujer de fe inquebrantable aportan destellos de una humanidad que la película necesita desesperadamente.
Dónde verlaFrankenstein está disponible en Netflix.