Educar en tiempos de IA
Con el avance de la tecnología y los servicios de internet los seres humanos hemos reconfigurado las formas de acceso al conocimiento, pero conservando la matriz didáctica de transmisión y recep...
Con el avance de la tecnología y los servicios de internet los seres humanos hemos reconfigurado las formas de acceso al conocimiento, pero conservando la matriz didáctica de transmisión y recepción. En realidad, asistimos a cambios paradigmáticos cuyos avances plantean tanto beneficios como cuestionamientos que obligan a revisar aquello que inicialmente dimos por sentado ante nuevas evidencias. Tal el caso de la utilización de los celulares en los aprendizajes, acelerada por la pandemia.
Estudios conjuntos del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) y la Unesco confirman que las políticas educativas tenderán a retrasar la exposición digital para reforzar la atención, la imaginación y la empatía. En un mecanismo básico de acción y reacción, la sobresaturación y la fatiga tecnológicas conducen así al regreso y la valoración de lo analógico y la experiencia física en contraste con lo virtual. Crecen las escuelas low tech y los llamados teléfonos tontos (dumb phones).
Los aprendizajes mediados por pantallas tienden a ser más superficiales que cuando interviene la exploración directa. Estudiantes que pasan más de cuatro horas diarias frente a pantallas fuera del aula tienen un 15% menos de comprensión lectora y mayor dificultad para sostener la atención según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Por el contrario, la desconexión voluntaria contribuye al desarrollo de mayor estabilidad emocional y creatividad sostenida.
Bajo las nuevas miradas, el uso de la tecnología en las aulas no debe ser ya insustituible como sí debe serlo la formación de criterio, enseñando a preguntar, comprobar, contrastar. Porque por primera vez estamos frente a herramientas que permiten crear imágenes de humanos que no son reales, noticias que son falsas, cosas que no existen. Cada vez habrá más contenido basura, y cada vez será más difícil distinguir qué es real y qué no.
Establecidas las prioridades, seguramente el camino por transitar sea el de modalidades híbridas que sumen lo mejor de los dos mundos. No tendría sentido desaprovechar los indudables beneficios que la IA puede reportar al ecosistema educativo. Tecnología sin perder humanidad.
Google hizo un estudio en 17 países con 17.000 entrevistados y comprobó que el 84% piensa que la IA tendrá un impacto positivo en la educación. Un informe global reciente entre alumnos, familias y docentes de América, Europa, Asia y África difundido por The Brookings Institution, sin embargo, sostiene que los riesgos de la IA aplicada al ámbito escolar hoy superan sus beneficios potenciales. La preocupación ante la IA se centra en la pérdida de habilidades críticas y dependencia intelectual, impacto socioemocional de contar con menos habilidades sociales, menos confianza sobre la autoría de los trabajos, pérdida de autonomía real, brecha digital y desigualdad, privacidad y seguridad en riesgo ante ausencia de salvaguardas frente a la manipulación, el abuso y los contenidos dañinos.
Consultada la IA sobre cómo será la educación del 2030, la respuesta incluye una promesa de mayor personalización del aprendizaje, con menos sesgos de género y programas que aborden las disparidades existentes, incluidas las discapacidades, optimización del tiempo docente con tutores virtuales y programas adaptativos, entre otras. También en este terreno, las respuestas de IA funcionan como oráculos que deben ser tomados con pinzas.
De lo que no quedan dudas es de que los padres, aún más que hoy, necesitarán educación para acompañar a sus hijos en las aulas del futuro, espacios diseñados para integrar educación, trabajo y producción.
Utilizar la prospectiva para construir escenarios posibles, anticipar cambios, identificar retos y oportunidades es clave en el terreno educativo, pues muchas decisiones estratégicas demandan definiciones en el presente. El aula del mañana se construye hoy.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/educar-en-tiempos-de-ia-nid26012026/