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El cambio del perfil de los turistas que suben al Aconcagua y una trampa mortal en la altura

MENDOZA.- Los rescates de alta complejidad se han convertido en moneda corriente en el “Techo de América”. Así, la temporada 2026 en el Aconcagua, que está llegando a su fin, muestra, una ve...

El cambio del perfil de los turistas que suben al Aconcagua y una trampa mortal en la altura

MENDOZA.- Los rescates de alta complejidad se han convertido en moneda corriente en el “Techo de América”. Así, la temporada 2026 en el Aconcagua, que está llegando a su fin, muestra, una ve...

MENDOZA.- Los rescates de alta complejidad se han convertido en moneda corriente en el “Techo de América”. Así, la temporada 2026 en el Aconcagua, que está llegando a su fin, muestra, una vez más, las incesantes y riesgosas tareas de las patrullas especiales, hasta con helicópteros, para salvar la vida de aquellos que se animan a desafiar al coloso del continente, ubicado a 6962 metros sobre el nivel del mar.

Más allá de la aventura de escalar la montaña más importante de la región, hay una realidad de fondo, que es advertida por los expertos en la materia: la falta de preparación de los deportistas para enfrentar semejante travesía, que puede terminar en tragedia. En enero, murieron dos andinistas, un turista francés y otro de nacionalidad rusa.

Los números no dejan de llamar la atención. De acuerdo con datos oficiales a los que accedió LA NACION, se produjeron más de 160 rescates con evacuaciones aéreas desde el 1 de noviembre de 2025 hasta el 15 de febrero en el Parque Provincial Aconcagua que, en lo que va de la temporada, ha recibido a 63.716 visitantes, de los cuales solo 3000 emprendieron el ascenso, con seguro obligatorio. Asimismo, el servicio médico atendió mas de 6000 personas con consultas preventivas y asistencia en emergencias.

La Unidad Policial de Rescate de Alta Montaña (Upram) debió realizar más de 70 rescates terrestres y asistencia a andinistas en emergencia en altura. En tanto, el servicio de helicópteros concretó 163 evacuaciones aéreas, de las cuales 38, por su gravedad, requirieron la asistencia de la ambulancia del Servicio de Emergencia Coordinado (SEC).

Los visitantes fueron recibidos y atendidos por 60 guardaparques, en las 10 seccionales distribuidas en las rutas y campamentos del Parque Aconcagua.

   

Operativos aéreos

Con más de tres décadas en actividad, la Upram es una unidad especializada, encargada de la seguridad y el auxilio en el cerro más alto de América, que opera con bases en Plaza de Mulas, a 4200 metros sobre el nivel del mar, y en Nido de Cóndores, a más 5550.

En las últimas jornadas se conocieron distintas acciones del cuerpo de seguridad para recuperar a turistas en riesgo en las paredes del Aconcagua, con sorprendentes operativos aéreos. Uno de los casos derivó en una verdadera cruzada para rescatar a un andinista japonés, de 20 años, que sufrió una caída en altura, de 400 metros, en la zona de La Cueva.

La activación inmediata del protocolo de emergencia y el despliegue de la Upram permitieron que, en menos de 24 horas, se lo localizara y rescatara con vida. El piloto del helicóptero concretó la evacuación hasta el servicio médico de Plaza de Mulas, donde se estableció que había tenido un traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento y recuperación espontánea, un corte de cuero cabelludo de 10 centímetros, fractura frontal y molar, congelamiento de tercer y cuarto grado en ambas manos, posible congelamiento en los pies y fatiga extrema. Cuando el paciente pudo orientarse, fue evacuado en helicóptero hasta Horcones y trasladado en ambulancia del SEC al Hospital de Uspallata.

De acuerdo al protocolo oficial, el rescate se activa cuando la persona está con alguna complicación, a través de una patrulla de tierra o, en maniobras más complicadas, en helicóptero, para luego trasladarla hasta un lugar desde donde una aeronave la pueda trasladar.

“Esta evacuación implica el traslado aéreo de la persona desde el punto de extracción, desde donde se lo rescata hasta la asistencia médica, la ambulancia o la salida del parque si no requiere ambulancia. Evacuaciones como estas hubo 163 en lo que va de la temporada”, indicaron desde el gobierno mendocino.

Falta de experiencia en la montaña

Los especialistas no dejan de poner los ojos en el estado físico de quienes se animan al desafío de las alturas. “Viene cambiando el perfil del andinista en todo el mundo. Como hay más servicios, es más accesible. Es más turismo y menos aventura. Se ve más gente que no tiene buena preparación. Muchos buscan la foto. El Aconcagua es una montaña de guías, por eso el interés en ser parte de las expediciones”, señaló a LA NACION un experto andinista que no deja de sorprenderse por la intensa demanda para subir la montaña más alta del continente.

“Al ser una actividad costosa, se observa un aumento en el promedio de edad de los deportistas, ya que son personas con más poder adquisitivo que pueden tomarse 15 días para hacer la expedición, con un gasto promedio de 7000 dólares. De todas las dificultades de funcionamiento que tiene el Aconcagua, hay que destacar el servicio médico, con sus controles, que ataja un montón de problemas, al igual que los guías y los rescatistas. Sin dudas, hay montañistas menos preparados”, advirtió Nicolás García, andinista y periodista especializado en temas de naturaleza y prestador de servicios en la altura.

Pero enseguida buscó poner los números en contexto para desdramatizar: “Tampoco es excesiva la cantidad de rescates, teniendo en cuenta la cantidad de permisos de ascensos para la temporada, que llega a los 3000”.

Desde el Ministerio de Energía y Ambiente, señalaron a este diario que la edad no ha sido un patrón entre las personas rescatadas. “En realidad, las evacuaciones y rescates se producen principalmente por patologías como el mal agudo de montaña, edema pulmonar o falta de aclimatación. Esas son las principales causas de evacuación. Eso sí, hay que reconocer que más que falta de preparación, que normalmente todos la tienen, es falta de experiencia en la montaña”, apuntó el director de Áreas Protegidas, Iván Funes Pinter.

No obstante, el funcionario aclaró que la cantidad de evacuaciones fue similar a la de otras temporadas. “Tenemos semanas que por las condiciones de viento y baja temperatura se producen más rescates, pero en general el número está dentro del promedio de años anteriores”, completó.

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La temporada estival para subir el Aconcagua finaliza el 30 de abril, aunque el grueso de la actividad se concentra entre diciembre y febrero, cuando el clima es más seco y cálido. De igual forma, el parque se mantiene abierto para ascensos y trekking.

Las dos muertes de este año ocurrieron durante enero. El primer fallecido fue un andinista ruso de 55 años, que sufrió una descompensación y muerte súbita a unos 6800 metros de altura, muy cerca de la cumbre.

La segunda víctima fue un hombre francés de 33 años, identificado como Guillaume Ferey, que perdió la vida el 19 de enero tras desvanecerse en el sector conocido como La Canaleta, a unos 6700 metros de altura.

La aventura, en ambos casos, se transformó en una trampa. La preparación para la montaña, subrayan los expertos, jamás se puede subestimar.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/el-cambio-del-perfil-de-los-turistas-que-suben-al-aconcagua-y-una-trampa-mortal-en-la-altura-nid04032026/

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