Generales Escuchar artículo

El cine argentino en la encrucijada: apenas 12 rodajes en 2026 y un proyecto de ley que puede ser “un golpe de muerte” para el sector

“Va a ser un año complejo, muy complejo”. En el comienzo de su tercer mandato consecutivo de dos años como presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, Her...

El cine argentino en la encrucijada: apenas 12 rodajes en 2026 y un proyecto de ley que puede ser “un golpe de muerte” para el sector

“Va a ser un año complejo, muy complejo”. En el comienzo de su tercer mandato consecutivo de dos años como presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, Her...

“Va a ser un año complejo, muy complejo”. En el comienzo de su tercer mandato consecutivo de dos años como presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, Hernán Findling anticipó en una extensa charla con LA NACION la posibilidad concreta de que 2026 se terminen filmando en la Argentina no más de 10 o 12 películas.

Esto podría ocurrir, advierte Findling, si se concreta el peor escenario imaginado por el sector, el de la eliminación de los impuestos específicos que en la actualidad financian al cine. La iniciativa forma parte del texto original del proyecto de ley de reforma laboral enviado al Congreso en diciembre pasado por el gobierno de Javier Milei.

El Fondo de Fomento Cinematográfico administrado hasta ahora por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) e integra por un impuesto del 10% al valor de cada entrada de cine y la venta de DVD, y el 25% del total de lo recaudado por el Enacom a partir de un gravamen especifico a la facturación de las radios, canales y servicios de TV paga.

“Si se aprueba la ley laboral desaparece el fomento y esos fondos pasan a rentas generales. El presidente del Incaa de turno va a tener que tocar la puerta del Ministerio de Economía y decir que necesita X cantidad de plata para determinadas películas. Y allí le responderán: quiero, no quiero, te doy la mitad, te doy todo o te doy menos, ahora o dentro de seis meses. Si el Incaa está ahora desfalleciente o moribundo esto lo terminaría de matar. No tendría dinero”, señala el presidente de la Academia.

Nuestra Academia del Cine es conocida sobre todo por ser la encargada cada año de elegir qué película representará a la Argentina en las competencias por el Oscar, el Goya y otros grandes premios internacionales, y por otorgar los Premios Sur. Está integrada por representantes de todas las ramas de la actividad (actores, productores, directores, guionistas, técnicos, especialistas). Findling, productor de cine con casi tres décadas de trayectoria, es su presidente desde 2023.

“Esto es algo que ya pasó entre 1997 y 2002 –explica Findling-. Y en todo ese período el cine argentino se vino abajo. Se producían muy pocas películas. La misma situación puede repetirse si se aprueba el proyecto del oficialismo.

-¿Está preparado el cine argentino para esa contingencia?

-Se está preparando. Y está en la lucha. Conseguimos ganar tiempo hasta el 10 de febrero, cuando volverá a discutirse el proyecto. Se replantearon algunos artículos de lay ley, pero la parte que involucra al cine sigue exactamente igual. Ahora estamos yendo al Congreso y hablando senador por senador y diputado por diputado, explicándoles que lo que se le saca al cine es la nada misma, el 0,0003 del Presupuesto. Un golpe que no hace la diferencia en absolutamente nada, pero afecta a la cultura, a la industria, a las inversiones, a los puestos de trabajo.

-¿Qué imaginan si fracasa esas gestiones y llega a aprobarse el proyecto tal como el oficialismo lo envió?

-Sería un golpe casi de muerte para el cine argentino. No tenemos sistematizados como en otros países estímulos como el cash rebate o el Tax Credit, aunque algunas provincias empezaron a alentar algunas de esas medidas. Nosotros creemos que el Gobierno, con este proyecto, está librando su propia batalla cultural. Ellos piensan que como el cine, las artes audiovisuales y todo nuestro mundo no se alinearon ideológicamente, lo mejor sería acallarlos.

Lugar activo

-¿Cuál es la posición de la Academia de Cine frente a este escenario de confrontación cultural y hasta ideológica con el Gobierno?

-La situación actual llevó a la Academia a moverse a un lugar mucho más activo. Hoy somos la voz que representa a todo el sector. Dentro de la Academia están las cámaras, las fundaciones, las sociedades de gestión. Cuando empezamos había 324 miembros y ahora somos casi 700. De nuestra parte siempre va a haber diálogo con todos los sectores. Pero podemos hacerlo hasta cierto punto, no cuando se incorporan a una ley laboral medidas tributarias que no tienen nada que ver con ese tema, solo para callar al cine.

-¿Hace mucho que no tienen un contacto directo, formal o institucional con las autoridades del Incaa?

-La última vez que nos reunimos con su presidente, Carlos Pirovano, fue hace cuatro o cinco meses, antes de que se planteara el panorama actual. De nuestra parte siempre hay predisposición para conversar, pero desde aquella última reunión no tenemos una vía de diálogo formal con el Incaa.

-Imaginemos que el proyecto se aprueba en las dos cámaras y se promulga tal como lo envió el Gobierno al Congreso. ¿Qué cantidad de películas podrían filmarse en la Argentina en 2026?

-Va a ser un número equivalente a lo que pasó entre 1990 y 1994 y entre 1997 y 2001. Van a salir unas 10 o 12 películas grandes, todas surgidas de los estudios o de las plataformas de streaming. Al mismo tiempo está surgiendo algo bastante parecido a lo que pasó cuando empecé a producir, allá por el 2000: películas superindependientes hechas a pulmón. La realidad es que al argentino artista no lo frena nada ni nadie.

-Se va a seguir filmando entonces.

-Sí, pero en condiciones paupérrimas. Seguramente saldrá alguna joya, pero en un contexto que va a estar lejos de ser el ideal. Se va a hacer lo mejor que se pueda con lo poco que se tenga. Conozco amigos de mi edad que volvieron a lo que hacían 20, 30 años atrás: filmar por afuera del sistema. No es lo mejor, porque así no se fomenta un cine industrial o identitario de verdad, pero se mantiene la pulsión de filmar. Películas va a haber, pero en un sistema para nada adecuado.

-¿Podría extenderse este panorama a otras propuestas audiovisuales muy exitosas en los últimos tiempos como miniseries y otros productos híbridos estrenados en streaming?

-Es posible que en este caso no se noten tanto las falencias porque estas producciones no dependen tanto del fomento del Incaa como las películas. Para nosotros es indispensable instalar algún sistema de estímulos como el cash rebate y el Tax Credit, para que aprendamos a producir más allá del Incaa, pero con las herramientas adecuadas. Creemos necesaria cierta ayuda del Estado a través del Incaa junto con medidas de apoyo a la producción audiovisual desde las provincias.

-Este tipo de sistemas y medidas funcionan muy bien en varios países. ¿Qué impedimentos observan ustedes desde la Academia para que no puedan aplicarse todavía en la Argentina?

-Ahora que estamos en contacto directo con muchos legisladores nos damos cuenta que muchos de ellos terminan poniendo siempre al arte en el cajón de la batalla cultural. Y esto, que es muy argentino, dividir las cosas en blanco o negro, pasa aunque les hablemos de industria y de inversiones. Hay que hacer un trabajo político fuerte para sacar a las artes audiovisuales de esa lucha y hacerles entender que tienen que estar del lado del trabajo, del ingreso de divisas, de la producción que genera trabajo en varios otros rubros.

-¿Qué provincias están más avanzadas en el impulso de las medidas de fomento que ustedes están defendiendo y promoviendo?

-Córdoba y Mendoza, sobre todo. Jujuy también tiene un programa de cash rebate. Río Negro está empezando, lo mismo que Santiago del Estero, San Luis y Entre Ríos, quizás me olvido de alguna. Y la Ciudad de Buenos Aires, a través del programa de Mecenazgo. Por ahora, gracias a esta ayuda, salieron algunas películas.

-¿Y hay ya alguna opinión formada respecto de la creación de un instituto de cine propio en la provincia de Buenos Aires?

-En principio me parece siempre positivo que exista, sea donde sea, una institución dedicada al fomento y a la difusión del cine. Pero me falta adentrarme un poco más en la reglamentación específica de este organismo para ver qué ofrecen y qué piden.

-¿Cuántas productoras de cine están activas en la Argentina en este momento?

-Grandes, cuatro o cinco. Medianas, unas 20. Y el resto está en gravísimos problemas, sobre todo aquellas productoras nuevas o más chicas que están haciendo sus primeras películas. Son las que no pueden llegar a las plataformas o no tienen espalda financiera. Son la gran mayoría y realmente se están dedicando a otra cosa. Lo mismo pasa con muchos técnicos. La situación está realmente complicadísima.

-Queda poco margen entonces para hacer cine en la Argentina con la realidad actual.

-No quiero ser reiterativo, pero la realidad es que no se están haciendo en este momento películas de autor, sino las películas que pide el mercado. Está muy bien que tengamos películas impulsadas por el mercado o las plataformas, pero no pueden faltar en la Argentina las películas de autor, películas con identidad, que tengan que ver más con el lugar de nuestra cultura en el mundo.

-En 2025 se estrenaron en los cines de la Argentina 219 películas nacionales. Y al principio de la charla imaginabas un 2026 en el que solo podría ser posible rodar entre 10 y 12 títulos. ¿Hay algún número sustentable de estrenos argentinos por año?

-España es una referencia quizás no ideal, pero posible. El año pasado ellos tuvieron unos 130 estrenos, algo así como el 18% del total. Francia es el tope, con el 45%. Los españoles igual se quejan, pero llegaron a las 130. El gobierno español es socialista, pero Madrid está gobernado por el Partido Popular, más afín a las ideas de Milei, y su presidenta acaba de pasar por Buenos Aires anunciando que acaba de invertir 200 millones de euros en producción audiovisual. Entre 100 y 130 películas estrenadas por año me parece una cifra razonable también para la Argentina. No olvidemos que en España hay medidas muy fuertes de cash rebate y deducción de impuestos, más los recursos aportados por su propio instituto de cine, el ICAA.

-Parece a primera vista paradójico que la Academia haya logrado casi duplicar en los últimos cuatro años su número de miembros y a la vez enfrentar una situación en la que productoras y técnicos empiezan a pensar en dedicarse a otra cosa.

-Desde nuestro primer mandato asumimos una estrategia mucho más abarcadora, política y de impulso a la participación de todas las expresiones del sector. También trazamos una estrategia mucho más federal y ampliamos nuestra base para democratizar cada elección. Antes, nuestro contacto con las otras Academias se limitaba a los Oscar, los Goya y los Ariel en México. Ahora sumamos a casi toda América latina y Portugal, por lo que logramos que las películas argentinas ingresen en todos los premios posibles. Eso le da mucha más visibilidad al cine argentino. Y tenemos más proyectos.

-¿Por ejemplo?

-Los premios Sur crecieron exponencialmente. En 2026 se van a ver en toda América latina y en buena parte del mundo vía streaming. Vamos a premiar por primera vez a los cortometrajes en la próxima entrega. También tenemos gestiones muy avanzadas con Netflix para armar un laboratorio en el que 28 personas van a capacitarse en la elaboración de proyectos que luego serán presentados a la plataforma. Y trabajamos en un plan educativo para que el cine se convierta en una materia equivalente a la música o a las artes plásticas. La formación de audiencias es una de nuestras prioridades.

-Llamó la atención la incorporación de un asesor internacional en la comisión directiva de tu tercer mandato. Ese cargo no existía antes.

-Decidimos crearlo para fortalecer y potenciar la relación de la Academia con el mundo, otro de nuestros objetivos. Queremos ayudar a que el cine argentino pueda mostrarse en el exterior, generar interés, posibilitar ventas y ampliar las posibilidades de exhibición. Uno de los primeros logros de la incorporación de Bernardo Bergeret, referente absoluto en este tema, fue conseguir un espacio exclusivo para el cine argentino en las próximas ediciones de los festivales de Malaga y San Sebastián. Si el cine argentino circula y se ve más en el mundo llegan al país divisas, oportunidades de inversión y trabajo. Es ganancia para todos.

-¿Cómo se ve al cine argentino desde el exterior?

-Hay festivales internacionales muy importantes que vienen reconociendo que no serían hoy lo que son sin la historia, la calidad y el aporte constante del cine argentino a lo largo de los años. Ese reconocimiento sigue intacto inclusive dentro del contexto adverso que enfrentamos. Pese a que el Gobierno sigue identificando como un enemigo de su batalla cultural a todo lo que identifica al sector audiovisual, el cine argentino sigue mostrando una identidad fuerte, una mirada propia y una calidad artística valorada en todas partes. Para el mundo, nuestro cine es sinónimo de excelencia.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/el-cine-argentino-en-la-encrucijada-apenas-12-rodajes-en-2026-y-un-proyecto-de-ley-que-puede-ser-un-nid17012026/

Volver arriba