El Congreso de Perú debate la destitución de José Jerí, su séptimo presidente en 10 años
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LIMA.– El Congreso de Perú debate este martes en una sesión extraordinaria si destituye al presidente interino José Jerí, el séptimo jefe de Estado en 10 años, a quien la fiscalía investiga por dos casos de tráfico de influencias tras la revelación de encuentros clandestinos con empresarios chinos.
En el caso de que sea removido, el Congreso tendrá que elegir a un nuevo gobernante cuando faltan menos de dos meses para las elecciones presidenciales del 12 de abril en un país convulsionado en el que Jerí asumió hace poco más de cuatro meses.
Si los legisladores presentes en la reunión del Congreso prevista para el martes consiguen un voto más de la mitad de los asistentes, Jerí dejaría la presidencia y uno de los congresistas tendría que ser elegido como nuevo jefe del Congreso y, automáticamente, se convertirá en el nuevo mandatario interino. Perú tendría así un octavo mandatario en casi una década desde 2016.
Jerí, de 39 años, fue jefe del Congreso hasta que el 10 de octubre reemplazó en la presidencia a Dina Boluarte, destituida por el parlamento en un juicio político relámpago en el que se alegó su incapacidad para resolver una ola de extorsiones y asesinatos a sueldo.
Jerí enfrenta hasta siete pedidos de censura impulsados por la minoritaria oposición izquierdista y un bloque de partidos de derecha que buscan removerlo por “inconducta funcional y falta de idoneidad” para ejercer el cargo. La sesión está prevista a las 10 (12 en la Argentina ) y se prevé que se extenderá por varias horas.
Los congresistas presentaron el viernes las 78 firmas necesarias para forzar a una sesión extraordinaria en período de receso.
“Yo no he cometido ningún delito. Tengo la plena suficiencia moral para poder ejercer la presidencia de la República”, declaró Jerí en una entrevista por televisión la noche del domingo.
“No me considero muerto”, agregó y dijo, sin pruebas ni dar detalles, que existen intereses de ciertos sectores para golpear la “credibilidad” de su trabajo.
En esa entrevista, además, habló sobre su ausencia en una terapia psicológica por patología psicosexual dispuesta en enero de 2025 a la que debía asistir ante una denuncia de violación sexual en su contra cuando era legislador, que fue finalmente archivada. Según él, nunca recibió una notificación “válida” del Poder Judicial para asistir a esa cita.
“Si desde el primer momento, en lo más complicado que fue la denuncia, me allané a colaborar y a participar, resultaría ilógico e incongruente no aceptar otra recomendación, siempre que hubiera sido debidamente notificado. No puede ser que para una cosa sí colabores y para otra no colabores. Es inconsistente, e inconsistente no soy. Si hubiera llegado válidamente, habría cumplido lo que se me hubiera recomendado”, dijo al respecto.
Sobre la coyuntura política, Jerí reconoció el lunes en una actividad a puerta cerrada dentro del palacio presidencial que Perú pasaba por un “momento ciertamente complicado” y recordó que “hasta el ultimo día que esté acá en Palacio de Gobierno” mantendrá su compromiso de brindar seguridad e imparcialidad en las elecciones del 12 de abril.
La crisis detonó luego que la prensa reveló que Jerí se reunía de forma oculta con dos empresarios chinos, uno contratista estatal y el otro investigado por la fiscalía por presuntamente integrar una red de tráfico de madera.
En enero, la prensa publicó imágenes de diciembre donde Jerí, en medio del verano, vestía una capucha y llevaba un bolso antes de ingresar a una de las citas nocturnas. El mandatario afirma que se reunía con los empresarios para coordinar una festividad peruano-china, para comer comida china y comprar caramelos chinos. Pero varios legisladores no creen sus respuestas y elevaron los pedidos para removerlo del cargo.
Al mismo tiempo, Jerí está bajo investigación de la fiscalía por presunta corrupción, por los delitos de patrocinio ilegal de intereses particulares y tráfico de influencias en agravio del Estado.
Otras investigaciones de la prensa informaron que varias mujeres que se reunieron con Jerí en los últimos meses en el palacio presidencial encontraron trabajo en el Estado. Por eso, la fiscalía ha iniciado una segunda investigación contra Jerí por tráfico de influencias agravado en los casos de nueve mujeres contratadas.
Jerí recibió el apoyo del embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, quien dijo al diario local Gestión el lunes que para la estabilidad de Perú el mandatario debería seguir en el puesto. “Cambiar de presidentes seguido, en los ojos no sólo de Estados Unidos, sino del mundo, no es normal. Para traer la inversión estadounidense, la estabilidad es muy importante”, señaló.
Otra figura que apoya a Jerí es la candidata presidencial Keiko Fujimori, hija del fallecido mandatario Alberto Fujimori, quien indicó que los legisladores de su grupo político no apoyarán los pedidos de destitución.
“Tener un nuevo relevo en la presidencia -el cuarto en el actual lustro político- no resolverá nada de la profunda crisis institucional que vive el país”, dijo a la agencia AFP el analista político Augusto Álvarez.
Además, “será difícil encontrar en el Congreso actual -con evidencia de mediocridad y sospecha sólida de corrupción generalizada- un reemplazo con legitimidad política”, agregó.
Trasfondo electoralLa rapidez con la que se tramita la censura ha sido relacionada con la campaña electoral, que registra un récord de más de 30 candidatos presidenciales.
“Los partidos que apresuran la destitución lo hacen porque creen que eso podría ayudarlos a obtener más votos en la elección del 12 de abril”, recalcó Alvarez, director del medio digital A3R.net.
El candidato presidencial de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, quien encabeza las encuestas, ha sido el más enfático en reclamar la renuncia de Jerí.
López Aliaga, simpatizante del presidente Donald Trump, ha señalado que “Jerí es operador de decenas de grupos chinos que entran a Palacio en masa”.
Luego de un inicio rutilante con una aprobación de casi 60% en los sondeos debido al impulso que dio a la lucha contra el crimen organizado, la popularidad de Jerí cayó a 37% en febrero.
Uno de los principales pedidos para Jerí fue liderar la lucha contra la delincuencia y pedir la derogatoria de un conjunto de leyes que debilitan la lucha contra el crimen organizado. Al menos seis de esas leyes fueron aprobadas en el pasado con el apoyo de Jerí cuando era legislador desde 2021. Nada de eso ha ocurrido.
Agencias AFP y AP