El conmovedor relato de Luz Cipriota sobre su embarazo y el parto de sus gemelas: “Nos salvaron la vida a las tres”
Luz Cipriota habla con LA NACION desde Madrid (España), adonde se mudó hace siete años en busca de nuevos horizontes en su carrera profesional. Allí, además, encontró el amor y formó una fam...
Luz Cipriota habla con LA NACION desde Madrid (España), adonde se mudó hace siete años en busca de nuevos horizontes en su carrera profesional. Allí, además, encontró el amor y formó una familia: está en pareja con el director y guionista David Serrano, hace cuatro años fue mamá de Lorenzo y siete meses atrás sorprendió al anunciar públicamente el nacimiento de las gemelas Ángela y Aurora.
“Me cuesta un poco porque en las entrevistas siempre me enfoqué en mi trabajo y pocas veces hablo de mi vida personal, por eso también sorprendí al contar que tuve gemelas”, aclara la actriz argentina de 40 años ante la consulta sobre por qué tardó tanto en contar sobre su embarazo.
Con el correr de la entrevista que dio a este medio, se irá explayando y explicará por qué decidió mantenerlo en reserva, al menos fuera de las redes sociales. Su vida en España no cambió: por caso, siguió trabajando hasta días antes de dar a luz a sus hijas. Pero junto a su marido, el director y guionista David Serrano, decidieron no contar públicamente la noticia porque se trató de un embarazo de riesgo. Y buscaban transitarlo de manera tranquila.
Felicidad por partida doble y un diagnóstico inquietanteCipriota cuenta que cuando con Serrano decidieron agrandar la familia, les costó un poco más que cuando buscaron a Lorenzo. “Hasta que logramos el positivo y estábamos felices de la vida”, continúa quien relatará en detalle cómo transitó el embarazo. “En la primera ecografía el médico nos dijo que no lo veía claro, que no nos hagamos mucha ilusión y que volviéramos a la siguiente semana. El bajón fue bastante. Esa semana empecé a vomitar sin parar, algo que ya me había pasado en el embarazo de Lorenzo: muchos vómitos, mareos, estuve cinco meses sin poder levantarme de la cama”.
Cuando consultó, el profesional le respondió que podía ser un cuadro de gastroenteritis. Pero ella sentía lo mismo que la vez anterior. “Bueno, vamos a ver...”, insistía el médico. “No nos quería ilusionar —recuerda ella—. Así que a la semana siguiente fuimos a verlo habiendo procesado que casi no era, así que lo íbamos a seguir intentando”.
Al momento de hacerse el control, el médico no solo le confirmó que estaba todo bien, que el embarazo seguía adelante, sino que les dio la noticia que incluso lo terminó sorprendiendo a él. “Acá veo el corazón”, les dijo mientras hacía la ecografía. “Respiramos todos”, se sincera la actriz. “Y aquí veo el otro corazón”, continuó el hombre. “¿Qué? ¿Cómo?”, preguntó ella mientras su tez cambiaba de color. “Me puse pálida y el médico se puso más pálido. No terminó de hablar de la alegría de tener gemelas, que nos dijo: ‘Esto puede ser complicado’. Y nos llamó a su escritorio”.
“Tengo que contarles cómo es esta situación y todos los riesgos que corren. Esto puede ser complicado. Lo vamos a tener que ir viendo porque depende si comparten placenta o si comparten bolsa, los riesgos pueden ser mayores. Y yo te diría que por ahora no te hagas la idea de que vas a tener dos”. Las palabras de aquel profesional todavía resuenan en la cabeza de Cipriota, que hoy tiene a sus dos hijas en brazos. “A veces los modos de los médicos te condicionan. Salimos con la cabeza explotada porque no sabíamos si íbamos a tener dos, uno, ninguno o siameses. Porque nos empezó a hablar de una cantidad de cosas que nos explotó la cabeza”, reflexiona la actriz y explica que eso los motivó a contar lo justo y necesario sobre su embarazo. “Ni yo misma podía creer lo que estaba viviendo”.
A partir de entonces, se tomó la situación con mucha precaución. “En cada ecografía había que certificar que los dos fetos estuvieran creciendo bien y que no hubiera complicaciones. Más allá de que una vez más estuve cinco meses en cama vomitando, exactamente igual que en mi primer embarazo, pero ahora peor porque te decían que siendo dos los síntomas son el doble. Entonces, a partir de ahí decidimos no contar nada públicamente y llevar el proceso y la evolución del embarazo de una manera superreservada”.
Cada ecografía que se hacía y que estaba todo bien “era un logro”. Antes de cada control, Cipriota y Serrano llegaban con mucha tensión y nervios lógicos. Recién se tranquilizaban cuando escuchaban ambos corazones y les aseguraban que ambas estaban bien. “Fue duro a nivel emocional. Mucho más que el físico, que estaba para atrás”, admite quien se destacó en las últimas tres temporadas de la serie española Élite.
Ángela y Aurora compartieron placenta, “por eso las posibilidades de riesgo eran bastantes” –detalla la actriz a LA NACION–; se llama transfusión feto-fetal, que es cuando, de alguna manera, todo el alimento se lo lleva más un bebé que el otro. Mis hijas estuvieron ahí en el límite, entonces no sabían si las tenían que operar dentro del útero. Pasamos por todas las situaciones habidas y por haber, pero seguimos adelante”, continúa en su relato quien en España trabajó en la obra Parque Lezama, de Juan José Campanella.
Hasta que en determinado momento, su médica, la doctora Virginia Ortega –a quien la actriz define “como una crack”–, le comentó que si veía algo que no la convencía, prefería programar una cesárea. Así las cosas, en la semana 34 del embarazo, la profesional vio que una de las gemelas no estaba creciendo lo suficiente, así que indicó hacer una cirugía y que nacieran las bebas. “Era mejor que estén fuera y alimentarlas por fuera, en lugar de seguir estirando el embarazo con tanta incertidumbre”, recuerda la actriz que dio a luz a sus hijas el 20 de junio de 2025.
Otra felicidad absoluta, y otra vez el miedoLas bebas nacieron con un minuto de diferencia y salieron del quirófano acompañadas por su padre, como estaba previsto, directo a la sala de neonatología, tal como les habían adelantado, ya que eran prematuras. “Pensé que me cerraban a mí y se terminaba la cuestión”, sigue Cipriota. Pero no fue tan así.
La actriz de repente se sintió dentro de una serie de médicos, en una de esas escenas en las que todo sucede muy rápido. Comenzaron a hablar entre los profesionales que estaban dentro del quirófano, le dijeron que se quedara tranquila, le colocaron una inyección y la cambiaron de camilla. “Ahora te explicamos”, llegaron a decirle en medio de esa revolución.
“Lo que pasaba era que mi útero no se contraía. Evidentemente, después de las cesáreas, el útero se debe contraer y así poder cerrar para que no te desangres y en mi caso no estaba pasando. Y tuvieron que hacer un procedimiento extra para lograr que no me desangre”, explica quien terminó en la sala de terapia intensiva luego de que la cirugía se extendiera una hora más de lo común.
View this post on InstagramSostiene que “la situación fue delicada” y que llegó a decirle a su marido que verdaderamente sintió miedo: “Creo que no salgo de esta”, pensó mientras estaba en la camilla. Y lo que más sufrió en aquel entonces fue no poder ver a sus hijas hasta el día siguiente. “Fue muy raro y muy duro porque cuando creíamos que nacían y se acababa la pesadilla, de repente la vimos todo bastante oscura”, describe.
“Confié siempre ciegamente en la médica y creo que esa mujer realmente nos salvó la vida, en tomar las decisiones a tiempo y en hacer lo que había que hacer. Al día de hoy lo cuento y todavía no caigo de todas las que pasamos”, agrega quien además había tenido diabetes gestacional durante el embarazo: “Fue todo muy complicado”.
“Pero habíamos llegado hasta ahí. Solo soñaba con verlas a las dos. Eso sucedió”, dice con alivio la actriz que por fin tenía la familia que anhelaba junto a su marido.
Ella se recuperó de manera normal y recibió el alta médica. Las gemelas, en tanto, estuvieron en neonatología las siguientes tres semanas hasta que llegaron al peso indicado por los médicos y recibieron el alta. Mientras tanto, la pareja se convirtió en “un gran equipo” para poder estar con sus hijas en el centro médico, pero también en su casa con Lorenzo, quien además estaba ansioso por conocer a sus hermanitas. Primero, las veía a través del celular de sus padres, con videos que ellos grababan. “No lo dejaban entrar a Neo y las hubiera podido ver por una ventana, pero no queríamos que tuviera la imagen de ellas cableadas”. Así que las conoció cuando fueron a su casa.
View this post on Instagram¿Cómo manejó la situación? “Como un campeón”, celebra la actriz, orgullosa de su hijo mayor. “Cuando nacieron, le explotó un poco la cabeza porque de repente mamá no tenía más panza, pero las nenas no estaban. Y cuando las nenas recibieron el alta, las recibió con mucho amor. Al día de hoy, siete meses después, es tan dulce ver cómo las saluda, cómo juega con ellas. No lo enganché en una de celos. Estamos muy impresionados y eso nos da tranquilidad dentro del caos”, reflexiona la actriz que tuvo una participación en la serie Las chicas del cable.
“Si bien es verdad que está más mamero y más intenso conmigo porque, claro, ya no tiene el cien por ciento de mi atención, como solía tener, nunca se las agarra con las hermanas. No identifica esa necesidad con que ellas dos vinieron a sacarle ningún lugar. Eso es hermoso y creo que también tiene que ver con cómo lo manejamos nosotros”, agrega quien agradece la red de contención que tiene a su alrededor y que la ayuda con su familia: su hermana vive en Madrid, su madre viajó de visita cuando nacieron las gemelas y ahora volvió para quedarse un mes. Y los pilares para ella, sus suegros: él, además es médico, así que la acompañó desde otro lado, pero también celebra que estén “al pie del cañón” con ellos.
Por su parte, cuenta que también tuvo complicaciones en el parto de su primer hijo. “Evidentemente, los embarazos y los partos no son mi gracia. Para mí, los embarazos y los partos fueron una pesadilla. No me arriesgaría jamás a tener otro hijo porque es poner el cuerpo y realmente arriesgar mi vida. Hoy en día los veo y todo vale la pena. Cada minuto, pero miro para atrás y fue todo muy riesgoso”, reflexiona.
Su presente, entre la maternidad y el trabajo View this post on Instagram“Al día de hoy mi vida es un caos —se sincera entre risas—. Es mucho pasar de uno a tres hijos. Es un montón. Yo soy una persona a la que particularmente le gustan los niños y los bebés, pero estoy completamente desbordada. Supongo que cualquier pareja que tiene más de un hijo al mismo tiempo se ve desbordada. Uno quiere seguir su vida como era antes y la verdad es que no. Y ahora la prioridad, obviamente, la tienen mis hijos. Así que repartiéndome para también profesionalmente seguir teniendo ese espacio, para ser la Luz actriz, la Luz que se sube a un escenario”, remarca quien en febrero comienza a ensayar para un musical.
Asegura que dicho proyecto la tiene muy entusiasmada: “Significa también recuperar ese espacio. Lo necesito. Ante todo soy actriz. Me gusta actuar, bailar. Y me tiene muy ilusionada escaparme ratitos de la maternidad y la docencia para reencontrarme con la Luz actriz. Así que estoy en esa: sobreviviendo, con la felicidad inmensa de saber que todo salió bien, y que ahora hay que acomodarse, reinventarse. Creo que la vida me está obligando una vez más a reinventarme. ¿Y qué mejor? Porque ya me aburro de mí misma”.
Cuando habla de la docencia se refiere al rol de directora artística que ocupa en dos escuelas de arte: una en la Argentina y otra en Madrid. SOM Academy depende de la productora SOM, la más importante de musicales en España, y tiene casi mil alumnos. “Es como un hijo más”, dice sobre la institución que cumple seis años y que cuenta con la licenciatura y también tiene clases para niños y adolescentes.
“Es a lo que dedico todo mi profesionalismo, desde que me levanto hasta que me voy a dormir. Todo el tiempo estoy pensando cómo puedo mejorar, cómo sería la escuela en la que me hubiera gustado formarme a mí. Diseñar ese lugar de contención, de inspiración para nuevos artistas. En España hay mucho talento, la industria musical está creciendo muchísimo y también hay muchísimo interés en los jóvenes que buscan formarse. Tenemos alumnos que vuelan; es muy emocionante verlos tan preparados. Me da orgullo porque es mucho trabajo, mucha dedicación. Es el lugar en el que a mí me hubiera gustado formarme”, resalta quien en la Argentina también hizo cine y televisión.
Además, tiene una socia en la Argentina con quien lleva la dirección artística de la escuela de artistas We Follow, que es para niños y adolescentes y está ubicada en Vicente López. “También me da orgullo saber que de alguna manera estoy aportando a la formación de talento de mi país. Al final uno se va, pero el corazón se queda en la Argentina. Sin duda. Y sobre todo devolver un poco toda la formación que recibí, que fue mucha”, dice al respecto quien no descarta la posibilidad de trabajar en Argentina.
View this post on Instagram La Argentina y un regreso pendienteDesde que se instaló en Madrid, la actriz recibió propuestas para trabajar en su país y en su momento no pudo aceptarlas por la logística de la vida que tiene formada allí. “Siempre hay que evaluar muchas cosas: Lorenzo va al colegio; yo tengo un trabajo acá, que es un compromiso con la escuela. Siempre está la posibilidad de que me surja trabajo y está superhablado con David de irnos una temporada a la Argentina, si el trabajo que surge vale la pena y tengo ganas de hacerlo”, dice quien conoció a su pareja en Buenos Aires en 2013 cuando protagonizó el musical Más de 100 mentiras –con dirección de Serrano–, aunque recién comenzaron su relación cuando ella viajó a España por otros proyectos.
“Él se dedica a esto y entiende perfecto que a veces los trabajos son unos meses y que quizás es un caos ese tiempo, pero es la posibilidad de poder hacerlo. Y en ese sentido tengo apoyo de su parte. Al final somos un equipo y las decisiones artísticas y dónde vamos a estar las tenemos que tomar conjuntamente. Además, ahora somos padres de tres”, sostiene y aclara que su hijo tiene nacionalidad argentina y que está tramitando la de sus hijas.
View this post on Instagram“Me haría muchísima ilusión trabajar en la Argentina y reencontrarme con mi gente”, agrega quien suele viajar hasta estas tierras para pasar Navidad en familia, pero que el año pasado no pudo viajar porque sus hijas eran muy chiquitas. “Tenemos ganas de acomodarnos y poder ir cuanto antes. Me parte el corazón que mis mejores amigas de allá todavía no conozcan a las bebas. Todo es parte de emigrar, de estar con un océano de por medio de la mayoría de tu familia, de tus mejores amigos de toda la vida. Sueño con ese día, de ir y compartir con toda la gente que está allá. Pero hoy es lo que toca. Es difícil reinventarse en otro continente. Es una decisión de la cual no me arrepiento, pero mi corazón siempre va a estar dividido. Esa es una realidad”, concluye.