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El descubrimiento de 2010 que desató la tensión por el petróleo de Malvinas

Fue en mayo de 2010. La británica Rockhopper Exploration perforó el pozo 14/10-2 en el Atlántico Sur, en aguas de 400 metros y hasta una profundidad de 2700 metros, y encontró un abanico submar...

El descubrimiento de 2010 que desató la tensión por el petróleo de Malvinas

Fue en mayo de 2010. La británica Rockhopper Exploration perforó el pozo 14/10-2 en el Atlántico Sur, en aguas de 400 metros y hasta una profundidad de 2700 metros, y encontró un abanico submar...

Fue en mayo de 2010. La británica Rockhopper Exploration perforó el pozo 14/10-2 en el Atlántico Sur, en aguas de 400 metros y hasta una profundidad de 2700 metros, y encontró un abanico submarino con varias capas productoras. El ensayo duró apenas 18 horas y arrojó una producción estimada de 2000 barriles diarios de petróleo de 27 a 28 grados API, parafínico. Alcanzó para determinar que el yacimiento podía ser comercial. Ese pozo, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las islas Malvinas, es el origen de Sea Lion, el proyecto que hoy está en el centro de la escalada por la soberanía entre la Argentina y el Reino Unido.

Anoche, el presidente Javier Milei anunció en cadena nacional un recrudecimiento de las sanciones a las empresas extranjeras que operen en las islas y la construcción de una base naval en Tierra del Fuego. “Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho”, remarcó, y agregó: “Vamos a desplegar todas las herramientas del Estado, diplomáticas, económicas, judiciales y legales para disuadir a los actores estatales y no estatales que violenten nuestra soberanía”. El discurso llegó después de que el presidente estadounidense Donald Trump dijera en dos oportunidades distintas esta semana que Washington podría reconsiderar su postura históricamente neutral sobre la soberanía de las islas.

Horas más tarde, las dos compañías detrás de Sea Lion —Rockhopper y la israelí Navitas Petroleum, operadora del proyecto— respondieron con un comunicado en el que aseguraron que trabajan en la zona con todos los permisos necesarios. “La sociedad opera en virtud de licencias petroleras válidas, otorgadas legalmente por el gobierno de las islas, un territorio británico de ultramar autónomo, y con el pleno y continuo apoyo del gobierno del Reino Unido”, indicaron.

Ambas empresas consideraron además que “los recientes acontecimientos” no tendrán “un efecto significativo en las actividades de desarrollo del proyecto, incluido el calendario para su finalización”. El texto fue presentado por Navitas ante la Bolsa de Valores de Tel Aviv y publicado en el sistema oficial de información para inversores, y reproducido por Rockhopper mediante un anuncio regulatorio al mercado de Londres, donde la británica indicó que tomaba nota de las informaciones sobre Malvinas y transcribió los principales párrafos. El mercado, sin embargo, reaccionó distinto: este viernes por la mañana las acciones de Rockhopper cayeron 6,3% en la Bolsa de Londres.

De un ensayo a US$1800 millones

El salto del descubrimiento al desarrollo tardó una década y media, y cambió de dueño en el camino. Navitas adquirió el 65% de la participación y a fines de 2025 aprobó, junto a Rockhopper —que conserva el 35% restante—, la decisión final de inversión (FID, por sus siglas en inglés) por US$1800 millones para la Etapa 1 de Sea Lion.

La compañía israelí es joven. Fue creada en 2018 y cotiza en la Bolsa de Tel Aviv. Su producción y sus ingresos provienen principalmente del 49% que tiene en Shenandoah, un yacimiento offshore de aguas profundas en el Golfo de México que a fines de 2025 produjo 60.000 barriles diarios netos para Navitas. El 51% restante y la operación pertenecen a Beacon Offshore Energy, propiedad del fondo de inversión Blackstone y de HEQ Deepwater —de Quantum Capital Group y Houston Energy—, una participación que hoy está en proceso de venta. Con una capitalización bursátil de US$5050 millones, Navitas tiene una solidez financiera y un flujo de fondos que le permiten incluso financiar parcialmente el 35% de Rockhopper.

En enero de 2026, ya con el FID aprobado, le compró a la canadiense JHI Associates el 65% del bloque exploratorio PL-001, con recursos prospectivos por 3000 millones de barriles equivalentes de petróleo. JHI, una empresa en reestructuración financiera que cotiza en Toronto y en el AIM de Londres, fue adquirida en marzo en acciones por Eco (Atlantic) Oil & Gas por entre £40 millones y £50 millones. La capitalización de Eco (Atlantic) ronda hoy los £195 millones. El salto de valor tras el FID de Sea Lion es una señal de cómo leyó el mercado el proyecto.

La ingeniería del proyecto ya está en marcha. La unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) fue contratada para la primera fase, con el objetivo de producir 50.000 barriles diarios a partir de 11 pozos que se perforarán este año y a comienzos de 2027, con una plataforma contratada a Noble Corporation, la misma que perforó los pozos del yacimiento Fénix, en Tierra del Fuego, en 2024 y 2025. Navitas construye además una base y un muelle para servicios de apoyo offshore en Puerto Argentino.

La producción inicial está prevista para el primer trimestre de 2028, aunque en el sector no descartan que el cronograma se estire algunos meses. Para entonces, un pozo perforado en 18 horas hace 15 años habrá terminado de convertirse en el principal punto de fricción económica del histórico conflicto de soberanía por las islas.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/el-descubrimiento-de-2010-que-desato-la-tension-por-el-petroleo-de-malvinas-nid04092026/

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