El diseñador industrial que transformó la curiosidad en luz
Cuando era chiquito se la pasaba desarmando objetos. Si tenían motores, mejor. Como un mini cirujano, inspeccionaba el funcionamiento de los autitos y craneaba dónde los podía reutilizar. “Sie...
Cuando era chiquito se la pasaba desarmando objetos. Si tenían motores, mejor. Como un mini cirujano, inspeccionaba el funcionamiento de los autitos y craneaba dónde los podía reutilizar. “Siempre me interesó el cómo se hace. Entender esos procesos fue clave, desde la infancia”. Hoy, con 34 años, el diseñador industrial Ignacio Noel le agradece a su familia por las piezas, autopartes, tuercas y engranajes que dejó sueltos.
El autor de luminarias premiadas en el país y en el exterior está al frente del estudio Iwish, con local en Acassuso. El espacio vidriado que celebra la luz natural y potencia la iluminación de autor, es un búnker creativo. Allí se despliega un catálogo de materiales de descarte que van desde maderas a piezas de mármol, soluciones disruptivas y luminarias lúdicas: en Iwish el usuario está en el centro de la escena.
Prender y apagar la luz no es una opción automática o simple para Noel, cuyas piezas se ven hasta fines de agosto en la muestra de Fundación Cassará (Av. de Mayo 1190), pasaron por la feria MAPA y también, por las semanas de diseño de Milán y París. “Me interesa explorar la relación entre la luz, los materiales y las interacciones con el usuario. Porque así soy yo, trato de divertirme y complejizar algo tan básico como encender la luz”, plantea. Y explica: “La luz es mucho más que activar o desactivar un interruptor. Tiene intensidades y temperaturas a lo largo del día, es cambiante, está en permanente transformación”, completa.
Orbita fue la pieza que protagonizó el SaloneSatellite de Milán en 2025. La luminaria que acompaña el ritmo circadiano obtuvo el A’ Design Award Gold Winner (Italia) y el Best of the Year de uN Design Awards (Estados Unidos). La pieza, desarrollada en colaboración con Arpa Industriale, fue licenciada para su fabricación y distribución internacional.
“La empresa Carpi nos dio el material, de nombre fénix. El diseño está inspirado en los movimientos orbitales y el ritmo circadiano del sol, para integrar un sistema de rotación infinita que permite ajustes intuitivos y precisos tanto en la dirección como en la intensidad de la luz. Al sujetar el aro central con una mano y girar la pantalla con la otra, el usuario puede modificar suavemente la intensidad, creando efectos que van desde una luz ambiental tenue hasta una iluminación más enfocada”.
Ese mismo año participó en Paris Design Week con Vínculo, una luminaria interactiva que sí o sí necesita que las personas se involucren con su funcionamiento. La pieza escultórica que combina mármol natural translúcido y latón pulido no se enciende con perilla, sino cuando el usuario conecta un neón LED flexible envuelto en textil a cualquiera de sus puntos de contacto. En ese momento, el mármol se ilumina desde el interior, revelando sus vetas y creando un resplandor cálido.
Esta dimensión lúdica también la aplicó en una pantalla con forma de flor, cuyo tallo, también flexible, permite cambiar la dirección de la luz. “le busco la vuelta al diseño”, dice Noel sobre su dinámica creativa. Esa vuelta también incluye un formato colaborativo que profundiza cada vez que tiene la oportunidad. Junto a diseñadores de Trazo Cero, el colectivo de diseño argentino que nació en París y se proyectó como plataforma emergente, Noel desarrolló piezas únicas. Orbita, junto a Ignacio Martínez Todeschini, de Bilu. También, Scarto, una suerte de araña realizada a partir del descarte y la reutilización de mármol. Con las firmas Oblumo y Fiumine, en tanto, suelen realizar activaciones y presentaciones de productos. Lejos de competir, se potencian, comparten proveedores y promueven soluciones de diseño que luego se transforman en piezas de autor coleccionables.
Noel asume que siempre fue inquieto. “Muy curioso, no me puedo quedar sin entender cómo funcionan las cosas”, subraya el autor de sistemas de iluminación que brillan en museos, teatros, hoteles, residencias y espacios culturales. Dos salas en el Centro Cultural Borges, la fachada y el restaurante del Hotel Alvear, la araña monumental del restaurante concert Albur, escenografías para TV (Masterchef Celebrity) y la marquesina del Teatro Premier, en calle Corrientes, son algunos de los proyectos que llevan su impronta.
Los inicios, sin embargo, fueron a pulmón. “Una pasantía en la Universidad Di Tella y un trabajo en una empresa que no me dejaba mucho resto. Hasta que me casé y con Belén armamos las guirnaldas de luces para la fiesta. En ese momento no había en el mercado. Las empecé a producir y se vendieron muy bien”.
Las guirnaldas fueron el puntapié inicial, pero a Ignacio no le alcanzaba. “Quería sumar más productos, por eso visitaba talleres, fábricas, metalúrgicas. Descubrí un mundo que me explotó la cabeza. Preguntaba todo, me la pasaba horas aprendiendo procesos. Almorzaba con los operarios, me acerqué a los oficios todo lo que pude. Y fue clave”, destaca el diseñador que, en 2025, recibió en París una visita muy particular.
“Estaba junto a otros diseñadores de Trazo Cero en la muestra en el distrito Factory cuando entró Mathieu Lehanneur a nuestro stand. Quedó fascinado con el sistema interactivo de Vínculo”, comenta sobre el cruce con el emblemático diseñador francés, autor de la antorcha de los Juegos Olímpicos de París, entre otros.
“La investigación de materiales y su aplicación en desarrollos de iluminación es lo que me apasiona”, cierra Ignacio Noel, uno de los integrantes de la nueva generación de diseñadores argentinos.