El fin de semana perfecto para Franco Colapinto: 7° en Madrid, pese a que Gasly casi le hizo perder una posición
MADRID.- Hay cuadros que se construyen pincelada a pincelada, con trazos seguros, de variados colores. Con inspiración, pero también determinación y una idea clara de lo que un pintor quiere. Y ...
MADRID.- Hay cuadros que se construyen pincelada a pincelada, con trazos seguros, de variados colores. Con inspiración, pero también determinación y una idea clara de lo que un pintor quiere. Y en el automovilismo, los grandes corredores son capaces de hacer eso para entregar al final una obra que sacude positivamente los espíritus de quienes lo observan.
Eso hizo Franco Colapinto este domingo, para pasar de la novena posición de largada a la séptima final, en un Gran Premio en que la simple enumeración de posiciones no basta para enmarcar la verdadera calidad del carrerón que se mandó en “Madring”, a lo largo del Gran Premio de España.
Un pintor a toda velocidadDe la emotiva clasificación del sábado, con una vuelta de leyenda y un susto en la curva Monumental, pasó en la carrera principal no solo a derrotar a los equipos rivales directos de Alpine, Racing Bulls y Audi, sino que, además, se dio el lujo de mantener a raya durante 13 vueltas a un McLaren, coche campeón del mundo, conducido por quien era el año pasado uno de los candidatos al título, Oscar Piastri.
Colapinto tuvo pinceladas de varios estilos en la construcción de este resultado que le da valiosos seis puntos para él y el equipo. Las hubo gruesas y resistentes en las últimas 13 vueltas, aguantando al McLaren de Oscar Piastri, y las hubo finas, alargadas y extendidas cuando el siempre rápido Arvid Lindblad (Racing Bulls) lo presionaba desde detrás. Incluso un breve incidente en el que perdió tiempo por culpa de su compañero Pierre Gasly podía olvidarse en una jornada muy positiva.
El ganador, Kimi Antonelli, superando a punto ritmo a Max Verstappen y dejando a Lando Norris, que tenía la pole, cerrando el podio, tuvo su historia. Pero Franco agarró su paleta desde el primer momento y entregó otra de sus mejores carreras, que tiene una historia. Una que vale la pena contar porque, si bien no saltaron muchas chispas en las zonas reviradas del trazado de 5.400 metros (salvo contadas excepciones), nos deja un manual de cómo se construye una carrera bien hecha.
El sol de MadridA la entrada de la amplia calle de los hospitalities, con un ancho de hasta 3 veces el habitual, invitados VIP, funcionarios, algunos periodistas y muchos fotógrafos de la prensa local esperaban por sus presas. Llegaron un par de toreros y dos señoritas con ajustados pantalones negros, campera del mismo color y sombreros como los utilizados por el protagonista de la serie “El Zorro”. Difícil sospechar que eran las DJ de la animación previa a la largada. El toque local lo daban un par de parejas de “chulapos” y “chulapas”, personajes típicos de los barrios populares de Madrid de comienzos del siglo XX.
Cuando Franco salió conduciendo su monopatín rumbo al garage de Alpine, unos visitantes argentinos deslizaban que habían tenido una reunión con directivos de la FOM y Liberty, los dueños tanto de MotoGP como de la Fórmula 1. Por el momento debía alcanzar con esta frase: “Ha sido una reunión fructífera. Podemos seguir adelante. Las puertas están abiertas”.
La doble estrategia de AlpineFranco largó muy bien, como acostumbra, y avanzaba dos posiciones en los primeros momentos, pero cuando se produjo un coche de seguridad virtual debido al abandono del Aston Martin de Lance Stroll, Alpine jugó a una doble estrategia: Franco paró, dejó el calzado medio y puso duros hasta el final. A Gasly, que calzaba duros y estaba en la 12ª posición, se le ordenó seguir todo lo posible esperando otro coche de seguridad. Para él hubiese sido contraproducente ceder posiciones de pista en un circuito donde es muy difícil adelantar.
A lo largo de la carrera, en la que los participantes se encolumnaron en una fila india en la que casi nada sucedía, Franco aguantó magistralmente la presión del Racing Bulls de Arvid Lindblad. Su ritmo fue demoledor y se alejó hasta 14 segundos del inglés al final.
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— BWT Alpine Formula One Team (@AlpineF1Team) September 13, 2026Gabriel Bortoleto, que no había parado con su Audi, se defendió como pudo de Franco desde la vuelta 13 hasta la 44, cuando tuvo que detenerse. En algún momento Franco le había lanzado una estocada para pasarlo que, milagrosamente, no llegó a un contacto.
Paciencia le hacía falta al argentino. Quedaba entonces Colapinto en la 8ª posición, con Liam Lawson en la séptima y Gasly en la sexta, por delante. Arvid Lindblad, con el Racing Bulls en la novena, se lanzaba a la persecución. Franco aceptó la presión haciéndole “la goma”, es decir, le dejaba acercarse para luego alejarse, manejando una ventaja oscilante entre 0,9 y 2 segundos.
Oscar, el acosadorSe iba a agotar el joven novato inglés. Desde atrás, como podía, avanzaba con su McLaren Oscar Piastri, quien, al cambiar neumáticos en la 42ª vuelta, había quedado 10º. La superioridad de su McLaren, aunque algo disminuida con un deflector del alerón delantero averiado, le permitió pasar a Lindblad, pero se atascó al llegar a Colapinto. Este cortó cualquier avance y, pasando la vuelta 50, llegaba a alejarse casi 4 segundos.
Fue entrando en la 54ª ronda, cuando Franco marchaba octavo a 6 segundos de Liam Lawson en la séptima posición, y con Franco en la octava a 6 segundos del Racing Bulls, cuando llega la orden a Pierre: “Box, box”. Así, Lawson pasó a Gasly, y transitó la vuelta 55 cuando, con su coche hasta tres segundos más lento que el de Franco, el francés le hizo perder hasta 2,5 segundos de tiempo al argentino. Franco se desesperó porque, por detrás, se acercaba Piastri. Protestaba por la radio Colapinto: “Cambiemos (posiciones)”, pedía.
Stronger together 👊 pic.twitter.com/VXkbEHcqpJ
— BWT Alpine Formula One Team (@AlpineF1Team) September 13, 2026El equipo no le había dado orden alguna a Pierre de que se apartara. Por otra parte, Gasly quería hacer esa vuelta lo más rápido posible para minimizar el daño de retroceder posiciones al montar neumáticos blandos para la última vuelta. Desde el box, Stuart Barlow trataba de calmar a Franco. En cuanto tuvo el camino libre, Colapinto fue, en las dos últimas vueltas, dos segundos más rápido que Piastri. El neozelandés no tenía resto.
Alpine podría haberle dicho a Gasly que levantara para dejar pasar a Franco. No le habría perjudicado en posición alguna, porque iba a terminar en la 12ª posición, 6 segundos por detrás de Esteban Ocon (Haas) y 7 por delante de Gabriel Bortoleto.
Franco llegaba en la séptima posición y festejaba manejando lentamente ante tribunas donde había muchos aficionados argentinos con la albiceleste. Terminaba por octava vez en el año entre los mejores 10. Y es mucho, si se tiene en cuenta que, en cualquiera de sus variantes, esta temporada el Alpine A526 solo puede aspirar, en condiciones normales, a situarse desde la novena posición hacia atrás, y mejorar eso si algún piloto o auto de los equipos líderes falla. Como sucedió esta vez con Oscar Piastri y su McLaren.
Queda para las interpretaciones personales esa pérdida de tiempo que Gasly le ocasionó. Tras la ansiedad momentánea vivida en su coche, Franco estaba mucho más tranquilo y no mencionaba, ante la prensa escrita internacional ni ante las cámaras de ESPN, el episodio. Se quedaba, en todo caso, con lo positivo que le dio la jornada.
Se refería así a su carrera: “Está dentro de las mejores que hice. Ayer fue muy bueno también. Hoy hicimos una buena carrera. Fue limpia, estoy contento con todo lo que hice”. También mencionó la bandera que le alcanzaron: “Contento de poder llevarla. La tribuna estaba llena. Me llena de orgullo que haya tantos. Es súper especial, feliz de que haya sido acá”. Con su progreso y determinación, habrá muchos otros escenarios en los que la agitará.
El domingo de Colapinto