El Gobierno recortó $59.600 millones a las Fuerzas Armadas, que tiene a su obra social casi paralizada
En medio de la grave crisis que mantiene casi paralizada...
En medio de la grave crisis que mantiene casi paralizada la obra social de los militares y cuando se espera para diciembre la llegada del segundo lote de seis aviones de combate F-16, las Fuerzas Armadas no pudieron evitar un recorte presupuestario que en los primeros cálculos llega a $59.600 millones. Así se desprende del ajuste dispuesto por el Poder Ejecutivo, a través de la Decisión Administrativa 20/2026, que rebanó un total de $2,5 billones de las cuentas del Estado.
“El recorte se distribuyó en distintos proyectos para afectarlos en forma mínima y no detener, ni postergar ninguno”, explicaron a LA NACION voceros de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, se estima que tendrá un fuerte impacto en las partidas que se habían previsto para mejorar el equipamiento militar, entre otras previsiones.
Tanto en las propias fuerzas como en el Ministerio de Defensa, cuyo titular es el militar en actividad Carlos Alberto Presti, se mostraron remisos a dar precisiones. Pero fuentes consultadas por LA NACION, a partir de los números incluidos en la decisión administrativa que dispuso los recortes, revelaron que los ajustes serán de $12.600 millones en el Ejército, $27.040 millones en la Armada, $16.500 millones en la Fuerza Aérea y $3762 millones en el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
Las planillas de la decisión administrativa, que en 588 páginas recorren las dependencias del Estado, indican que el Ejército se verá privado de $6659 millones para maquinarias y equipos de producción, $3000 millones para partidas de transporte y otros $2700 millones en equipos militares. Fuentes cercanas a la conducción de esta fuerza relativizaron el impacto que producirá el ajuste. “Se verán afectados proyectos de inversión en porcentajes mínimos, pero no en el funcionamiento. El Ejército asignó la afectación a distintos planes previstos para este año para no suspender ninguno”, aseguró una fuente castrense en un intento por minimizar el impacto.
La Armada sería la más perjudicada, según las nuevas cuentas del presupuesto. Se verá obligada a reducir $15.220 millones en componentes del alistamiento operacional, como el proyecto de helicópteros navales livianos ($10.600 millones) y servicios de mantenimiento ($2300 millones), y otros $11.820 millones en áreas de sanidad naval, que repercutirán en una caída de los bienes de consumo y servicios profesionales técnicos.
En la Fuerza Aérea el impacto también afectará al alistamiento operacional. El presupuesto se redujo en $14.000 millones en equipamiento militar y de seguridad y en $2500 millones para las partidas de mantenimiento. Voceros aeronáuticos señalaron a este diario, sin embargo, que “por ahora no hay una medida inmediata y se va a analizar cada caso en particular”.
Campaña antártica y MalvinasEn el Estado Mayor Conjunto el planeamiento militar reducirá sus partidas en $1800 millones, con ahorros en maquinaria y equipos de comunicación, según describe la decisión administrativa. Además, la campaña para el sostén logístico antártico tendrá una disminución de $1962 millones, especialmente en productos químicos, combustible y lubricantes. Aunque el organismo encargado de coordinar las operaciones de las tres fuerzas recibirá un refuerzo de $742 millones para mantenimiento y reparaciones.
Otros recortes afectan directamente al Ministerio de Defensa. Por ejemplo, el mantenimiento, la producción y el soporte logístico para la defensa, que incluye el Fondo Nacional de la Defensa creado en la gestión de Agustín Rossi para financiar el equipamiento de las Fuerzas Armadas, sufrirá un recorte de $3300 millones. Habrá, además, una reducción de $1700 millones en los servicios de Hidrografía.
Fuera del área de Defensa, habrá un recorte de $46 millones en las previsiones del Plan Antártico que maneja la Cancillería. Y las acciones diplomáticas asociadas a la Cuestión Malvinas recibirán $14,3 millones menos.
Consultado por LA NACION, el general de brigada retirado Oscar Armanelli advirtió sobre la tensión creciente entre “la voluntad de reforma estructural de la política de defensa nacional y las severas limitaciones del erario público”.
Armanelli, quien fue jefe del Regimiento de Granaderos y director de la Escuela de Guerra, expresó su preocupación por el recorte de casi $2000 millones en la logística antártica que “compromete la capacidad de abastecimiento y la proyección de soberanía efectiva en un área de creciente interés global”. Dijo que el recorte en la Antártida “es quizás el más sensible desde el punto de vista geopolítico, dado que representa un ajuste sobre un área en la cual la presencia del Estado no es opcional, sino un requisito para mantener los derechos soberanos a futuro”.
Los ajustes se conocieron semanas después de la publicación del decreto 314/2026, por el cual el presidente Javier Milei ordenó destinar el 10% del producido de las privatizaciones de empresas estatales al financiamiento de un plan de adecuación y reequipamiento militar. Las primeras conclusiones, en virtud del nuevo recorte, definen esta fuente de recursos como “un financiamiento aleatorio e insuficiente”, al no garantizar un flujo constante de recursos.