El juicio que deberá responder lo que la investigación no pudo: por qué desapareció Loan Peña
CORRIENTES [De un enviado especial).– El juicio por la desaparición de Loan Peña, que tenía 5 años y fue visto por última vez el 13 de junio de 2024 en un naranjal del paraje 9 de Julio, se ...
CORRIENTES [De un enviado especial).– El juicio por la desaparición de Loan Peña, que tenía 5 años y fue visto por última vez el 13 de junio de 2024 en un naranjal del paraje 9 de Julio, se inicia este viernes asentado sobre las mismas dudas y misterios que persisten desde entonces. Ese es uno de los objetivos del equipo de fiscales, encabezado por Carlos Schaefer: intentar romper el pacto de silencio que une, según la acusación, a los siete imputados de extraer al niño del campo de su abuela, y también a los 10 acusados de la Fundación Dupuy, señalados por desviar la investigación al intentar manipular a los chicos que fueron testigos presenciales.
Es posible que jamás se pueda develar por qué Loan desapareció, dónde está y por qué un grupo de 10 personas viajó a 9 de Julio, camuflado bajo la fachada de una fundación, para entorpecer la investigación. Lo que hasta ahora está probado, según Schaefer, es que siete personas que estaban en la chacra de Catalina Peña cumplieron distintos roles para sacar al niño de allí y ocultar la maniobra.
Para el fiscal, con experiencia en causas complejas, es relevante lo que la investigación logró determinar hasta el momento, aunque gran parte de la opinión pública considere que, al no hallarse a Loan, el caso está perdido.
La esperanza del equipo fiscal es que en este juicio se rompa el pacto de silencio que envuelve a los principales acusados: Antonio Benítez, Daniel Ramírez, Mónica Millapi, Laudelina Peña, María Victoria Caillava, Carlos Pérez y Walter Maciel. Según la causa, “intervinieron de manera coordinada” y, tras el almuerzo, un grupo de adultos y niños se dirigió a un naranjal cercano. En ese trayecto, Loan fue apartado de su padre y, desde entonces, permanece desaparecido. Las evidencias permiten determinar que fue atropellado por la camioneta de Pérez y que, a partir de ese hecho, se planificó su desaparición. El delito que se les endilga, previsto en el artículo 146 del Código Penal, contempla penas de entre cinco y quince años de prisión.
A estos imputados —que continúan con prisión preventiva— se suman otros 10, vinculados a la llamada Fundación Dupuy, que habrían entorpecido la investigación. El único detenido de ese grupo es Nicolás Gabriel Soria, conocido como el “falso yankee”, que se presentaba en Corrientes como agente de la CIA o Interpol, aunque había nacido en Avellaneda.
El juicio se desarrolla en la sede de la Universidad del Nordeste. El equipo de la acusación fue reforzado, ya que los funcionarios deberán recibir declaración de más de 161 testigos, cuyos testimonios serán claves para determinar la responsabilidad de los siete imputados por la desaparición y de los otros 10 acusados de desviar la investigación inicial.
El tribunal, integrado por los jueces Eduardo Ariel Belforte, Fermín Amado Cereloni y Simón Pedro Bracco, definirá este viernes la admisibilidad de la prueba y de los testigos ofrecidos por el Ministerio Público, la querella —que representa a los padres de Loan— y las defensas. También fijará la fecha del inicio formal del debate, que, de celebrarse varias audiencias por semana, podría concluir con veredicto en unos tres meses.
En el juicio se tratarán dos causas acumuladas, que investigaron las circunstancias de la desaparición de Loan el 13 de junio de 2024. El niño fue visto por última vez camino a un naranjal junto a adultos y otros menores, con quienes había compartido un almuerzo en la casa de su abuela, en el paraje Algarrobal, en 9 de Julio.
Desde entonces se realizaron múltiples medidas de prueba: declaraciones testimoniales, peritajes, análisis de dispositivos electrónicos, informes patrimoniales, pedidos de colaboración internacional y rastrillajes en distintas zonas, pero el niño nunca fue encontrado.
En el requerimiento de elevación a juicio, los representantes del Ministerio Público Fiscal sostuvieron su convicción de que el niño no se extravió y que los siete imputados intervinieron de manera coordinada en su sustracción y posterior ocultamiento.
La segunda causa es por el desvío de la investigación. Los 10 imputados son Federico Rossi Colombo, Nicolás Soria, Elizabeth Cutaia, Alan Cañete, Delfina Taborda, Pablo Noguera, Pablo Núñez, Valeria López, Verónica Machuca Yuni y Leonardo Rubio. Llegaron a 9 de Julio después de la desaparición y se presentaron como integrantes —aunque luego se determinó que no lo eran— de una asociación contra la violencia infantil. Mantuvieron contacto con testigos e imputados, incluso con los niños.
La fiscalía federal consideró que habrían desplegado una serie de maniobras para entorpecer la investigación. Están imputados por privación ilegítima de la libertad, defraudación a la administración pública, encubrimiento, falso testimonio, violación de secreto profesional, suministro gratuito de estupefacientes, resistencia a la autoridad y usurpación de insignias y títulos profesionales.
Los investigadores solo lograron determinar la primera etapa del plan: al niño lo sustrajeron y lo ocultaron. Para explicar la acusación, los fiscales precisaron que “sustraer implica apartar o extraer a un menor del ámbito de vigilancia de quien tiene legítimamente su custodia, mientras que ocultar significa esconder o encubrir a una persona en un lugar donde los demás ignoren que se encuentra”.
“Eso fue lo que hicieron los acusados: Laudelina, Benítez, Ramírez y Millapi sustrajeron a Loan de la órbita de cuidado de su padre; Caillava y Pérez lo ocultaron; y Maciel, con su accionar, facilitó que se consumara esa sustracción y ocultamiento”, remarcaron.
Schaefer destacó que los principales indicios contra Pérez y Caillava surgen de las pruebas realizadas con perros, que marcaron que el chico estuvo en la camioneta Ford Ranger con la que el matrimonio asistió al almuerzo y en la que, tras la desaparición, regresaron a 9 de Julio. Horas más tarde, viajaron a Corrientes y Chaco en otro vehículo, un Ford Ka. La sospecha es que ese traslado lo hicieron con Loan, aunque aún no se determinó con qué fin.
Los investigadores establecieron que entre las 13.52 y las 15.26 se consumó la sustracción “para luego dar lugar a su ocultamiento hasta el día de hoy”. En ese lapso, “Benítez, Ramírez, Millapi y Peña aprovecharon que José Peña (padre) y la abuela del niño conversaban con el matrimonio Pérez-Caillava durante la sobremesa para apartar a Loan de su padre. Usaron la excusa de ir a buscar naranjas con los otros niños, logrando así que el menor los acompañara, hacia un naranjal situado en un monte a más de diez minutos a pie, desde donde era imposible ser visto desde la casa de Catalina Peña”.
En ese camino, a medio trayecto, Ramírez esperaba en una tranquera. Allí, Laudelina convenció a la prima de Loan de regresar a la casa con la excusa de que también allí había naranjas. Así logró que los chicos quedaran solos con los tres adultos que participaron en la sustracción.
La investigación señala que en el naranjal —más allá de las versiones de los imputados y de los relatos de los niños— ocurrió “un suceso que desencadenó la sustracción del menor, que luego fue alejado del lugar y ocultado”, situación que para los fiscales “persiste hasta hoy”.
La sospecha es que para sacar a Loan del lugar se usó “el vehículo Ford Ranger del matrimonio Pérez-Caillava, en el cual se hallaron rastros odoríficos del menor”.
Durante esa tarde del 13 de junio, Laudelina llamó a Caillava, según el análisis de antenas. Luego, la esposa de Pérez llamó a la policía a las 15.37. Sin embargo, el comisario Maciel ordenó que se asentara en el libro de guardia que la comunicación había sido a las 16.15. Más tarde, Caillava y Pérez se reunieron con Laudelina. La sospecha es que le ordenaron plantar el botín de Loan para desviar la investigación, con el objetivo de simular que el niño se había perdido en el campo, mientras el matrimonio viajaba a Corrientes y Chaco.
El jefe de la comisaría de 9 de Julio, Walter Maciel, según los fiscales, montó un falso escenario de búsqueda e impartió medidas para entorpecer e imposibilitar el hallazgo.
La investigación concluyó que la denominada “zona cero” fue rastrillada con todos los recursos disponibles: el mismo 13 de junio, en los días posteriores, el 30 de junio, el 24 de julio, el 15 de octubre y el 18 de diciembre de 2024. “En ninguna oportunidad se hallaron rastros fehacientes del niño que lo ubicaran fuera del naranjal”, señalaron.
Nadie escuchó jamás la voz del niño. “Refuerzan la hipótesis de sustracción y ocultamiento el hecho de que entre familiares, bomberos, policía, vecinos y allegados que participaron activamente en la búsqueda, nadie escuchó al menor: ni un grito, ni un llanto, ni un pedido de auxilio”, concluyeron.