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El mensaje de García Cuerva: un reclamo para encontrar soluciones a la deuda social y “no mirar para otro lado”

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El mensaje de García Cuerva: un reclamo para encontrar soluciones a la deuda social y “no mirar para otro lado”

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Una pintura descarnada sobre los obstáculos que encuentran los sectores más vulnerables y excluidos trazó el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, en la festividad de San Cayetano, que cada año encuentra más demandas sociales que religiosas.

Fue el tercer llamado de atención con fuerte repercusión social del arzobispo porteño en menos de tres meses, tras los mensajes de los tedeum del 25 de Mayo y del 9 de Julio en la Catedral metropolitana, cuando delante del presidente Javier Milei pidió decir “basta a arengar la división y la polarización” y fustigó severamente “las cuevas de corrupción”.

Con la visita del papa León XIV en el horizonte, García Cuerva tomó el magisterio del Papa, construido en el último año como legado del pontificado de Francisco, y animó a “seguir creyendo que el trabajo es un derecho y también es dignidad”.

Citó de entrada el documento Dilexi te, exhortación apostólica presentada por León XIV en octubre de 2025, cinco meses después de asumir como papa. Se trata de un texto que pone de relieve el valor supremo del compromiso en favor de los necesitados. Un texto que en el Vaticano fue presentado por el entonces limosnero pontificio, l cardenal polaco Konrad Krajewski, hoy arzobispo de Lodz. Insistió, así, en que la principal ayuda a una persona pobre es promoverla a tener un buen trabajo, para que pueda ganarse una vida más acorde a su dignidad.

“Ni una línea de las homilías del arzobispo de Buenos Aires se aparta de la doctrina social de la Iglesia. Es el mensaje que la propia Iglesia transmite desde hace 2000 años”, explican fuentes cercanas a García Cuerva cuando se consulta sobre sus palabras.

Marcar las deudas sociales no implica un choque en términos personales, indican en la Iglesia. Distintas fuentes coinciden en que el arzobispo García Cuerva, por ejemplo, mantiene un “excelente trato con el Gobierno”. Habitualmente, cuando se retira del tedeum, el Presidente se lleva la homilía impresa firmada por el arzobispo y hay un diálogo constante con los ministros. Son formas y tratos que, además, permiten avanzar en otros objetivos, como el logro de la confirmación de la visita del Papa a la Argentina, programada para noviembre.

Cargada por las motivaciones que le imprimen las organizaciones sociales, la misa de San Cayetano no reúne las formalidades de una celebración con el Presidente en la Catedral. Pero tiene un fuerte impacto político desde los tiempos del cardenal Jorge Bergoglio, cuando, además de advertir sobre los signos de la deuda social, recorría desde temprano las filas de los peregrinos que llegaban al santuario de Liniers para pedir trabajo. En agosto de 2001, cuatro meses antes del estallido de la crisis que en diciembre puso fin al gobierno de Fernando de la Rúa, Bergoglio observó que “mientras los pobres están en la calle buscando trabajo, y encima son reprimidos, la gente rica festeja fastuosamente, elude la Justicia y, encima, recibe aplausos”.

Promesas incumplidas

En su mensaje, el arzobispo porteño levantó la voz del pueblo argentino y destacó que “es un pueblo cansado de promesas incumplidas y dirigentes que hablan de los pobres, pero no están cerca de sus necesidades y se dan la buena vida”. Un reclamo que puede extenderse a dirigentes de distintas fuerzas políticas.

Así como en el tedeum del 25 de Mayo denunció “el terrorismo de las redes”, en una crítica a las usinas libertarias, esta vez el mensaje del arzobispo dejó en claro que “la responsabilidad y la solución concreta a los problemas económicos y sociales la tiene una clase dirigente que a veces parece mirar para otro lado y poner toda su energía en descalificaciones y debates estériles que no resuelven la vida de nadie”.

García Cuerva llamó a “no dar la espalda ante el dolor de los que sufren”, y a “trabajar por una patria de hermanos, en la que nadie sea descartable y nadie sea desechable”, en sintonía con expresiones de León XIV en su encíclica Magnifica humanitas. De allí surge la advertencia de que “la libertad económica no puede ser absoluta y debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona”.

Un pensamiento que se vincula directamente con principios de la doctrina social de la Iglesia. Especialmente, los referidos al bien común y el destino universal de los bienes, que la Iglesia considera prioritarios desde los tiempos de León XIII, cuyo programa de reforma social diseñado en la encíclica Rerum novarum, en 1891, es reivindicada por el papa Prevos a partir de la elección de su nombre pontificio.

La Iglesia sostiene que la propiedad privada es un derecho natural legítimo, pero no un derecho absoluto. Un debate que se reactiva en momentos en que el gobierno de Milei espera lograr la sanción de la ley de extranjerización de las tierras, en medio de fuertes reclamos sociales.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/el-mensaje-de-garcia-cuerva-un-reclamo-para-encontrar-soluciones-a-la-deuda-social-y-no-mirar-para-nid07082026/

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