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El motivo por el que la juventud de 1970 desarrolló rasgos de supervivencia

La experiencia de ...

El motivo por el que la juventud de 1970 desarrolló rasgos de supervivencia

La experiencia de ...

La experiencia de crecer en la clase media baja durante la Argentina de la década de 1970, caracterizada por la escasez y la necesidad de ingenio, forjó un conjunto de habilidades únicas. La psicología moderna valida que estos desafíos económicos infantiles crearon vías neuronales duraderas que hoy moldean cómo las personas navegan el mundo. Estas capacidades, forjadas en un entorno de padres con múltiples trabajos y la ausencia de lujos, se manifiestan como siete rasgos de supervivencia fundamentales.

A través de un informe del portal Global English Editing, se reveló que en un primer lugar se destaca la maestría en la lectura de estados de ánimo. La hipervigilancia emocional se volvió una superpotencia que permite intuir tensiones y anticipar reacciones. Esperar el momento oportuno para solicitar algo a un padre agotado cultivó una percepción aguda. Esta capacidad de “leer el ambiente” también se vincula con la enseñanza de que los niños “debían ser vistos, no oídos”, tal y como mencionó el sitio Cottonwood Psychology.

En segundo lugar, se desarrolló una profunda obsesión por la seguridad financiera. Observar a una madre realizar “milagros matemáticos” con el presupuesto semanal generó una “programación de mentalidad de escasez”. Aunque hoy se goce de comodidad económica, esta impronta se traduce en la revisión constante de saldos bancarios y planes de respaldo. Esta preocupación constante puede generar ansiedad, incluso a pesar de la estabilidad.

El tercer rasgo es la recursividad más allá de lo creíble, que se traduce en querer arreglar cosas con cinta adhesiva o convertir sobras en nuevas comidas. Quienes crecieron así desarrollaron una capacidad superior para resolver problemas de manera creativa. Esto también se relaciona con la necesidad de “averiguar las cosas sin Google o GPS”.

Ya en el cuarto lugar, se forjó una independencia feroz, donde el mandato implícito de “arreglatelas solo” no era cuestión de dureza parental, sino de pragmatismo ante la sobrecarga de los adultos. “Si se quería algo, había que hacerlo por uno mismo. Pedir ayuda se percibía como debilidad”, explicaron. Esto es lo que hoy en día puede dificultar la delegación o aceptación de asistencia.

El quinto rasgo es la capacidad de encontrar alegría en los placeres simples, ya que al criarse sin lujos ni privacidad se aprendió que la felicidad no dependía del dinero. Tras este, la lealtad excepcional es el sexto en el orden expresado, ya que en esa época las relaciones eran esenciales. Quienes vivieron esta realidad, suelen mostrar fuertes comportamientos de reciprocidad. Esta confianza en amigos, vecinos y comunidad consolidó la idea de que mostrarse presente es fundamental.

Finalmente, el séptimo rasgo es la habilidad para la gratificación diferida, donde se menciona que la distinción entre “querer” y “necesitar” se aprendía temprano. Esta temprana formación crea habilidades superiores de planificación a largo plazo, lo que les permitió ahorrar para la jubilación y trabajar en objetivos ambiciosos. Estos siete mecanismos de supervivencia, vitales en su momento, hoy ofrecen la oportunidad de discernir cuándo aplicarlos y cuándo permitirse un respiro.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/en-las-redes/el-motivo-por-el-que-la-juventud-de-1970-desarrollo-rasgos-de-supervivencia-nid30012026/

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