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El mundo se está volviendo más igualitario, y parece que la Argentina no se ha enterado

Un reciente artículo en The Economist describió que existe una tendencia global hacia la convergencia de los hábitos de gasto de los consumidores de mayores y menores ingresos, a pesar de la ret...

El mundo se está volviendo más igualitario, y parece que la Argentina no se ha enterado

Un reciente artículo en The Economist describió que existe una tendencia global hacia la convergencia de los hábitos de gasto de los consumidores de mayores y menores ingresos, a pesar de la ret...

Un reciente artículo en The Economist describió que existe una tendencia global hacia la convergencia de los hábitos de gasto de los consumidores de mayores y menores ingresos, a pesar de la retórica sobre los multimillonarios que baten récords de fortuna o el alza de los precios de los activos. “En el siglo XXI, la economía mundial se ha ido igualando cada vez más”, afirmó el semanario británico.

Los datos proceden del World Data Lab, una empresa de investigación internacional que sostuvo, en un documento citado por el medio, que “la relación entre el gasto del 10% más rico del mundo y el 50% más pobre se ha reducido a más de la mitad desde el año 2000.”

Esta idea está respaldada por Human Progress, una fundación de investigación que sostiene que las mejoras en el desarrollo internacional han sido mayores y más dispersas de lo que mucha gente cree: “La mayor interconexión global y la liberalización de los mercados de las últimas décadas parecen haber elevado no solo el nivel de vida absoluto, sino también la igualdad. El mundo no solo está mejor de lo que se suele pensar, sino que también es más igualitario”.

Esta evolución ha sido impulsada por los países de ingresos bajos y medios, más que por los ricos, con el crecimiento de la economía y la salida de la pobreza en países como China o India. Y esa tendencia global, ¿se replica en la Argentina?

En términos de gasto en consumo de los hogares ajustado al PPA, el país es una excepción a esta norma, ya que experimenta una variación negativa entre 2015 (US$17.300) y 2025 (US$16.500). Además, en términos de índice de desigualdad, los datos sugieren que la Argentina se ha vuelto más desigual en cuanto a patrones de gasto. En 2015, el 10% de los argentinos con mayores ingresos gastó 8,7 veces más que el 50% con menores ingresos, mientras que en 2025 esta cifra aumentó a 9,1 veces.

Para explicar este fenómeno, Daniel Schteingart, doctor en Sociología por el Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad de San Martín (IDAES-UNSAM), explicó en diálogo con LA NACIÓN que “hay que separar la desigualdad entre los países de la desigualdad intra-país”.

“La desigualdad entre los países en el mundo viene bajando sostenidamente desde hace más o menos unos 40 años; Asia estaba en la zona más pobre del mundo y, como es la región que más crece, es como si los pobres del mundo estuvieran creciendo. Entonces, la brecha con los ricos del mundo —que son las clases medias y altas de Europa y Estados Unidos— se va achicando. Por eso baja mucho la desigualdad del consumo en el mundo”, afirma Schteingart, y enfatiza que el auge de las economías asiáticas puede explicar por qué parece que las desigualdades globales están disminuyendo.

Esta retórica fue repetida por el director ejecutivo de World Data Lab, Wolfgang Fengler, quien señaló que los datos “muestran claramente que el centro de gravedad del consumo mundial se ha desplazado. Hoy aproximadamente 4500 millones de personas pertenecen a la clase media o superior, y más de la mitad de ellas viven en Asia”.

Schteingart continuó profundizando en cómo las desigualdades dentro de un país difieren de las que existen entre países, y destacó que “la desigualdad intra-país puede comportarse de una forma un poco distinta”. “Si te fijás en ese gráfico de burbujas de The Economist (ver gráfico arriba), no se ve que la mayoría de los países esté mejorando su desigualdad del consumo; parece estar más repartido. Entonces, básicamente, la desigualdad global es la sumatoria de la desigualdad entre los países y la desigualdad intra-país. Lo que viene ocurriendo en el mundo es que lo que está moviendo la desigualdad en una dirección más igualitaria es el achicamiento de la desigualdad entre los países, no así la desigualdad intra-país”, concluyó.

Sin embargo, eso no quiere decir que el lugar que ocupa la Argentina en este fenómeno se base únicamente en el auge de China e India. Martín Kalos, director ejecutivo de Epyca Consultores, subrayó en una entrevista con LA NACIÓN que la Argentina ha experimentado una tormenta perfecta de desafíos macroeconómicos, lo que ha llevado al país a ir en contra de esta tendencia mundial. En particular, afirmó que hay cuatro factores principales que pueden explicar la década de malos resultados económicos.

Destacó el periodo de inflación “extrema” y devaluación de la moneda, el deterioro de la calidad del trabajo y el aumento de los “trabajadores precarios” por el deterioro del mercado laboral, así como la falta de acceso al crédito internacional (una herramienta importante durante las crisis). También pasó a analizar las consecuencias de estos problemas, como la volatilidad del péndulo político argentino, desde Kirchner hasta Milei, y destacó cómo estos factores se acumulan en “una década muy particular que explica por qué hemos ido a contramano del mundo”.

Además, la idea de que la Argentina pueda ser una excepción a esta regla de desigualdad global no es algo que se aleje de la realidad de la región. Según la Base de Datos Mundial sobre Desigualdad, América Latina volvió a emerger (a nivel mundial) como la región más desigual. En esa tendencia, superó a Oriente Medio y África del Norte, al comparar la participación en los ingresos del 10% más rico con la del 50% más pobre.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/el-mundo-se-esta-volviendo-mas-igualitario-y-parece-que-la-argentina-no-se-ha-enterado-nid07042026/

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