El negro como hilo conductor en un departamento a la medida de su dueño
Diez años atrás -puede que más-, la arquitecta Claudia Alonso y la interiorista Constanza Franchini -fundadoras del ...
Diez años atrás -puede que más-, la arquitecta Claudia Alonso y la interiorista Constanza Franchini -fundadoras del estudio Alonso Franchini- asesoraron a Gustavo en lo que por aquel entonces era su hogar. Por eso, cuando sus profesiones y el deseo de tener un espacio más cómodo para la vida social impusieron la necesidad de un cambio, el abogado y psicólogo ya sabía a quién llamar. Los tres se conocían; sabían lo que en equipo podían hacer. Y se lanzaron a una nueva aventura.
“Antes de que Gustavo comprara el departamento, recorrimos distintas opciones para evaluar cuál tenía el potencial de convertirse en el lugar que imaginaba. Más allá del estado de cada propiedad, nos interesaba entender si su estructura podía acompañar la forma en que quería vivir. Para nosotras, el proyecto comenzó en ese momento”, recuerda Franchini.
Adaptar las formasLa búsqueda de Gustavo era clara: quería recibir a amigos y que la cocina fuera parte de los encuentros.
Otra de sus necesidades era dejar de hacer home office desde su living-comedor. Pronto, dieron con este departamento de 120m2 en Palermo que tenía gran potencial para lograrlo.
“Si bien el departamento estaba listo para que cualquier persona se mudara como estaba, no era lo que Gustavo necesitaba. Por eso, replanteamos por completo la distribución de los espacios”.
La reforma integral -que sumó un lavadero en lo que era un toilette- derivó en un departamento personalizado, donde cada espacio responde a una forma de vivir: la de Gustavo.
El revestimiento de paraíso laqueado poro abierto negro unifica todo el sector social y reaparece en el dormitorio principal, dando continuidad al recorrido.
Con el avance de la obra, y siempre en colaboración con el dueño de casa, la socias emprendieron la selección del mobiliario móvil y, hacia el final del proceso, la curaduría de obras de arte y objetos que terminaron de completar la propuesta.
Abierto y personalEl departamento, que originalmente tenía un living-comedor y una cocina parcialmente cerrada por una pared divisoria, se transformó, logrando un gran ambiente social mucho más abierto y personal, en el que la cocina se integra a la vida cotidiana.
Un módulo especialmente diseñado permite ocultar el sector de cafetería cuando no está en uso.
Satisfacer una búsquedaLo que más nos gusta del departamento de Gustavo es que materializa lo que esperaba. Es de él, lo identifica. Para nosotras eso es importantísimo.
Arquitecta Claudia Alonso e interiorista Constanza Franchini
Un escritorio; dos profesionesUno de los puntos a favor de este departamento fue la posibilidad de montar un estudio. Gustavo es abogado y psicólogo. Acá se encarga de tareas propias de su estudio y atiende pacientes, gracias a la posibilidad de quedar completamente separado del resto de los sectores.
“La selección de mármoles y granitos negros incorpora diferentes terminaciones y procesos artesanales; por ejemplo, el estante bajo el televisor fue completamente tallado a mano”.
Suite principalLos dos dormitorios que tenía el departamento se transformaron en una gran máster suite con vestidor de doble circulación y su propio baño.
Desde el inicio hubo una premisa: el negro sería el gran protagonista.
“La búsqueda estuvo puesta en construir profundidad a través de los materiales, combinando distintas texturas, terminaciones y reflejos para lograr una atmósfera sofisticada sin perder calidez”.
Único“Armamos el vestidor teniendo en cuenta las preferencias de Gustavo. Nos interesa trabajar desde lo único y lo personal, no desde una fórmula preestablecida. Por eso cada proyecto es diferente: surge de quien nos convoca”.
Con un nuevo diseñoEl departamento tiene dos baños completamente rediseñados. Uno está destinado a Gustavo y el otro a su pareja.