El oficialismo suspendió el debate sobre patentes en medio de una fuerte pulseada con los laboratorios nacionales
En medio de una fuerte pulseada con la industria farmacéutica local, el oficialismo de la Cámara de Diputados suspendió...
En medio de una fuerte pulseada con la industria farmacéutica local, el oficialismo de la Cámara de Diputados suspendió el inicio del debate del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT en su sigla en inglés) que estaba previsto para este martes. La aprobación de esta iniciativa forma parte de los compromisos que asumió el gobierno de Javier Milei en el Acuerdo Reciproco de Comercio firmado con Estados Unidos.
Si bien desde la bancada oficialista enfatizan que la suspensión del debate en las comisiones de Relaciones Exteriores, Industria y Legislación General obedece a “cuestiones de agenda”, lo cierto es que la postergación avivó las suspicacias sobre la presión que ejercen las farmacéuticas locales para que el tratado, de ser aprobado, sea con reservas, en particular sobre su capítulo II.
El PCT crea un procedimiento único de solicitud de patentes para proteger las invenciones en todos los países miembros, 158 en total. Establece que una vez registrada una patente por parte de un país miembro, ésta tendrá validez automática durante 20 años en las restantes naciones firmantes del tratado. Abarca todo tipo de patentes, no solo las farmacéuticas, pero es en esta industria donde el impacto, por los millones de dólares en juego, será mayor.
El Senado le dio media sanción el 22 de julio de 1998 (durante el gobierno de Carlos Menem) pero no perdió estado parlamentario por tratarse de un convenio internacional, por lo que solo resta la aprobación de la Cámara de Diputados. En el acuerdo comercial suscripto entre la Argentina y los Estados Unidos en febrero pasado, nuestro país se comprometió a convertirlo en ley y ponerlo en vigencia antes del 30 de este mes.
En lo que respecta a la industria farmacéutica, este tratado –de ser aprobado- permitiría blindar la innovación y bloquear la copia de fórmulas por parte de terceros, en su mayoría laboratorios nacionales que, a su favor, argumentan que la duplicación permite bajar los precios de los remedios.
El capítulo II del tratado establece un mecanismo que permite al solicitante requerir ante una oficina internacional de patentes un examen preliminar no vinculante sobre tres aspectos de su invención: la novedad, la actividad inventiva y su aplicabilidad industrial. La industria farmacéutica local cuestiona este punto por considerar que, aunque no sean vinculantes, estos informes preliminares emitidos por una agencia internacional podrían menoscabar la autoridad del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (Inpi), que es el organismo argentino responsable de las marcas y patentes.
Los laboratorios nacionales reclaman que la Argentina, de suscribir el PCT, lo haga con reserva del capítulo II, tal como en su momento lo hizo Uruguay. El Ministerio de Desregulación, comandado por Federico Sturzenegger, se opone a que la iniciativa sea modificada porque esto obligaría a que vuelva al Senado, que ya le había dado media sanción en 1998.
En medio de esta disputa, el oficialismo decidió suspender el debate en la Cámara de Diputados: argumentan que el experto en el área, Alejandro Cacace, secretario de Desregulación, está de viaje en el exterior. Empero, en la cúpula libertaria admiten que todavía no está decidido si la iniciativa será finalmente modificada.