El paso de Milei por la cumbre en Miami: foto con Trump, saludos con la plana mayor de la Casa Blanca y una lapicera de recuerdo
MIAMI.- El gran telón rojo de la sala anexa al Donald J. Trump Grand Ballroom se corrió puntual, a las 9.30, para el ingreso de los 12 líderes aliados al presidente norteamericano que le dieron ...
MIAMI.- El gran telón rojo de la sala anexa al Donald J. Trump Grand Ballroom se corrió puntual, a las 9.30, para el ingreso de los 12 líderes aliados al presidente norteamericano que le dieron su respaldo para lanzar una “coalición americana antinarco”. Javier Milei ingresó detrás del presidente hondureño, Nasry Asfura, y rápidamente intercambió un saludo afectuoso con el secretario de Estado, Marco Rubio, uno de los funcionarios más empoderados de la Casa Blanca.
Luego, en fila y entre sonrisas, estrechó las manos del representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, clave en el acuerdo recíproco firmado con Washington; el secretario de Energía, Chris Wright; el secretario del Tesoro, Scott Bessent, artífice del auxilio financiero al Gobierno; y el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
Hacía algunos minutos que el Presidente ya tenía en el bolsillo una nueva foto con el líder republicano con los pulgares en alto, esta vez en el Trump National Doral Miami, un resort con campo de golf propiedad del magnate en el que fue anfitrión -estelar- de la cumbre bautizada “Escudo de las Américas”.
Milei aprovechó esos segundos ante el líder de la mayor potencia global para mantener un breve diálogo, antes de pararse de frente a las cámaras.
El líder libertario, acompañado allí por el canciller Pablo Quirno, se sintió a sus anchas en su primera jornada de su gira por Estados Unidos, arropado también por los otros líderes aliados ideológicamente a la administración republicana.
Al jefe del Palacio San Martín también se lo vio charlando animadamente con Rubio, y con otros funcionarios. Ante Hegesth tuvo que presentarse: “Pablo Quirno, encantado”, le dijo al estrecharle la mano. No le pasó lo mismo con Greer y Bessent, muy ligados a distintas negociaciones con la Argentina.
Milei fue ubicado entre los presidentes de Bolivia, Rodrigo Paz, y de Paraguay, Santiago Peña. Detrás ellos, cada uno de sus cancilleres. Había sido montada una doble fila de asientos para los invitados, y detrás de ellos los medios que tuvieron acceso, entre ellos LA NACION.
Los aplausos en la sala atronaron cuando fue presentado Trump y la figura del mandatario -anfitrión y alma mater de la cumbre- apareció en el escena. La bandera argentina -por la disposición alfabética- había quedado pegada a la norteamericana.
El Presidente Javier Milei participó de la primera Cumbre "Shield of the Americas" en el Hotel Doral de Miami, el proyecto internacional que impulsa el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en el continente… pic.twitter.com/vi8HQgEWdQ
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) March 7, 2026“Pueden sentarse”, sugirió Trump a sus invitados tras la ola de aplausos. Allí comenzó un largo discurso en el que -como es habitual en el presidente- pasó por varios temas y justificó la alianza militar que lanzó junto a sus aliados continentales.
En primera fila, casi en frente de Trump, Milei empezó a escucharlo sin los auriculares de traducción simultánea que habían ofrecido los organizadores. Varios minutos después Quirno lo ayudó a colocárselos.
LA LIBERTAD AVANZA
VIVA LA LIBERTAD CARAJO...!!! pic.twitter.com/f32GOUukY2
La primera referencia de Trump a Milei no tardó en llegar, otra vez por el orden alfabético de los países al que apeló el magnate para la presentación. “A algunos los acabo de conocer, pero la mayoría son amigos, a muchos de los cuales apoyé, y aceptaron ese apoyo y finalmente obtuvieron una gran victoria. No he tenido un mal respaldo todavía”, se congratuló Trump, mirando directamente al líder libertario. Vestía corbata celeste y zapatos negros al tono con el traje y chaleco.
Una referencia explícita a la previa de las elecciones legislativas de octubre pasado, cuando Washington le dio un auxilio financiero crucial al Gobierno. “Estaba feliz. Iba un par de puntos abajo y subió como un cohete, justo en la Argentina. Y el presidente Milei está aquí”, amplió Trump. El líder libertario sonrió.
Salvo algunas interrupciones por las risas que generaban alguno de los comentarios de Trump -siempre histriónico y con su traje de showman- los líderes escuchaban en silencio al magnate. El primer aplauso al presidente -entre ellos de Milei- llegó pasada la media hora de discurso por una referencia a Cuba.
“Muchos de ustedes vinieron hoy y dijeron: ‘Espero que puedan encargarse de Cuba’. No me sorprende, pero cuatro de ustedes dijeron: ‘¿Podrían hacernos un favor? Encárguense de Cuba’“, dijo Trump, sin especificar a quiénes de los presentes se refería.
Tras el cierre de su discurso, Trump les cedió la palabra a Rubio y a Hegseth. Quedó relegada Kristi Noem, desplazada el jueves del Departamento de Seguridad Nacional y nombrada como enviada especial del “Escudo de las Américas”. La funcionaria siguió el discurso en una punta del salón, junto al subsecretario de Estado, Christopher Landau.
Más tarde, Noem sería una de las hosts junto a Rubio de un almuerzo para cancilleres. A Quirno se sumó allí Leandro Fernández Suárez, designado como embajador en México.
Tras anunciar la firma de la proclamación de la “coalición americana antinarco”, Trump se sentó en una pequeña mesa para firmar el acta. Convocó a los líderes presentes, y Milei se ubicó -sonriente- justo detrás del magnate.
Trump luego fue ofreciendo varias lapiceras para que cada mandatario adhiriera con su firma. Al Presidente le cedió una Peña, parado justo a su izquierda, mientras tras levantaba para las cámaras el documento firmado. En ese momento Milei intercambió unas palabras con Noem, funcionaria que el año pasado viajó a Buenos Aires fue fue clave para impulsar las negociaciones por el programa de Visa Waiver.
Milei estampó su firma y -sonriente- se llevó la lapicera negra -un recuerdo de su paso por el Trump National Doral Miami- a un bolsillo interno de su saco. En ese cierre no faltaron las bromas con Peña.