El preso que tuvo como víctimas de sus estafas a dos jueces de San Isidro está a punto de ir a juicio
Entre sus víctimas estuvieron los jueces ...
Entre sus víctimas estuvieron los jueces Juan Eduardo Stepaniuc y Luis Cayuela, integrantes de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Isidro. Ahora, Gabriel Giménez, de 26 años, está cerca de ir a juicio por una serie de estafas que protagonizó desde una celda de la cárcel de Magdalena, donde estaba alojado.
“La evidencia colectada permite sospechar con el grado de provisoriedad que requiere la instancia que el sospechado ha participado activamente en los hechos que se investigan”, sostuvo el fiscal Patricio Ferrari, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Investigaciones de Ciberdelito (Ufeic) del Departamento Judicial de San Isidro, en el requerimiento de elevación a juicio presentado ante el juez de Garantías Esteban Rossignoli.
El intento de estafa a un juezEl hecho del que fue víctima el juez Stepaniuc ocurrió el 26 de febrero pasado a las 11.55 cuando el magistrado estaba reunido con sus colegas en n la sala de acuerdos de la sala de acuerdos de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Isidro. Eran las 11.55 y su teléfono comenzó a sonar. Él respondió la llamada. Su interlocutor se presentó como un empleado de una empresa de correo privado y le pidió que tomara nota de un número de remito que debía entregarle al cadete que iba a llevarle un paquete a su domicilio. Era una puesta en escena para un intento de estafa. Finalmente no cayó en la trampa: el funcionario judicial cortó la comunicación a tiempo después de que su colega Cayuela le advirtiera que pretendían hackearle la cuenta de WhatsApp.
Cayuela, una semana antes, había caído en la trampa del falso cartero. El impostor que lo llamó a las 13.13 del 19 de febrero pasado y también se presentó como empleado de un correo privado. Le avisó que tenía una encomienda para entregarle y que debía pasarle un código de seis números que le estaba por llegar. Distraído en ese momento por cuestiones familiares, el juez hizo lo que su interlocutor le pedía y perdió el control de su cuenta de WhatsApp. El estafador, desde su línea, comenzó a enviarle mensajes a sus contactos para pedirles dinero.
“A partir de dicho ardid es que el aquí imputado comenzó no solo a pedir dinero a sus contactos, sino también a llamarlos por teléfono en pos de engañarlos del mismo modo y así viciar la voluntad de otras víctimas”, explicó el representante del Ministerio Público Fiscal.
La investigación se inició tras la denuncia presentada por las víctimas. El fiscal Ferrari y detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro de la policía bonaerense lograron determinar que el plan criminal se había ejecutado desde la cárcel de Magdalena, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
Tras un pedido del fiscal Ferrari, el magistrado ordenó un allanamiento en la unidad penitenciaria para desmantelar el denominado call center carcelario.
A partir del dictamen del fiscal Ferrari, en la resolución donde ordenó el allanamiento en la cárcel, el magistrado explicó: “Queda claro que desde el penal de Magdalena actúan varios masculinos -incluso de manera simultánea-, llegando los aquí investigados a realizar cerca de 30 llamadas telefónicas diarias, siempre en horario laboral -entre las 9 y las 17.30− tratando de captar víctimas a través de engaños y utilizando para ello tres discursos diferentes:El primero resulta ser el envío de un paquete de la empresa Andreani, con el cual logran obtener el código de verificación de la aplicación WhatsApp.El segundo llamado lo hacen aludiendo ser un analista de sistemas de Movistar que informa que el abonado telefónico de la víctima ha sido registrado en otro dispositivo, utilizando el engaño para obtener los datos de la aplicación WhatsApp y/o Gmail.Por último, realizan una comunicación emulando ser personal de soporte técnico de WhatsApp, refiriendo que debían confirmar la identidad de la cuenta, sino la misma seria bloqueada por 15 días, con la finalidad de obtener los datos necesarios para continuar con la maniobra delictiva.Los jueces Cayuela y Stepaniuc fueron llamados desde la misma línea telefónica con prefijo de la ciudad de La Plata, que se determinó que estaba a nombre de Giménez, “quien posee un frondoso prontuario delictivo, habiendo sido oportunamente condenado y declarado reincidente”, según se afirmó en la citada resolución.
Las dudas de una víctima, que igual cayó en la trampaA partir de la denuncia de Cayuela se ordenó una serie de intervenciones telefónicas que permitieron reconstruir la forma en que los estafadores inducían a las víctimas a entregarles los códigos de seguridad para tomar control de la aplicación de WhatsApp de sus líneas telefónicas.
Por ejemplo quedó grabada la llamada que le hicieron a Stepaniuc. Mientras el juez habla con su interlocutor se esucha de fondo a su colega. “Es lo mismo que me hicieron a mí”, se escucha a decir a Cayuela. Entonces, Stepaniuc, antes de cortar la comunicación, dijo: “Ya nos estafaron con eso acá”.